sábado, 1 octubre 2022 - 01:23

Universidad. ¿Quién paga el ajuste del Frente de Todos y el FMI?

La primera mitad del año estuvo marcada por una profundización de la crisis económica y política. La inflación interanual ya llegó al 64%, acumulando un 36,2% en lo que va del año. La calma prometida luego del acuerdo con el Fondo nunca llegó y julio arrancó con Guzmán yéndose por la puerta de atrás; dos días después arribaba Silvina Batakis, muy amiga de Scioli y no tanto de los docentes a los que ajustó cuando fue ministra en provincia de Buenos Aires. Pero aunque Batakis ya es historia, en lo poco que encaró como ministra dejó bien en claro que en este gobierno las figuritas van y vienen, pero el acuerdo con el Fondo se queda, como así también el ajuste en general y en particular a la universidad.

En su primera y última conferencia de prensa, con el objetivo de endulzar los oídos del mercado, Batakis, ahora presidenta del Banco Nación prometió “equilibrio fiscal” y anunció algunas medidas de las cuales rescataremos el freno al gasto del Estado no ejecutado. Esto quiere decir que las áreas del Estado que hayan subejecutado sus respectivos presupuestos ya no podrán ejecutarlo en lo que queda del año. Lo que no se gastó, no se gastará. La suma estimada a “ahorrar” es de $ 600 mil millones de pesos.

Una de las áreas con presupuesto subejecutado es la de universitaria, unos 55 millones de pesos ¿Cuáles son las consecuencias de esto? La profundización de los problemas que venimos arrastrando hace años en las universidades: falta de presupuesto para becas y comedores, nula apertura de nuevas comisiones y cargos docentes, falta de infraestructura y condiciones dignas de cursado; como así también salarios docentes por debajo de la inflación -en esto último se juega gran parte de la totalidad del presupuesto-. En fin, cientos de miles de estudiantes arrojados fuera de la universidad pública y miles de laburantes pobres. Pero la educación como variable de ajuste no es de ahora.

Repasemos un poco

Durante los años del macrismo el presupuesto de educativo sufrió un recorte del 35%, especialmente en las áreas de educación superior. Recordemos las tomas de las universidades en el 2018.

Bajo la tutela del FMI el presupuesto 2019 para las universidades nacionales rondó los $ 140 mil millones, con una proyección de inflación del 34% anual y un dólar a $ 40. Sin embargo, al final de 2019 la inflación terminó siendo del 54% y el dólar ascendió a $ 63, dejando como saldo la pérdida de 20 puntos del presupuesto universitario con respecto a la inflación.

Si el macrismo ganaba las elecciones, el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional) iba proponerle un presupuesto de $ 248 mil millones de pesos para el 2020. Pero lo que pasó ya lo sabemos: Macri pierde las elecciones, no presentan ningún proyecto y Fernández una vez en funciones, tampoco. Durante todo el 2020 las universidades funcionaron con el presupuesto de ajuste del 2019.

Para fines de ese año, el 83° Plenario de rectoras y rectores del CIN se posiciona a favor del acuerdo gobierno – FMI. Y el monto solicitado para el presupuesto universitario 2021 fue de $ 242 mil millones de pesos. Esta cifra es $ 4.000 millones de pesos menos de lo exigido por el propio CIN el año anterior.

A su vez el CIN negoció partidas especiales para “modernizar” y apurar el modelo híbrido en las universidades. Sin embargo, se encontraron con la resistencia de gran parte de la docencia y el movimiento estudiantil para imponer como pretendían esta contrarreforma universitaria. Al mismo tiempo, debido a la crisis presupuestaria de las universidades, las partidas apenas alcanzaron para la compra de algunas cámaras y computadoras.

Con una nueva puja presupuestaria, las negociaciones por el presupuesto universitario del 2022 se dieron con el yugo del acuerdo en puertas. Este año el CIN volvió a solicitar un presupuesto que nominalmente era mayor, pero en términos reales seguía degradando la calidad educativa. Además, desde el Ministerio de Educación y Economía, terminaron elaborando como números finales una partida 6,2% menor a la solicitada por el CIN. Como sabemos, el presupuesto 2022 en su conjunto no fue aprobado y las universidades nacionales quedaron a la deriva, esperando una confirmación. “Coincidentemente”, cuando el gobierno negoció con el CIN finalmente otorgar el presupuesto pedido, los rectores salieron a apoyar y saludar el nuevo acuerdo que el gobierno había realizado con el FMI, una mano lava a la otra.

¿Y la docencia universitaria?

