lunes, 15 julio 2024 - 04:56

Villa Constitución. A 46 años del operativo Serpiente Roja

Se cumplieron 46 años de la huelga y la represión de Villa Constitución. La ciudad santafesina fue en el año 1975 la antesala de la dictadura cívico-eclesiástico-militar, empresarial e imperialista.  El 20 de marzo de ese año comenzaba la huelga de los 59 días, la resistencia y la lucha que dio la ciudad de Villa está enmarcada en todas las experiencias obreras que se sucedieron en los años ‘70 y por supuesto, por todo lo que había sembrado la experiencia del Villazo el año anterior.

Pacho Juarez el 22 de marzo de 2021 en los tribunales federales de Rosario como querellante en la causa por genocidio en Villa, exigiendo el fin de la impunidad de empresarios y civiles responsables de las desapariciones y asesinatos de los obreros de Villa Constitución

En esta oportunidad, tenemos el placer de entrevistar a un querido compañero del MST, Oscar “Pacho” Juárez. Fue militante del PST, delegado de Metcon e integrante del Comité de Lucha que condujo la huelga y protagonista de la resistencia y la lucha, ante el operativo conocido como Serpiente Roja.

-¿Cuál fue el objetivo del gobierno junto con las burocracias al lanzar el operativo Serpiente Roja del Paraná?

– La represión a los metalúrgicos empezó antes del operativo. El triunfo del 16 de marzo de 1974, tras una larga lucha donde se logró normalizar la seccional y ganan las bases a la burocracia nacional, conocido como el Villazo, desató por parte de la UOM una ofensiva represiva con atentados, con bombas a locales comerciales y amenaza de muerte a los dirigentes y activistas del Villazo. Al mismo tiempo, Acindar a los pocos días del Villazo contrataba servicios especiales de la policía federal que deambulaban dentro de las fábricas provocando de mil maneras a los trabajadores. El objetivo era quebrar a través del miedo el enorme respaldo logrado en las bases metalúrgicas e incluso en amplísimos sectores populares. El triunfo del Villazo contaba con la simpatía de miles de trabajadores que, a lo largo del país, constituían el fenómeno clasista instalado en las fábricas a partir de los Cordobazos, Rosariazos y los Tucumanazos.

Se profundiza durante todo el año 1974 el violento enfrentamiento de dos sectores. Por un lado, los metalúrgicos vencedores del primer Villazo que pugnaban para que se cumpla el acta acuerdo que decía que en cuarenta y cinco días se debían normalizar los cuerpos de delegados y la comisión interna, y que dos meses más tarde se tendría que convocar a elecciones seccionales. Por el otro lado, la UOM nacional y las patronales que profundizan su accionar represivo en las fábricas a través del accionar de las bandas de lúmpenes de la UOM y de fachos encubiertos que impunemente actuaban en un territorio liberado por la policía provincial. Todo este accionar bajo una profusa campaña de reivindicación de Perón y la patria contra lo que ya llamaban “infiltración marxista” en las fábricas. Ante el evidente incumplimiento del acta acuerdo del Villazo por parte de la UOM de Lorenzo Miguel y del ministro de trabajo Ricardo Otero, ex secretario general de la UOM, en la capital de Villa se convoca un plenario nacional antiburocrático el 22 de abril del ’74. Se calcula la asistencia de ciento cuarenta delegaciones obreras de distintas regiones del país sobresaliendo la presencia de Tosco y Salamanca, destacados dirigentes obreros cordobeses y Jorge Mera, dirigente de los trabajadores del Banco Nación, entre muchos otros. El desarrollo y conclusiones de este plenario nacional da para ampliar varios debates, pero lo que claramente quedó demostrado es el apoyo que el Villazo había conseguido nacionalmente. Este plenario, más las asambleas en las fábricas y las movilizaciones de miles de trabajadores al sindicato local para exigir el cumplimiento del acta y elecciones, ya chocaban contra los intentos de la burocracia de dilatar con represión, hasta que terminaron retrocediendo y convocando a elecciones para el mes de noviembre del ’74. En estas, la lista Marrón encabezada por Alberto Piccinini gana por el 64% de los votos contra la lista de Lorenzo Miguel. A partir del triunfo de la Marrón crece la circulación de autos sin patentes con personajes extrañísimos armados, que con total impunidad se mueven por las calles de Villa Constitución. El operativo   Serpiente Roja del Paraná ya lo empezaban a cocinar en las alturas el gobierno de Isabel y López Rega junto a Lorenzo Miguel, las patronales de Acindar y Metcon y supervisados por la SIDE. Para esto contaban con la fuerza de choque de la policía federal, la Triple A y la juventud sindical peronista. Esta invasión represiva se produciría en marzo del ‘75, a solo tres meses de haber recuperado el sindicato. El objetivo fue entonces eliminar el clasismo en todo el cordón industrial y aniquilar en Villa Constitución la lista Marrón, con el encarcelamiento de todos sus dirigentes y volver a intervenir el sindicato para la burocracia y el despido masivo de más de mil trabajadores. Las patronales pretendían domesticar y eliminar el doble poder de los obreros expresado en la democracia sindical de las asambleas y en la combatividad de los cuerpos de delegados y comisiones internas.

