lunes, 22 abril 2024 - 13:25

Un balance necesario. Paro de la Sanidad

La situación de deterioro económico empujó a Daer y compañía a tener que llamar a un paro tardío y limitado, producto del desgaste de la conducción. El paro tuvo mucha repercusión mediática, aunque no fue contundente y no hay continuidad. El único establecimiento que se movilizó y discutió antes del paro fue el italiano y logró ser, indudablemente, un factor de presión. Es necesario pelear por lo que necesitamos y construir democráticamente un plan de lucha para lograrlo.

La situación de las y los trabajadores de la sanidad ha ido empeorando en los últimos años de manera notable. No escapa a la situación del conjunto de la clase trabajadora. Sin embargo, la particularidad de haber atravesado la pandemia, y lo que ello significó en cuanto a la visualización de la centralidad e importancia de la salud y su personal, lo hace peor aún. La pandemia puso al desnudo la irracionalidad y la putrefacción de este sistema profundamente inhumano, que subordina todo, incluso la vida misma, a la ganancia de un puñado insignificante de ricachones.

Las patronales a la ofensiva

Durante el último período, las patronales lograron llevar adelante su programa de bajar el salario y empeorar las condiciones laborales. La pandemia, lejos de permitir una mejora, fue el argumento sobre el cual se montaron para producir un ajuste aún mayor.
En términos salariales, desde la pandemia la licuación del salario vía aumentos por debajo de la inflación y a destiempo se profundizó. También avanzaron en no pagar los aportes patronales. Además, atacaron el salario indirecto vía rebajas en la calidad de los comedores, los refrigerios y todo tipo de conquistas económicas que están por fuera del recibo de sueldo.

Las condiciones laborales empeoraron, con una sobrecarga laboral, bajas que no son reemplazadas, el aumento de la intensidad del trabajo, con contratos por monotributo o contrataciones a tiempo determinado que renuevan indefinidamente.

Paralelamente a este ataque, las patronales de la salud privada no solo siguieron acumulando ganancias, sino que también fueron subsidiadas con fondos de las jubilaciones de las y los trabajadores a través de distintos programas (ATPs, Repro I y II y Fescas) en el gobierno del PJ, y bajo Milei liberadas a aumentar indiscriminadamente las prepagas.

Una conducción absolutamente desprestigiada

La directiva del sindicato, simultáneamente a la situación antes descripta, lejos de ponerse a la cabeza de una resistencia, acompañó y convalidó la rebaja salarial y la exoneración de las patronales a pagar sus aportes. Ni siquiera denunció públicamente la transferencia de recursos económicos desde la clase trabajadora a las patronales de la salud con los subsidios antes mencionados. Incluso anuncios como el viaje gratuito para el personal de la salud durante la pandemia en el transporte público fue un blef completo.

Y cómo si esto fuera poco, en el período de pandemia ni siquiera aprovecharon las circunstancias para discutir mejoras salariales y laborales para los “héroes”, “la primera línea” y distintas hipócritas denominaciones que terminaron solo en aplausos nocturnos impulsados por los medios de comunicación pero que en la vida concreta de las y los trabajadores de la salud no significaron mejoras reales.

Esta realidad hizo que aumentara a niveles superlativos la bronca con la conducción sindical del gremio de la sanidad que encima también es responsable de la CGT que, enfeudada en el gobierno de Fernández, no llamó a un solo paro. Deterioro que incluso existe al interior de la corriente que dirige el sindicato, con rupturas y cuestionamientos profundos a la conducción de Daer.

Entre fuego cruzado

Por un lado las patronales están a la ofensiva y no les dejan margen de negociación, por el otro están las y los trabajadores que ya no los bancan y pueden desbordarlos. La directiva de nuestro gremio está presa de un dilema difícil de resolver. Necesitan movilizar para enfrentar a las patronales y a la vez tienen que buscar la forma de poder controlar esa movilización, para que no se desarrolle ninguna posición independiente.

La génesis del paro

En este contexto es que las patronales del sector de servicios de la salud lograron en el mes de enero no respetar la cláusula de revisión paritaria. La burocracia dejó pasar esto con un parche, un bono de 70 mil pesos fijo. Al mes siguiente las patronales desarrollaron la misma política ofreciendo un bono de 85 mil pesos. Esa situación ya era intolerable y un acuerdo así no pasaba por la base. Es en estas circunstancias que no le queda otra a la burocracia que llamar al paro de 24hs para el jueves pasado.

Anuncio para negociar

La burocracia se jugó a que con el anuncio del paro las patronales cedieran sin tener que efectuarlo. Además, porque como decíamos más arriba garantizarlo a fondo conlleva la cierta posibilidad de pérdida del control de la gente. Así fue como se llegó a un paro no preparado, en donde el involucramiento real de la gente en el paro fue limitado y más bien la acción del gremio se desarrolló en montajes en la puertas de los establecimientos. El golpe a las patronales fue débil y por eso mismo se mantiene su postura en todos los convenios de servicios, a excepción del de hospitales de colectividades.

La Bordó mostró otro camino

Desde la conducción del Hospital Italiano todo este proceso se desarrolló de manera distinta. Durante el mes de enero se convocó a una asamblea general frente a la falta de información sobre lo que estaba pasando con la negociación de la revisión paritaria. Unas horas antes de la asamblea apareció el anunció de que se había firmado el acuerdo por los 70 mil. La asamblea se hizo igual y votó:

  • El rechazo a ese acuerdo por inconsulto e insuficiente.
  • Planteó la necesidad de pelear por un salario igual a la canasta familiar con cláusula de ajuste automática mensual.
  • La necesidad de un paro y plan de lucha para pelear por esto y;
  • Realizar a una conferencia de prensa para anunciar lo votado, que se realizó y tuvo alguna repercusión mediática.

Durante febrero se exigió el paro y se convocó a una asamblea general para debatir la situación y cómo garantizarlo y se movilizó en la institución para hacer sentir la bronca el día previo al paro y con mucha repercusión mediática de la postura independiente a la conducción del sindicato.

Esta realidad presionó de tal manera que las patronales se dividieron y los nucleados en hospitales de colectividades y la conducción del sindicato (que, en vez de aprovechar la fuerza del italiano para pelear de conjunto, dividió a los trabajadores) firmaron un acuerdo 6 horas antes del paro.

Conclusiones y perspectivas

Es evidente que la lucha es el camino para doblegar las intenciones de las patronales de exprimirnos cada día más. Y es por esa razón que más que nunca es necesario que la conducción del gremio (celeste y blanca) llame a un plenario general del gremio, para poder discutir y, votar un plan de lucha en el cual las y los trabajadores definamos por qué luchar y cómo llevar esa lucha adelante y paralelamente a esta exigencia, fortalecer una corriente democrática, antiburocrática y de lucha.
Desde la Bordó seguimos planteando la necesidad de pelear por:

  • Un básico igual a la canasta familiar con cláusula de ajuste automática mensual.
  • Por el reconocimiento del desgaste laboral para todo el personal que implica 6hs de trabajo, anticipación de la edad jubilatoria con 82% móvil y las licencias profilácticas.

Súmate a la Bordó y peleemos juntos por lo que necesitamos.

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