jueves, 29 septiembre 2022 - 01:22

Reportaje. Conflicto de salud en Tucumán

Entrevistamos a Ileana Muñoz, enfermera reemplazante en el Instituto de maternidad y ginecología Nuestra Señora de las Mercedes de San Miguel de Tucumán.

PdI: Ileana, contanos ¿Cuál es la situación de enfermería en Tucumán?

IM: La situación del personal de enfermería en Tucumán es devastadora y sumamente preocupante. Los trabajadores de la salud nos encontramos recibiendo agresiones del gobierno provincial. Hace unos días hemos sido violentamente reprimidos cuando manifestábamos que queríamos salarios dignos, equivalentes a lo que el INDEC marca como la canasta básica para no estar bajo en el límite de la pobreza o ser indigente. El personal de la salud de Tucumán está cobrando un sueldo de $ 21.000 como básico y afirmo que con $ 21.000 no se puede vivir. No tan solo eso, los compañeros enferman a causa de la pandemia, los compañeros mueren y los que sobrevivimos quedamos demasiado sobrecargados por falta de personal. Somos personas tituladas universitarias pero indigentes. La situación realmente es devastadora.

PdI: ¿Cuáles fueron las causas de la protesta?

IM: Las causas de la protesta… más que protesta una manifestación, donde expresamos unos puntos en desacuerdo con las paritarias que los gremios de la provincia están negociando. Comenzaron a celebrarse las paritarias de la salud, aunque más que una celebración para nosotros es una angustia. Porque como siempre en esta provincia, las paritarias se hacen a puertas cerradas y todo lo que se trata adentro nosotros no lo conocemos, no lo sabemos; sin embargo están jugando con nuestros bolsillos a través de las afiliaciones que todo el personal de la salud tiene. Entonces traíamos una voz de manifiesto en desacuerdo a esta política, a este destrato que tienen con el personal de salud. Veníamos a decir que no estamos conformes con los sueldos que teníamos, con el básico de $ 21.000, veníamos a decirles que dejen de precarizar a los compañeros, a pedir la ley de insalubridad, a pedir el 82% móvil; pero nuestra voz fue silenciada con garrotes, con golpes, con cachiporras, con escudos. Yo puedo contar la represión en primera persona como también la de mi compañera que fue herida brutalmente, golpeada en la cara, con hematomas en el pómulo y la nariz. Yo tengo golpes en la cabeza, vértigos por los golpes recibidos en el oído.

PdI: ¿Cuál fue la respuesta del gobierno? ¿Como ocurrió la represión?

IM: La respuesta del gobierno de la provincia de Tucumán fueron golpes y represión. Nos arrastraron hasta la camioneta de Infantería que estaba estacionada a unos metros de donde intentamos instalar la carpa. Quisimos poner la carpa porque llovía muchísimo y muchas profesionales estaban con sus hijos muy niños, necesitábamos armar la carpa para resguardar a los niños y algunos objetos personales hasta que la lluvia pare. Pero resulta que comenzaron a pararnos de a tres, de a cuatro. Los policías atrás, adelante y a los costados. Empezaron a hacer el juego de hacerse los buenitos, de hacernos chistes, burlas y esperaron que se fueran los niños de la carpa y que se fuera uno de los compañeros varones y quedáramos 7 mujeres para atacar cobardemente. Cuando yo, la que les está hablando, miraba a los ojos al jefe de seguridad y le decía «señor, por favor no nos pegue, por favor somos todas mujeres’’ me contestó «no se preocupe señora a usted nadie la va a tocar’’ pero en un abrir y cerrar de ojos se colocaron los cascos, subieron los escudos, sacaron las cachiporras y comenzó la represión que se ve claramente en los videos que están circulando en todo el país.
Estaban conversando al frente, haciendo bromas, chistes, riendo y había una lluvia tremenda. Dentro de la carpa, estaba sentado tapado con un plástico un compañero, cuando ese compañero se fue aprovecharon para agacharse, entrar a la carpa, mirar que no hubiera niños y comenzar con la represión. Realmente fue terrorífico lo que vivimos.

PdI: ¿Cómo sigue la lucha?

IM: Seguimos luchando, con más fuerza y convocamos a una marcha de las antorchas para repudiar la represión, donde recibimos el apoyo de docentes y otras organizaciones. Ante las paritarias que siguen sin consultarnos, no aceptamos el 44% en cuotas, ya que no nos sentimos representados por ninguno de los gremios. Ante los reemplazos de años sin nombrarnos a planta permanente, seguimos el plan de lucha, nos autoconvocamos y movilizamos el 16 de marzo.
Tenemos el desarraigo de nuestros puestos laborales por decir la verdad. Tenemos golpes por manifestar en desacuerdo contra este gobierno y los gremios. Tenemos destrato, olvido y ninguneo por reclamar un sueldo digno.
Pero esta vez los trabajadores de la salud unidos decimos basta. Y si tocan a uno, tocan a todos.

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