lunes, 15 julio 2024 - 16:52

Sturzenegger, nuevo ministro. Una llegada anunciada

En el primer minuto del viernes, a través del Boletín Oficial y mediante el decreto 585/2024, el gobierno confirma que Federico Sturzenegger ocuparía el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.

El desregulador y la motosierra

De esta forma, el economista deja de merodear bajo las sombras para ocupar un ministerio creado exclusivamente para él. Sus atribuciones fueron diagramadas de forma tal que se eviten los roces con el ministro de Economía, Luis Caputo; aun así, no habría que descartar fricción. Quien sí deja atribuciones para darle lugar al “desregulador” es el jefe de Gabinete, Guillermo Francos.

Asume en una segunda parte de la gestión del gobierno, y en una semana muy tensa para La Libertad Avanza, con mucho movimiento del dólar y críticas del Fondo y distintos sectores del círculo rojo.

La tijera que tendría a su cargo se dividiría en tres subsecretarías que serían las de Transformación y Reforma del Estado, la de Desarrollo y la de Modernización del Empleo Público.

Según anuncio Milei, el nuevo ministro prepara la ley de hojarascas, que traería nuevas desregulaciones para dejar de “entorpecer” el funcionamiento de las actividades económicas. Posiblemente traiga nuevas libertades para el gran capital concentrado combinado con desguace y desmantelamiento de áreas y atribuciones del Estado.

El documento plantea que el Ministerio tendrá competencias en los “cursos de acción para la implementación de la desregulación, reforma y modernización del Estado en miras a redimensionar y reducir el gasto público y aumentar la eficiencia y eficacia de los organismos que conforman la Administración Pública Nacional, la transformación de gestión, la simplificación del Estado, el diseño y ejecución de políticas relativas al empleo público«.

En sus funciones, lisa y llanamente le atribuye la “simplificación y reducción del Estado”, habilitando “la revisión de esquemas tributarios, exenciones impositivas y regímenes especiales”, “reformas estructurales” y la “reorganización del sector público”.

Lobo del pasado, sin piel de cordero

El economista ya fue secretario de Política Económica de la Nación de marzo a noviembre en el 2001, durante esa turbulenta gestión fue parte del “blindaje del FMI” y el “megacanje”. Acompañando la política de déficit cero del ministro Domingo Cavallo, fue quien anuncio el recorte del 13% a los trabajadores del sector público.

Además, también ocupó la presidencia del Banco Central en el gobierno de Macri. Su paso por el BCRA duró hasta el 2018, donde fue reemplazado por Luis Caputo. Durante su gestión en el banco levantaría el cepo y crearía los créditos UVA, generó los famosos Lebacs que son los antecesores del gran problema que plantea que tenemos hoy con las Leliqs. Tuvo que renunciar en medio de corridas inflacionarias y monetarias.

En otras palabras, se suma a la fase dos del gobierno quien ha generado una parte importante de los problemas que se piensan mitigar y que se ha demostrado que, en vez de solucionarlo, tiende a empeorarlo. 

Como lo ha demostrado en anteriores gestiones y en su paso en la zona gris como “asesor” de Milei, su labor es profundizar la política demagógica detrás del enunciado del déficit cero. De forma que el desregulador tiene el rumbo de intensificar la motosierra en el Estado, con despidos, desguace y precarización. Y será otro de los señalados en su luchas por las y los trabajadores, quienes seguramente intensificarán la resistencia y las acciones de lucha contra este plan, ahora con un nuevo y nefasto personaje en su staff ministerial.

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