lunes, 4 marzo 2024 - 23:26

Violencia es mentir. Ante un extraño balance de la 4° Asamblea de Asambleas

Compartimos a continuación este material elaborado y firmado por: Micaela de la Asamblea de Caballito, Belu de la Asamblea de Parque Chacabuco, Lucas y Ariana de la Asamblea de Flores, Maris de la Asamblea de Paternal, Mohamed y Daiana de la Asamblea de Liniers- Villa Luro, Ian de la Asamblea de Montecastro, Toti de la Asamblea de Villa Santa Rita, Beto de la Asamblea de Córdoba y Pueyrredón, Santi de la Asamblea de Lanús, Agus de la Asamblea de Ramos Mejía, Susana de la Asamblea de Ciudadela, Lalo, Integrante de Asamblea de Morón; Susana, Integrante de Asamblea de Merlo; Vico, Integrante de Asamblea de Padua

E sábado 10 de febrero se reunión en la sede de ATE Nacional la llamada Asamblea de Asambleas. Representantes de decenas de asambleas de CABA y Gran Buenos Aires asistieron, mayoritariamente con vocación constructiva, de coordinación para analizar el momento político y resolver cómo seguir la lucha contra la integralidad del plan Milei. Hubo polémicas, cuestionamientos a la conducción de hecho del espacio y un final confuso. Ayer Jonatan Baldiviezo y su compañera Eva Koutsovitis, militantes de la CTA y de Unidad Popular (un pequeño sector político integrante de la coalición Unión por la Patria), publicaron su versión de los hechos en una declaración pública (que abajo de este texto compartimos en PDF) donde entre otras falsedades acusan de violentos a una mayoría que no comparte sus métodos burocráticos. Presumimos que fueron ellos, ya que monopolizaron el micrófono y la conducción férrea del evento. Y ahora pretenden monopolizar el balance de lo sucedido.

Como asambleístas con mandato de nuestros espacios y vecinxs que activamos en las diferentes instancias de debate de nuestras asambleas, participamos y volcamos en este artículo nuestro aporte para clarificar lo que realmente sucedió y lo que se está discutiendo.

El evento comenzó con un informe de Jonatan Baldiviezo explicando largamente varias cosas:

*Que el espacio lo había creado su agrupación y que, como gesto de amplitud, habían decidido retirar el logo de las convocatorias para abrirlo.

*Pero que sin embargo igualmente había reglas que aunque no hubiera ni ningún logo de convocatoria seguían siendo las mismas que su agrupación había definido.

En paralelo, mientras el informe seguía y seguía, su compañera Eva tomaba lista de cada asistente y para establecer el orden (su orden) de la palabra.

Baldiviezo, además, enumeró preceptos inapelables:

a) Los delegados con mandatos de asamblea son una forma burocrática de representación. Y tenerlos en cuenta para decidir sobre el rumbo colectivo en la coordinación de asambleas es atentar contra el consenso y la democracia participativa.
b) Rotar los delegados y rotar la coordinación del espacio de articulación de asambleas también sería burocrático. Y todo junto, crearía una superestructura vertical (¿?).
c) Además, no estamos de acuerdo con reclamarle a la CGT, ni a la CTA que paren y llamen a darle continuidad al plan de lucha contra el plan Milei, porque eso sería funcional al gobierno (¡?).

A renglón seguido, cual preceptora de bachillerato, la compañera de Baldiviezo comenzó a convocar en base a su lista a las asambleas para que tomen la palabra. Claro, arrogándose el derecho a desautorizar los mandatos leídos por los representantes de asambleas de base cada vez que plantearan una propuesta con la que el espacio (así, en abstracto) no estuviera de acuerdo. Así aparecieron de repente en el orden de intervenciones, un par de representantes no de asambleas sino de supuestas agrupaciones que “casualmente” apoyaban solo las propuestas de Jonatan y Eva y rechazaban exigirle a la CGT.
A lo largo de las exposiciones de los mandatos de los asambleístas se contabilizaron cerca de la mitad de los que hablaron, y de una mayoría de los que sí habían resuelto en sus asambleas, hubo cuatro cosas ausentes, no por casualidad, en la síntesis final construida por Baldiviezo y Eva:

*Impulsar un cacerolazo el viernes 16 de febrero a la CGT con el propósito de visibilizar el planteo ante la central, la necesidad paro y movilización contra el DNU, el Protocolo y el conjunto del ajuste de Javier Milei.

