miércoles, 24 julio 2024 - 09:14

Reformas, ajuste, precarización y privatismo. ¿Por qué un Congreso Pedagógico Nacional?

El gobierno crítica a la derecha por pedir más ajuste, pero el presupuesto educativo apenas supera el 5% del PBI, lejos del 6% que fijaron en la ley 26.206 y del 10% que reclama la CTERA. Mientras tanto avanzan en reformas como la 5ta hora para seguir amoldando la educación a las demandas capitalistas. ¿Por qué el reclamo de un Congreso Pedagógico debe ser parte de la lucha?

El gobierno de Massa, Cristina y el ministro Perczyk, al igual que la derecha, impulsan reformas en lo educativo y laboral que precarizan los saberes y la escuela pública, entendida como estatal. Imponen la 5ta hora en Primaria como si cantidad fuera sinónimo de calidad en una «bajada de línea» de las autoridades.

¿A qué apuntan las reformas anti educativas?

Lanzan «reformas» en las distintas áreas y niveles de la enseñanza con las que devalúan los saberes y la formación queriendo imponer los saberes que prioriza el capital. Alientan a la vez una mayor privatización y precarizan el trabajo docente, su retribución y estabilidad en el cargo.

En distritos como el bonaerense, eso implica avanzar sobre el Diseño Curricular en Inicial, Superior y Adultos; sobre el Régimen Académico de Secundaria y Técnica donde siguen «flexibilizando» las condiciones de regularidad; y atentan contra la educación Artística. Al igual que Larreta, también Kicillof avanza en hacer que se trabaje los sábados y a contraturno, al extender programas con docentes «por contrato» con recorte de derechos y sin estabilidad en el cargo.

La Celeste de Baradel niega el ajuste, las reformas y la precarización laboral. Pero la directriz que orienta esas medidas es ver cómo «retener» a más estudiantes y cómo cada docente exprime más su tiempo para lograrlo. Dicen levantar «la bandera de la ternura, de la alegría» y que eso sería «revolucionario», pero lo hacen como integrantes del gobierno, y para justificar su gerenciamiento de una escuela-guardería de infancias y adolescentes que asegure a sus familias poder rendir en la generación de valor para el capitalismo.
Es que pese al relato, ni con Néstor ni con Cristina ni con el gobierno actual cuestionaron la continuidad de un modelo de país dependiente, con matriz extractivista, megaminera, monocultivo, exportador de materias primas con escaso valor agregado y de servicios; que no requiere la formación de mano de obra calificada ni «educar al soberano» como sí se planteó con la ley 1420.

No son originales, siguen los lineamientos del Banco Mundial, la OCDE, el FMI y el G20. Los que colisionan con la educación como derecho humano y social a garantizar por el Estado, al regirse por una lógica economicista, con criterios de eficiencia y productividad en la retención y promoción de matrícula.

Es que más allá de lo que pretendan que reproduzcamos desde la escuela, la prensa y representantes políticos del sistema, «la educación nunca fue, es, o puede ser neutra» (Freire, 1996). Nuestro sistema educativo requiere de una fuerte transformación, pero a favor de la educación estatal.

La educación en disputa y la raíz de su crisis

Como socialistas, entendemos a la educación como ámbito de disputa. Un fenómeno social que es territorio de debates y conflictos controlados por la hegemonía ideológica, una disputa velada entre la clase capitalista y las mayorías sociales con sus organizaciones.
Quienes critican la «politización de la enseñanza», lo hacen para negar toda reflexión sobre la raíz de esa crisis, como reflejo del capitalismo semicolo-nial argentino. Porque la educación vive en crisis al verse limitada a un espacio para la construcción de una ideología ajena a las necesidades y demandas de la clase trabajadora y los sectores populares.

Una escuela reservada a inculcar la aceptación y reproducción del sistema capitalista. Que forme «ciudadanos consumidores» que naturalicen y asuman el trabajo alienado capitalista. Con lo que degradan también el rol formador docente al limitarlo a reproducir las relaciones sociales de producción y a contener las carencias sociales que rodean la escuela.