En lo que respecta a la docencia universitaria, desde la profundización de la crisis en 2020 por la pandemia las paritarias han sido cada vez más perjudiciales. En ese año el gobierno y las federaciones traidoras de CONADU, FEDUN y FAGDUT firmaron un mísero 7% con escasas cuotas a cobrar en 2021.

En el siguiente año se firmó un engañoso acuerdo que planteaba “empatar a la inflación” pero no recuperaba nada de lo que la docencia ya había perdido, con cuotas no acumulativas y a terminar de cobrar en marzo de este año. Es decir: al mísero 7% del 2020, se sumaron los gastos por conectividad, las mejoras de instrumentos que permitieran la virtualidad, todo esto costeado directamente del bolsillo de la docencia. En el 2021 se agregó un bono por conectividad, primero de $ 1.000, luego de $ 2.000 y a fin de año se otorgó un “bono” de $ 2.500 que cayó pésimamente mal en la docencia de todo el país, si tenemos en cuenta que las otras áreas estatales de la nación obtuvieron uno de $ 20.000.

Las negociaciones del 2022 no fueron muy diferentes: un acuerdo que planteaba cuotas no acumulativas, espaciadas y que llegaban a un 41% a septiembre. Aunque las burocracias quisieron plantearla como una “paritaria corta y por lo tanto beneficiosa”, la base de la docencia la rechazó y siguió insistiendo en discutir su salario y las condiciones laborales cada vez más adversas. Atravesadas por paros convocados por la CONADU Histórica, pero a los cuales se sumaban la gran mayoría de los docentes universitarios y preuniversitarios, el gobierno tuvo que reabrir las negociaciones. Aunque la burocracia rancia de la CONADU y FEDUN firmaron, lo hicieron a costa de enfrentarse con sus propias bases que están hartas de las traiciones y las entregas. Ahora en agosto está planteada una nueva negociación y en muchos lugares se está poniendo en juego la continuidad de las clases luego del receso de invierno.

Si el presente es de lucha…

Es innegable que la pandemia profundizó las políticas expulsivas, mediante el aval al ajuste educativo que las autoridades aceptaron. Pero, además, el país bajo los mandatos del Fondo, lejos de ser la solución que el gobierno nos pintó golpea aún más en la posibilidad de acceso, permanencia y graduación de los estudiantes. En la actualidad 1 de cada 4 jóvenes no estudia ni trabaja y, según el INDEC, el 70% de los que tienen trabajo, es informal, en negro, sin aportes ni derechos laborales.

Por su parte, las autoridades de las universidades, haciéndole honor a Ley de Educación Superior menemista buscan obtener “recursos propios” vía el camino de la mercantilización de la educación, clásico del capitalismo, atentando contra nuestras carreras de grado y el financiamiento de empresas privadas. Esto es recorte de planes de estudio, apertura de posgrados e investigaciones y lineamientos afines a los intereses de las multinacionales extractivistas y contaminantes.

Además, el ajuste que prepara el FMI, ahora mediante Massa como “super” ministro de Economía se va a profundizar. Del Frente de Todos no esperamos nada, ya demostraron de que lado de la mecha están, ni hablar de la ultra derecha recalcitrante que no para de apuntar hacia la clase trabajadora y a la juventud con viejas propuestas neoliberales.

El movimiento estudiantil tiene una tarea urgente: organizarse junto a los docentes, independientemente de las conducciones afines al gobierno y a las gestiones. Alzar nuestras banderas contra el acuerdo del gobierno – FMI, pelear por un presupuesto real y porque ningún trabajador esté debajo de la línea de la pobreza. Hoy más que nunca, hacer correr en los pasillos de cada universidad la voz de que no hay futuro para la educación pública atados al fondo ni a este gobierno, que vamos porque se vayan todos y por una asamblea constituyente libre y soberana, que decida todo.

Te invitamos a fortalecer nuestras organizaciones estudiantiles y al MST en el Frente de izquierda Unidad, como una alternativa de izquierda de la juventud y los trabajadores, para terminar con la falsa antinomia de las coaliciones peronistas y las variantes de derecha y luchar por un gobierno de los que nunca gobernamos: las y los trabajadores.

Giuliana Ragone

Fuente:
⦁ https://www.cin.edu.ar/conclusiones-del-84-plenario-de-rectoras-y-rectores
⦁ https://conadu.org.ar/wp-content/uploads/INFORME-DEL-PROYECTO-DE-PRESUPUESTO-UNIVERSITARIO-2019.pdf
⦁ https://www.cin.edu.ar/declaracion-apoyo-a-la-propuesta-de-reestructuracion-de-la-deuda-externa/
⦁ https://www.unidiversidad.com.ar/uno-de-cuatro-jovenes-entre-18-y-24-anos-no-estudia-ni-trabaja

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