*Fortalecer la coordinación de asambleas barriales del AMBA, la democracia desde abajo, jerarquizando los mandatos de asambleas de base, y rotación de delegados y de la coordinación de la Asamblea de Asambleas.

*Como lo habían votado un número importante de asambleas, participar este miércoles 14 en Comodoro Py contra el protocolo de Bullrich y en apoyo a la presentación realizada por Cele Fierro, ambas citadas por la justicia ese día.

*Tampoco se encuentra en las resoluciones de ‘consenso’ las propuestas que trajeron muchas asambleas para coordinar acciones contra los tarifazos y el mal funcionamiento de servicios como el de luz.

La síntesis final de Eva tampoco mencionó, ni siquiera como un comentario, que algunos asambleístas también propusieron hacer una gran acción a Congreso el próximo 1° de marzo, cuando Milei abra las sesiones ordinarias.

Al resumir los “acuerdos” y cancelar directamente estas cuestiones al final del encuentro, lógicamente hubo protestas y una sana reacción de delegadxs que, por mandato de sus vecinos, y después de asistir durante horas a una instancia así de regimentada de forma inconsulta en aras de la unidad, sufrieron la violencia de ser burocrática y verticalmente ignorados. Vecinos a quienes se les negó el micrófono, que a esta altura seguía siendo monopolizado por una sola persona.
Estos fueron los hechos. Y los que estuvimos ahí de principio a fin, lo sabemos bien.

El movimiento asambleario, ¿tiene dueños?

Es evidente que el propósito del espacio de Asamblea de Asambleas no era la articulación del proceso barrial en curso, sino el engorde y la autopromoción política de una agrupación partidaria. El encuentro del sábado desenmascaró esa estrategia.

Primero, porque Baldiviezo abre el evento explicando que su agrupación hace 15 años que creó el movimiento asambleario en CABA y que, por lo tanto, se desprende de allí la legitimidad de monopolizar las decisiones, el método y la orientación del mismo.

Bueno, se equivoca Jonatan. Las asambleas barriales, como fenómeno desde abajo, pre-existen a su agrupación, y los años 2001-2002 las vieron florecer sin necesidad de ningún gurú.

Por lo tanto, si lo que se pretende es agrupar sectores políticamente afines con el nombre de Asamblea de Asambleas es lícito, pero hay que decirlo abiertamente. Porque repetimos: violencia es mentir.

¿Los delegados con mandatos de base y la rotación en la coordinación es burocracia?

La parrafada inicial del encuentro arremetió especialmente contra la propuesta de funcionar en base a delegadxs rotativxs con mandato de asamblea y la alternancia en la coordinación del espacio de articulación.

Jonatan sentenció de arranque que eso era burocrático, que creaba una superestructura vertical y que no estamos de acuerdo (así en plural, aunque solo él y su compañera lo explicitaron). Es decir:

*Que se reúna una asamblea barrial de vecinos, que delibere y decida propuestas, que impulse la unidad con otras asambleas para ser un movimiento unificado, y que designe delegadxs rotativos para expresarlas en un ámbito de unidad, es burocrático. Claro, pero controlar el micrófono, armar la lista de oradores, definir tiempos, temario y qué sí y qué no se puede resolver, eso es democracia participativa según Jonatan y Eva. Insólito.

*Que la coordinación de los encuentros de unidad entre asambleas, no siempre recaigan en las mismas dos personas, sino que sea rotativo entre grupos de delegados sorteados incluso eso es superestructura burocrática, claro. Pero que las mismas dos personas sean siempre las dueñas del micrófono, con facultades extraordinarias (no se sabe delegadas por quién) eso sí es democracia participativa. Un chiste realmente.

*Tilda de funcionamientos burocráticos a decenas de asambleas que alrededor del AMBA funcionan en su interior con sistema de votación, con elección de delegadxs para que lleven adelante mandatos de base y con la rotación de los mismos. Les quiere ‘enseñar’ (léase imponer) a todas las asambleas que venimos organizándonos a partir del 20 de diciembre y que fuimos un factor clave en la lucha contra la Ley Ómnibus, su funcionamiento de ‘consensos’ en el que poco se consensúa.