Un Congreso Pedagógico para transformar y democratizar todo

En esa disputa tomamos partido con la perspectiva de una pedagogía socialista. Para defender la escuela pública, pero con la idea de transformar radicalmente sus objetivos, currículo, criterios pedagógicos y didácticos, su organización, formatos institucionales y de gobierno.

Esto será posible en el marco de la lucha de clases, hacia la construcción de una nueva sociedad. Mientras damos el debate en la Multicolor para que quienes hacemos la escuela a diario, docentes, estudiantes y familias, tomemos las riendas y seamos quienes construyamos la política educativa.

Con un Congreso Pedagógico Nacional que defina las bases de un nuevo modelo educativo, sus contenidos y metodología, como parte de un proyecto emancipador para democratizar el gobierno de la educación y la construcción de saberes socialmente significativos.
Hay experiencias de dos Congresos Pedagógicos en nuestro país, uno sentó las bases para la histórica y reivindicada ley 1420. En ese sentido, exigimos un Congreso Pedagógico de carácter nacional, con instancias asamblearias por distritos, provincias y regiones. Con delegades de los y las trabajadoras de la educación y representación de estudiantes, familias y sectores de la comunidad educativa, no privatistas. Que se plantee una política educativa de recuperación de la escuela pública como definimos en la Multicolor de SUTEBA.

Para eso, dicho Congreso deberá plantear que se deroguen todas las leyes contrarias a esa necesaria transformación: La ley de Educación Nacional y las leyes provinciales, la de Financiamiento, de Educación Técnica, además la Ley de Educación Superior como rémora menemista. Un Congreso que haga realidad así esa aspiración de no más leyes, normativas y proyectos definidos por tecnócratas, gobiernos del ajuste, las corporaciones, Iglesia católica y evangélicas, siguiendo los lineamientos de la OCDE y el Banco Mundial.
Damos esta pelea mientras reclamamos a los gremios la convocatoria a asambleas y plenarios para votar un plan de lucha por la urgente recomposición salarial para cubrir la canasta familiar en un cargo, y preparar el No Inicio 2023, junto a la CTERA y sindicatos provinciales en lucha.

Propuestas para una pedagogía socialista

Como planteamos con la Multicolor de SUTEBA, es necesario un Congreso Nacional de Educación donde seamos les docentes, les estudiantes y el conjunto del pueblo quienes decidamos qué educación necesita nuestro país. Que diga no a la municipalización, la injerencia de las ONG y a toda política privatista y precarizadora.

La educación debe estar integralmente a cargo del Estado, asegurando los derechos laborales de la docencia, su sostén y financiamiento. Por un Presupuesto Nacional Único Educativo, definido por docentes, estudiantes, familias y comunidades educativas, que permita resolver la fragmentación, desigualdad y precarización actual de las escuelas.
En ese sentido, planteamos el aumento inmediato del Presupuesto al 10% del PBI. Que debe ser sostenido por impuestos progresivos a las ganancias de las grandes empresas, el lucro financiero y los fondos que evaden o pagan impuestos irrisorios como las mineras y petroleras.

Además de plantear el no pago de la deuda externa, la repatriación de fondos, la renacionalización de las empresas privatizadas, y la eliminación de los subsidios a la educación privada y confesional. Disponiendo la estatización de toda escuela que cierre o quiebre, resguardando los derechos, fuentes laborales y la matrícula.

Un Congreso que promueva también la evaluación social de las políticas educativas y los gobiernos que las aplican. En la lucha por un sistema educativo nacional, único y estatal. Además de obligatorio, gratuito, científico y laico, democrático, feminista y ecosocialista. Que genere debates, intercambios y prácticas con las pedagogías críticas y socialistas.
En palabras de Peter McLaren, exponente de esa pedagogía crítica revolucionaria, «el mayor desafío educativo que tenemos hoy es la eliminación de la pobreza, que solo puede ocurrir adecuadamente bajo el socialismo. Crear socialismo es la única posibilidad que tenemos para abordar todos estos serios desafíos a la actual crisis educativa mundial».
Vamos entonces por una educación emancipadora, que forme en el pensamiento crítico, dialéctico, con visión humanística y aporte a otra sociedad, en clave socialista. Por eso luchamos.

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