lunes, 22 abril 2024 - 14:02

Pietragalla. Los derechos humanos y la vergüenza ajena

Horacio Pietragalla está al frente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, un puesto político importante ya que debe velar para que el Estado los respete, como es su obligación, y no los viole. Entre los principales derechos humanos, cuya vigencia reconocen tratados internacionales que la Argentina ha firmado y por ende tienen jerarquía constitucional, está el “derecho de buscar un lugar seguro en donde vivir”

Pues bien: en estos días está circulando por las redes sociales un audio de Pietragalla, donde en vez de explicar cómo el Estado respetó los derechos humanos en la toma de Guernica, intenta justificar todo el accionar del gobierno nacional y provincial, incluido el violento desalojo por parte de la Policía Bonaerense y hasta al propio Sergio Berni, que como es bien sabido se caga en los derechos humanos más básicos.

Es más: el funcionario kirchnerista Pietragalla, militante de La Cámpora, aparte de justificar el operativo de desalojo en su audio criminaliza a la izquierda. Desmentimos uno a uno sus dichos:

  • “Casi no había familias… no había chicos, esto significa que ya familias no quedaban… No quedaba casi nadie en el predio”. Falso, como lo demuestran las fotos. Y aun si en el predio no quedaran chicos sino adultos, no se puede banalmente decir “casi nadie” ninguneando a las personas.
  • “Quedó un sector radicalizado, que son los sectores troskos, políticos, que estaban fomentando el acampe”. Falso: quienes resistieron el desalojo fueron vecinos y vecinas de la toma, con apoyo de organizaciones. Los acampes los fomenta la miseria creciente que produce el capitalismo, no la izquierda. Y además es un vergonzoso buchoneo, que intenta reemplazar la crisis social y el legítimo reclamo de vivienda criminalizando en forma macartista a la izquierda. Lo mismo que hacía el gobierno de Macri.
  • “Berni pidió la suspensión del desalojo y la justicia lo rechazó”. Esto es directamente repugnante. Todo el pueblo conoce bien el rol represivo de Sergio Berni, defensor de la mano dura, apaleador de luchas sociales y encubridor de la maldita Bonaerense que asesinó a Facundo y es la campeona del gatillo fácil. Además, si hay voluntad política de negociar, la justicia posterga el desalojo que sea. No la hubo: hubo gases, balas de goma, palos, detenidos, topadoras e incendio de las casillas.
  • “En la esquina del barrio, afuera del predio, ahí se juntaron los sectores más políticos y empezaron a tirar piedras”. Falso y otra vez la gorra: igual que lo hacía el macrismo, Pietragalla acusa de violencia a quienes resistían por su derecho a un pedacito de tierra y sólo se defendían de la violencia policial.
  • “La mayoría de las familias fueron reinstaladas en otros lugares del municipio en donde se les repartieron tierras, subsidios habitacionales, subsidios para la construcción”. Falso: los magros subsidios que no alcanzan para nada sólo le llegaron a un pequeño sector de las familias que habían recuperado las tierras. El gobierno mintió y maniobró semanas enteras mientras preparaba la represión.
  • “Se hizo un esfuerzo muy grande para no llegar a un desalojo, pero los sectores de izquierda fomentaban que haya cada vez más gente”. Otra vez falso: si cuando se fue alguna gente de la toma vino otra a ocupar ese lugar, es porque la crisis sigue golpeando y cada vez más gente no puede pagar sus alquileres. Y de nuevo Pietragalla acusa a la izquierda, como hacía el gobierno de Macri y Patricia Bullrich.
  • “Las familias se iban y en ese lugar que dejaban las familias aparecía otra gente que ya no eran familias”. Esta barbaridad ya es digna de una antología de derecha: ¿desde cuándo hay “otra gente que ya no eran familias”? ¡Los seres humanos no nacemos por generación espontánea! Pietragalla, que es un nieto recuperado por las Abuelas de Plaza de Mayo e hijo de un militante asesinado por la Triple A y de una militante asesinada por la dictadura genocida, debería saber de sobra que otro derecho humano elemental es el derecho a una familia y a su protección.

Muy lejos de cumplir con su función pública, que se supone es defender los derechos humanos del Estado cuando éste los incumple y los viola, con su repudiable audio Pietragalla sólo da vergüenza ajena.

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