En definitiva: lo que entró en crisis el sábado no fue un evento ejemplar de deliberación asamblearia, sino la maniobra partidaria de un grupo encabezado por su lógica burocrática, prefieren achicarse y ser una secta homogénea de pensamiento único y verticalismo monolítico, que solo defiende la equivocada línea política de la CTA y su método, que es contrario a las asambleas de base con sus mandatos.

Si ladra y tiene cuatro patas, es perro

Sobre el final del evento que estamos comentando, se adujo que no había consenso en cacerolear frente a la CGT porque eso era hacerle el juego al gobierno nacional. Además, se incorporó como consenso, pese a que solo una o dos asambleas plantearon un mandato en ese sentido, protestas con cacerolas frente a la Corte Suprema.

Además de que varios representantes de asambleas, en aras de unificar criterio, plantearon que se consensuara impulsar todas las acciones (CGT y Corte Suprema, inclusive) lo que quedó plasmado en la negativa a considerar la iniciativa de más de una docena de asambleas de manifestar el planteo a la central obrera es otra cuestión distinta al método. Jonatan y Eva, dueños de la palabra y del certificado de consenso cuestionaron políticamente el planteo de reclamar a la CGT porque ellos consideran que eso es funcional a Milei. Es decir: dos personas, que se supone no son las dueñas del espacio cancelan mandato que expresa la voluntad cientos de vecinos porque no están de acuerdo políticamente, quizá por son militantes orgánicos de la CTA-UP-UxP socios políticos de la conducción de la CGT. Eso se llama cancelar burocráticamente la opinión democrática de mucha gente que opina distinto. Ladra, cuatro patas, perro.

Hacia una nueva articulación interbarrial democrática

Toda esta polémica tiene razón de ser, porque hace falta una coordinación realmente democrática de todas las asambleas barriales de CABA, el AMBA e incluso la provincia de Buenos Aires donde existan. Porque este movimiento espontáneo surgido sin gurúes ni dueños para ser un sujeto de mayor potencialidad de lucha, como todos, requiere articulación, unidad en la diversidad y democracia desde abajo para procesar puntos de vista y lograr las mejores ideas de síntesis. La mayoría de los representantes de asamblea que asistimos el sábado y a encuentros anteriores participamos con esa vocación y ese espíritu. Sabemos que somos más los que aspiramos a ese objetivo, y por eso tenemos que superar las simplificaciones y el macartismo despolitizante que pretende encubrir los debates reales, que si se encararan de forman leal servirían para enriquecer el movimiento de conjunto.

De nuestra parte reivindicamos el intento de buscar la mayor unidad de las asambleas del AMBA respetando acuerdos y diferencias, y siempre vamos a estar abiertos a recomenzar experiencias. Por eso volvemos a insistir en seguir buscando nuevas formas de articulación positivas con todas y todos aquellos que quieran impulsar democráticamente las asambleas barriales y su coordinación genuina, siempre sobre la base del respeto a los mandatos de asambleas, algo que ningún supuesto consenso puede violentar.

Y ahora, como la lucha sigue y Milei insiste, la CGT y las CTAs no aparecen y tenemos que coordinar esfuerzos, llamamos a todas las asambleas con vocación de articulación interbarrial de todo el AMBA y PBA a preparar un encuentro nuevo, diferente, en otro lugar y bajo otra modalidad de funcionamiento. Donde la coordinación sea rotativa y democrática, la lista de oradores sea pública sin nadie que la arme a su antojo y sin imposiciones burocráticas de nadie que se crea dueño de las asambleas. Con pleno respeto a los mandatos de base y a las y los delegados elegidos por cada asamblea.

En síntesis, necesitamos desde cada asamblea de base fortalecer un nuevo espacio de coordinación de asambleas, que nos haga confluir con las múltiples identidades que expresamos, con la plasticidad suficiente para convivir con matices y diferencias, apostando a la más amplia unidad de acción, sin burocracia y con la mayor democracia para decidir.

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