Salario Mínimo Vital y Móvil. Bombos y platillos para un aumento que no supera la línea de indigencia

El gobierno, con la bendición de la CGT anunció el adelanto de la suba del salario mínimo para junio y agosto. Esto debido a la actual escalada inflacionaria y también, según relatan los medios periodísticos, en respuesta al creciente descontento popular y a los reclamos que pegan en la interna oficial. En momentos en que se transformó en una polémica nacional que un porcentaje muy importante de los trabajadores perciba ingresos por debajo de la línea de pobreza, estos adelantos no cubren la canasta de indigencia. Ni hablar de las jubilaciones y planes sociales. La medida es apenas un paliativo que no frena la pérdida constante del poder adquisitivo del salario frente a una inflación desbocada. Para eso tienen que romper con el FMI y en eso, pese a los discursos críticos, no hay grieta.

El gobierno anunció que el salario mínimo, vital y móvil pasará a $ 45.540 a partir del 1 de junio – a cobrar en julio- para los trabajadores mensualizados y $ 227,70 por hora para los jornalizados. En agosto –para cobrar en setiembre- estos valores se elevarán a $ 47.850 y $ 239,30, respectivamente.

El aumento influye en el monto de los planes Potenciar Trabajo (la mitad de un salario mínimo), las becar Progresar, el programa Acompañar y el Seguro de Desempleo. El anuncio se hizo tras una reunión sostenida entre los ministros Guzmán (Economía), Kulfas (Desarrollo Productivo), Moroni (Trabajo), representantes de la CGT y de la Unión Industrial Argentina.

Aún faltan 48 horas para que se conozca el índice de inflación de abril, que según distintas fuentes se situaría alrededor del 5,3%, y los valores de la canasta de pobreza e indigencia para una familia tipo–ya atrasados un mes- en $ 89.690 y $ 39.862. Si consideramos el actual ritmo inflacionario, el aumento pactado ubica el salario mínimo en la línea de indigencia. Con lo cual la promesa de las dos alas del gobierno, tanto de Alberto como de Cristina de hacer que los salarios le ganen a la inflación, es solo eso, una promesa largamente incumplida.

Así, mientras los empresarios lloran lágrimas de cocodrilo porque los planes sociales serían un obstáculo para contratar trabajadores que ganen por debajo de la línea de pobreza, y mientras Máximo pide que se adelanten los montos del salario mínimo sin cuestionar estos valores de indigencia, la inflación no hace sino deteriorar mes a mes -o semana a semana, si tomamos el ritmo de remarcación de los alimentos- los ya deteriorados salarios de los trabajadores.

La suba de precios acumulada en el año es de un 20,6 % y 56% si se toman en cuenta los últimos doce meses, cuando aún no se conocen las cifras de abril. Entre los últimos aumentos debemos sumar un 11% en los combustibles, que influirán en el aumento de todo lo que utiliza el transporte. En adición, de acuerdo a los estudios de la Ciudad de Buenos Aires, los aumentos en alimentos de los primeros meses del año fueron del 26,5% y de un 62,8% interanual, destacándose en el último mes, el aumento de la carne y derivados (7,4%); pan y cereales (8,6%); leche, productos lácteos y huevos (7,3%); pescados y mariscos (10,3%).

A esto debemos sumarle el aumento de las tarifas de energía para el 80% de los usuarios, con un 20% de incremento cuando lleguen la boletas de marzo, al que se le sumarán aumentos del 18% al 25% a partir de junio, anunciados en las audiencias públicas que se están realizando en estos días. También deben sumarse aumentos en la ropa del 8,3%, del transporte del 7,8%, de recreación y cultura del 5,4%, y otros, como la actualización interanual de los alquileres y los aumentos que llevan en varios meses el costo de la medina pre paga al 50%.

Otro capítulo es el anuncio de aumento en las jubilaciones

Se anunció un aumento sobre jubilaciones, pensiones, AUH y asignaciones familiares del 15%. Con este aumento la jubilación mínima que regirá durante junio, julio y agosto pasará de $ 32.630 a $ 35.235 (sin contar con el bono de refuerzo por solo dos meses). La PUAM pasará a su vez de $ 26.104 a $ 30.020. Las pensiones no contributivas de $ 22.841 a $ 26.267. Los valores van de inferiores a muy inferiores, a la evolución de la canasta de indigencia, en línea con los mandatos del acuerdo con el FMI de achicar el déficit fiscal y restructurar (achicar) el sistema jubilatorio.

Es necesario un aumento de emergencia de salarios mínimos, jubilaciones y planes sociales al nivel de la canasta familiar

Mientras se desarrolla una enorme marcha federal de las organizaciones sociales no oficialistas en reclamo de trabajo, salario y aumento en la asistencia, los aumentos anunciados -totalmente insuficientes- y sus adelantos tienen que ver con la inflación desatada, pero también con la presión popular, que le ponen piedras en el camino al salvaje ajuste para cumplir con las metas pactadas con el FMI y las demandas de ganancias empresarias.

Mientras el ministro Guzmán es felicitado en la reunión de la Cámara de Comercio Norteamericana (AMCHAM) y los medios editorializan sobre el acercamiento de Cristina a Estados Unidos, el deterioro de los salarios e ingresos populares, con la complicidad de la archi traidora CGT y la protesta verbal pero sin lucha de las CTAs y organizaciones sociales oficialistas, se hace insoportable.

Es necesario luchar por un aumento de inmediato y de emergencia del salario mínimo, vital y móvil; de las jubilaciones y los planes sociales al costo de la canasta familiar, con cláusulas de actualización mensual, canasta que incluye los alimentos, los bienes y servicios y que, según indica el INDEC, hoy sitúa lo que necesita una familia tipo para sobrevivir en los $ 140.000 mensuales. Con distintos discursos el plan de Alberto, Cristina, Cambiemos o Milei es que aceptemos vivir con niveles de pobreza e indigencia para la mayoría de la población trabajadora. Al revés, desde el MST en el FIT-U proponemos un programa totalmente distinto, que para garantizar los ingresos populares rompa el acuerdo con el FMI que hoy co-gobierna la Argentina.

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