– ¿Cómo se fue organizando la huelga de los 59 días y qué reclamaban? ¿Quienes apoyaban la huelga?

-La huelga se desata contra el operativo represivo que invade la ciudad, copan en el sindicato y detienen a la gran mayoría de los dirigentes. A las cuatro de la mañana, yo me encontraba adentro de la fábrica cuando comienzan las detenciones, por eso zafo. Apenas tenía meses de delegado y en el turno noche éramos dos o tres delegados nada más. Cuando los trabajadores ingresan en el turno de las seis de la mañana empiezan a informar sobre las detenciones. Inmediatamente hacemos la primera asamblea, lo recuerdo perfectamente ya que además era mi primera asamblea general y fue muy difícil porque no teníamos información de lo que estaba pasando afuera. Seríamos más de mil compañeros, ya que se juntaban el turno noche con el que ingresaba a las seis de la mañana. A mí me resultaba muy difícil hablar para explicar algo de lo que sucedía y no sabía, así que nos subimos con otro compañero a la planchada. Usamos unas chapas de pizarrón y comencé a dar la palabra para que entre todos sacáramos alguna conclusión. Los compañeros empezaron a levantar la mano y decir lo que habían visto. En la pizarra anotábamos los nombres de los que se llevaban detenidos. La asamblea esa fue muy rara porque todo el mundo hablaba pero cuando algunos levantaban la mano todo el mundo hacía silencio. Yo recuerdo perfectamente que habíamos anotado cuarenta y siete compañeros en la lista de los que aseguraban se habían llevado. La asamblea decidió  que se declaraba la huelga, es decir nadie se movía, ni siquiera se entró a los galpones, todo el mundo se quedó ahí en el terreno de la fábrica y nadie se iba a la casa, porque habíamos votado que a las dos de la tarde, que era el turno que faltaba, íbamos a hacer una asamblea más grande con todos los compañeros. La otra resolución era ir a Acindar, podíamos hacerlo por un camino de tierra que bordeaba la barranca junto al río y que era bastante seguro. Fui con otro compañero. Cuando llegamos, estaban en otra asamblea permanente, hablé y dije lo que habíamos resuelto en Metcon y que teníamos una lista de cuarenta y siete compañeros que seguro se habían llevado presos. La gente nos dice que son más, que son como ochenta, finalmente serían ciento cincuenta, además informan que la UOM había sido ocupada por los fachos. Se vota lo mismo que en Metcon: nadie se va. También se esperó al turno de las dos de la tarde para que hagan la asamblea y se resolvió una comunicación permanente entre las fábricas y ahora con Marathon que también nos comunicaba el mismo camino.

Marcha de los obreros del complejo metalúrgico de Villa Constitución para rechazar las detenciones, despidos y repudiar asesinatos al inicio de la huelga de 59 días.

El desconcierto era muy grande, recién en esas asambleas de las dos de las tarde nos enteramos que el gobierno de Isabel y de López Rega había lanzado el operativo llamado Serpiente Roja del Paraná y que los metalúrgicos conformamos una especie de “plan subversivo”, ¿qué quería ese plan? Según ellos, atacar las industrias del cordón. Es decir que Villa era una especie de foco infeccioso. En el fondo lo que querían era desmantelar y aniquilar todo lo que tuviera que ver con la organización libre de los trabajadores y del clasismo ya que la lista Marrón era la lista de todos los compañeros. Querían dar marcha atrás con lo que se había conseguido en el Villazo anterior, mientras tanto seguíamos recibiendo la noticia de más detenciones, entre las que habían compañeros ferroviarios y  docentes; además de las detenciones que se hacían en la zona de San Lorenzo, Capitán Bermúdez, Capital, Rosario y en los pueblos cercanos a Villa Constitución, como Arroyo Seco, Fighiera y Pavón.

