Panorama político. El FIT Unidad, la confluencia y la Plaza contra el Fondo

La magnitud de la movilización del pasado sábado 11 a Plaza de Mayo contra el FMI y el pago de la deuda externa, motorizada por el Frente de Izquierda Unidad convocando a más de cien organizaciones para realizarla en común, fue sin dudas un hecho político central de los últimos días. Un evento que no pasó desapercibido ni para propios ni extraños. Y se ganó con todo derecho la plana mayor de las noticias del pasado fin de semana.

Un acierto político, una Plaza contra la deuda externa

Todo el arco de los grandes medios tuvo que hacer referencia durante el sábado y domingo a esta jornada de lucha que tuvo su epicentro en Plaza de Mayo, pero que a la vez fue nacional, con importantes acciones a lo largo de todo el país. De una u otra forma, se tuvo que destacar la fuerte presencia que colmó la Plaza y las calles de sus alrededores.

La enorme movilización y muestra de fuerza social contra el Fondo fue producto de la confluencia y convocatoria unitaria de tantas organizaciones políticas, sociales, obreras y de DDHH, marcando un camino de unidad en la lucha que es muy correcto. A la vez semejante acción común, también dejó en evidencia el rol articulador y destacado del Frente de Izquierda Unidad, quien fue el convocante que posibilitó que se comience a construir esta iniciativa de lucha y unitaria, y un espacio unitario contra el FMI que tendrá continuidad. Se logró así la mayor muestra de movilización política y social contra el pago de la deuda externa y por la ruptura del acuerdo con el FMI. Un hecho inmensamente progresivo que colocó a la izquierda en el primer plano del debate político nacional.

Si esto pudo hacerse, se debe no solo al acierto del FIT-U de haber hecho una convocatoria abierta, sino también a la realidad inocultable del salto de este frente en las últimas elecciones ubicándose como tercera fuerza nacional. Es ese lugar ganado en el escenario político nacional quien lo coloca en la posibilidad y responsabilidad de tomar la iniciativa, de marcar una perspectiva y de abrir convocatorias y llamamientos a diversos sectores. Algo muy correcto e indispensable en la lucha contra el FMI y también en otras luchas políticas y sociales.

El gobierno y la calle

La envergadura que fue tomando esta convocatoria desde las semanas previas, afectó incluso a las fuerzas del frente de gobierno, que vienen debatiendo que tipo de acuerdo hacer con el FMI y se encontraron de repente con el horizonte de una Plaza de Mayo llena de trabajadores y jóvenes, pero contra el acuerdo de conjunto y el pago de una deuda ilegal y fraudulenta.

El gobierno reaccionó días antes convocando para el viernes 10 a una movilización en el aniversario del regreso de la democracia, intentando no perder la calle ni la Plaza. Recurriendo a Lula, Mujica y bandas musicales para garantizar una fuerte presencia junto a CFK y Alberto Fernández. Así lograron aparecer con eje político para disputar, pero a la vez no lograron empañar en nada la enorme manifestación anti FMI y opositora al gobierno por izquierda, del día siguiente. Que fue protagonizada por decenas de miles y seguida con atención y simpatía por miles y miles, incluido sectores de la propia base social del gobierno. 

Sucede que las dos plazas, con un día de diferencia, tienen además diferentes programas y perspectivas. Algunos periodistas afines al gobierno intentan mostrar las dos jornadas como progresivas, sin embargo, la realidad es inocultable; en la plaza del gobierno se reafirmó acordar con el FMI y pagar una deuda escandalosa. En la plaza de la izquierda y del FIT Unidad se levantó en forma unitaria la única voz política y social contra ese fraude y una propuesta de ruptura. Son dos caminos, y solo uno, el de la izquierda, es alternativo a un modelo de ajuste y sumisión.

El discurso oficialista del Frente de Todos, dice que ellos van a acordar con el FMI pero sin ajuste, sino con un plan económico para que primero haya crecimiento y después pagar y honrar la deuda. Tal idea no resiste un análisis profundo. Primero, porque ajuste hay desde el primer mes de gobierno del Frente de Todos. Cada mes que la inflación no cede, cada deterioro salarial, cada presupuesto de salud, educación o asistencia social deteriorado o subejecutado, es un duro ajuste en los hechos. A lo cual se suma que solo en este 2021 además se le pagó al FMI más de 5000 millones dólares que debieron utilizarse para responder a necesidades sociales. En esta realidad vivimos millones de familias trabajadoras, con el aval siniestro de la burocracia sindical de la CGT y de las cúpulas de las CTA´S. Lo demás es fantasía.

Agregando que el lema de Guzman y Fernández de “crecer primero para poder pagar” es también una propuesta no soberana y contra el país. Porque significa que todo lo que hagamos para crecer, igualmente se usará para pagar deuda ilegítima. Al final del camino, todo conduce a las arcas del FMI. Quien pide, y muy probablemente logre, algunas reformas y metas fiscales de ajuste. Acordará con el gobierno y encontrará en el Congreso el apoyo del bloque de Juntos por el Cambio, de Milei, Espert y otros tantos. Solo el Frente de Izquierda Unidad rechazará esta nueva entrega.

¿Hacia dónde vamos?                                                                 

Pasada la enorme movilización contra el FMI y el pago de la deuda externa, se refuerzan dos caminos. Por un lado, el gobierno seguirá con sus negociones hasta llegar a un acuerdo con el FMI que, de una u otra forma, atará a nuestro país a sus designios y metas económicas.

A la vez la fuerte articulación política y social construida desde la convocatoria abierta del FIT Unidad, debatirá como seguir esta lucha política y social. Mientras diputados del Frente de Todos como Santoro, recorren medios de comunicación explicando que no hay relación de fuerzas para no pagarle al Fondo, la enorme movilización unitaria construida desde la izquierda   es una prueba más que evidente de que hay fuerza social de sobra para emprender un camino de verdad independiente y soberano, de ruptura con el modelo de sometimiento de los organismos internacionales de crédito. No son millones de familias trabajadoras y la juventud quienes no quieren romper con el FMI, sino es el gobierno el responsable de las ataduras, al privilegiar el acuerdo, la sumisión y el pago total de la deuda contraída por Macri.

Frente a esto desde el Frente de Izquierda Unidad y el MST convocamos a seguir en la calle contra todo el plan plurianual, el ajuste y el pago al FMI. Hacia ese objetivo nuestro partido viene impulsando la necesidad de una fuerte postulación política de nuestro frente, la necesidad de generar más convocatorias y espacios de confluencia, y en ese camino hemos sido fuertes protagonistas del impulso a esta unidad contra el Fondo, aportando una de las principales columnas de la marcha a Plaza de Mayo, con varios miles de compañeras y compañeros en la columna del MST. Vendrá la próxima semana una nueva reunión del FIT-U con todas las organizaciones con quienes hicimos la movilización común a Plaza de Mayo. Allí debatiremos como continuar esta pelea, que nuevos pasos dar. Todo al servicio de enfrentar en la calle el plan de ajuste de conjunto. Y en ese camino seguir fortaleciendo la lucha política contra todos los partidos del sistema y el régimen, para lo cual hace falta fortalecer al Frente de Izquierda Unidad y postularlo a fondo frente a millones de trabajadores y la juventud. Abriendo canales y más convocatorias en el marco de nuestro programa anticapitalista y socialista. A días del veinte aniversario del argentinazo del 2001, el mejor homenaje a esa gesta revolucionaria es preparar a fondo las luchas sociales y políticas que se vienen en el 2022, impulsando cada pelea concreta y luchando por transformar a la izquierda en opción de poder para millones. En eso estamos.

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