lunes, 22 julio 2024 - 05:53

Ramos Mejía. El Hospital San Juan de Dios despide esenciales en pandemia

Por la mañana del día de ayer, martes 4, los trabajadores de la Casa Hospital San Juan de Dios ubicado en Ramos Mejía realizaron una protesta contra los despidos que efectuó la patronal el día 28 de abril.

Con el argumento de que “falta lugar” para ubicar a los pacientes covid, los dueños han decidido achicar el sector de kinesiología, despidiendo a 5 trabajadores del sector.

Esta misma institución, se supo hace algunas semanas, tiene al 100% su capacidad de camas.

La pandemia que atravesamos, no solo ubicó en primera línea de defensa a los trabajadores de la salud, también se ubicaron en primera línea de lucha. Y sus protestas se multiplican en el municipio con la rebelión de la salud municipal y en todo el país.

Uno de los reclamos transversales al equipo de salud de todo el territorio, junto a salarios y condiciones de trabajo, es precisamente la incorporación de personal, ya que se ven sobreexigidos en las tareas frente a la situación sanitaria. Lejos de incorporar personal, el San Juan de Dios ha decidido despedir esenciales en mitad de la pandemia.

Así lo relataba Sebastián, uno de los kinesiólogos despedidos:“Hoy nos hemos juntado aquí para hacer un reclamo, que se sepa la situación que estamos pasando. La situación no es buena. Se está trabajando mucho y el hospital nos dijo en su momento, el 28, que fuimos despedidos porque necesitaban lugar, no así para kinesiología, sino para todos los pacientes internados”.

Agregó:“Somos 5 los kinesiólogos afectados. Hemos llegado a un acuerdo con el hospital, estamos firmando ese acuerdo en estos días, así que nosotros queríamos juntar gente y avisar que estamos pasando por esta situación desagradable, porque es un despido de 5 personas de forma violenta, que nosotros hubiéramos arreglado en otros términos y la situación hubiese sido diferente”.

Silvia, que es otra de las despedidas, por su parte, destacó lo siguiente: “Los despidos se dan en medio de la pandemia, en una situación en que a las personas mayores nos cuesta reincorporarnos al mercado laboral”.

La actitud miserable de quienes lucran con la salud y no han parado de facturar en pandemia no resulta una sorpresa. Tampoco el Ministerio de Trabajo acciona frente a los despidos que no han parado de suceder aun cuando existe un decreto que los prohíbe.

La crisis sanitaria y este tipo de situaciones, que abundan, como el caso de la Clínica San Andrés y la Clínica Constituyentes por citar algunos ejemplos, ponen en agenda la necesidad de avanzar hacia un sistema único de salud, público y gratuito. Controlado por sus trabajadores y sin lucro privado, porque la salud es un derecho y no un negocio capitalista. Además, hace falta destinar las millonadas que se van a la deuda con el FMI a salud para recomponer salarios, incorporar personal, invertir en infraestructura y responder urgentemente a todos los reclamos del equipo de salud a lo largo del país.

Toda nuestra solidaridad con los trabajadores de la Casa Hospital San Juan de Dios. Son esenciales, no descartables.

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