Las fábricas de Villa las manteníamos ocupadas y los primeros días se permitía que los familiares nos acercaran comida. El personal jerárquico de todas las fábricas estaba avisado del operativo y ninguno se arrimaba por miedo a ser tomado de rehén como pasó en el primer Villazo. Al tercer día aproximadamente, con las fábricas, ocupadas recibo por primera vez el informe del partido  PST, a través de una carta firmada por Chiquito Moya, quien era por aquellos años mi dirección política. El panorama era malísimo, el gobierno estaba jugado a derrotarnos y de ahí la magnitud de la invasión represiva. Decía la carta que sí seguíamos ocupando las fabricas les sería más fácil derrotarnos, por lo tanto teníamos que organizar en las asambleas una huelga larga, que la población seguramente nos iba a apoyar con todo. Fue así que pude, por fin, en las asambleas decir algo distinto y me di cuenta que estaba diciendo lo que la gente quería escuchar. Es impresionante ver cómo los trabajadores se sobreponen  al golpe inicial y se predisponen con una moral tremenda para la pelea. Es por eso que lo que estaba diciendo en las asambleas era muy aplaudido. Todavía no había entrado Pepe Kalauz (trabajador de Metcon y compañero del PST)   porque él venía de estar ausente por unos días. De todas manera teníamos que convencer a los trabajadores de Acindar y a los trabajadores de Marathon de que en Metcon las asambleas habían votado que si nos venían a desalojar íbamos a  declarar la huelga larga en la población y que para eso teníamos que organizarnos; eligiendo delegados en todos los barrios, armando comisiones de fondo de huelga nacionalmente, eligiendo un comité de lucha, sacar un boletín de huelga junto a organizar movilizaciones y paros regionales. Al otro día entró Pepe y logramos que junto conmigo también lo voten para el comité de lucha. Estas propuestas eran votadas con enorme entusiasmo también en las asambleas de Acindar y de Marathon. En Acindar los compañeros presentaron un poco más de dudas sobre el qué hacer, porque ellos venían de ganar con la ocupación de fábrica cuando fue el primer Villazo, pero ahora la situación era muy diferente y solo con la ocupación no alcanzaba. 

Pepe Kalaus y Pacho Juárez delegados del Comité de Lucha en una de las asambleas al inicio de la huelga.

Cuando la represión vino a desalojarnos ya sabíamos todos qué hacer. Salimos miles, todos juntos a la ruta. Miles de Acindar, miles de Metcon y de Marathon, y el pueblo en las calles nos esperaba. Así empezó la huelga larga, las mujeres de los barrios y de los otros gremios también se sumaron. Fueron dos meses de duros enfrentamientos en los barrios. La represión de la Triple A se acentuaba lo mismo que la detención indiscriminada de las compañeras y compañeros. Muchos que no eran metalúrgicos también eran detenidos. Pero la Triple A no detenía sino que secuestraba y asesinaba. El primero de mayo del ’75 cae asesinado por la Triple A el compañero Rodolfo Mancini que era obrero de Metcon. Mientras esa represión se incrementaba, el comité de huelga no dejaba de acudir a las asambleas en los barrios para coordinar la solidaridad la adhesión de comerciantes y trabajadores de otras industrias y convocar a dos paros regionales que se extendieron desde Villa hasta Arroyo Seco, logrando paralizar todas las poblaciones. El 22 de abril de 1975 hubo una gran movilización convocada por el comité de lucha. La gente salía de todos los barrios, venían trabajadores inclusive de las poblaciones aledañas a Villa que no pudieron llegar porque la represión se los impidió. Esa gran movilización terminó con un enfrentamiento donde cayó asesinado el compañero García y donde tuvimos varios compañeros heridos y hubo muchísimos más detenidos. Una vez levantada la huelga, 59 días después de iniciada, las fábricas continuarían militarizadas y la represión de la Triple A se seguiría cobrando la vida de más compañeros. No paraban de aterrorizar a la población e impedir que los trabajadores pudieran solidariamente organizarse para hacer colectas, por ejemplo, para las muchísimas familias que ya tenían a sus compañeros presos y despedidos. Si durante la huelga cayeron asesinados seis compañeros, luego de esta y hasta el 24 de marzo del ‘76 cayeron quince compañeros más, y luego del 24 de marzo continuarían los asesinatos y las detenciones masivas en Villa Constitución. El terrorismo de Estado implantado por el gobierno -entre muchas comillas- constitucional de Isabel Perón y López Rega implementó un año antes del golpe del ‘76 una violencia ilegal contra el pueblo trabajador. La violencia ejercida con crímenes de lesa humanidad provocó un genocidio que hasta el día de hoy sigue impune. Por eso seguimos luchando por justicia.

–  Algunos se refieren a la represión del  Villazo como el ensayo de lo que sería el golpe cívico- militar del 76 ¿Vos que pensás?

-No sé si fue un ensayo. Pero sí que la represión fue  hacia el conjunto de la población y que se implementaron métodos que ya en el 76’ de manera muy amplificada vivimos en todo el país. Por ejemplo, Metcon desde el primer Villazo de marzo del ‘74 en adelante estuvo siempre custodiada por gendarmería, y en Acindar la policía federal también en esa fecha se instala dentro de fábrica. Es decir, ganó la Marrón y la patronal militariza la fábrica y eso también pasó en el golpe militar. La policía federal en Acindar tenía un edificio acondicionado llamado el albergue, que ya durante el operativo Serpiente Roja del Paraná funcionaba como centro clandestino de detención y tortura y hay muchos testimonios al respecto.

El 20 de marzo del ‘75, a escasos tres meses de haber recuperado la UOM, la población fue invadida y militarizada por cuatro mil efectivos. Actuaron la policía federal, gendarmería nacional, la prefectura naval, la policía de la provincia de Santa Fe y de la provincia de Buenos Aires, más los grupos parapoliciales de la Triple A y de la juventud sindical peronista. Todo supervisado por la SIDE a través de los cuerpos de ejército de Rosario y San Nicolás. El despliegue fue desde las cuatro de la mañana de ese 20 de marzo. Había camiones de asalto, patrulleros policiales y de prefectura y caravanas de autos ocupados por las bandas de derecha. Los allanamientos a los domicilios fueron inmediatos, al igual que las pinzas en los portones de la fábrica y también el copamiento del local sindical. Solo en esa madrugada fueron detenidos doscientos compañeros entre los que estaba toda la comisión directiva de la Marrón menos el negro Segovia, todos los compañeros de comisión interna de las tres fábricas y diezmaron los cuerpos de delegados. Lo mismo hicieron con compañeros ferroviarios docente y de otros gremios afines a la lista Marrón. Este operativo tuvo epicentro en Villa pero se extendió hasta San Lorenzo, con detenciones de compañeros de John Deere, Celulosa y Hanomag entre otros.

El complot nunca demostrado (según el gobierno) era que habían descubierto un “plan subversivo para paralizar las industrias”, al mismo tiempo el ministro de Trabajo Ricardo Otero, hombre del UOM, declaraba como ilegal cualquier medida de resistencia que tomáramos los obreros. La resistencia fue inmediata. Se ocuparon por seis días todas las fábricas y luego tuvo lugar la huelga larga votada por las asambleas en el transcurso de la semana de lucha. La represión se hace muy dura y caen asesinados un compañero portuario y un diariero, ambos simpatizante de la Marrón, además de los compañeros García de Acindar y Rodolfo Mancini de Metcon. La huelga duró 59 días y los asesinatos continuaron. Hasta el 24 de marzo del ‘76 son 30 compañeros en total y 25 más hasta fines del ‘77. Dentro de la fábrica predomina el terror, ya que son totalmente militarizadas en una constante de despidos y encarcelamiento de compañeros. Si bien estos hechos ocurrieron durante un gobierno constitucional, el de Isabel Perón, fueron parte de una política sistemática de exterminio contra la clase obrera y el pueblo que resistió. Ejecutada en este caso por las fuerzas armadas y de seguridad pero con alta participación de la Triple A y la juventud sindical peronista, quienes llevaron adelante de esta política genocida. Por eso seguimos luchando contra esa impunidad, por obtener justicia para nuestros compañeros y sus familias.

Entrevistó: Ro Bustamante

Foto de portada: plenario de 160 representaciones obreras en Villa Constitución en abril del 74 apoyando el Villazo por la recuperación del sindicato metalúrgico de Villa.

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