lunes, 22 julio 2024 - 04:58

Orgullo argento. “Siete amorales formaron una rara organización”…

Así dice la volanta de la tapa del diario amarillista Ahora, del 21 de noviembre de 1958, acerca de Maricas Unidos Argentinos[1]. MUA fue el primer grupo de la diversidad sexual surgido en nuestro país, doce años antes de la rebelión de Stonewall cuyo aniversario es el día internacional del orgullo LGBT+.

En apenas seis palabras, semejante volanta ofrece material para analizar. Acusa de amorales a los homosexuales del caso, o sea seres sin la más mínima moral, de una categoría distinta e inferior a la gente de bien. Como dato objetivo, dice que son siete. También señala que formaron una organización. Y a su vez califica a ésta de rara, adjetivo que tampoco nos sorprende. El dato relevante, sin duda alguna, es que reconoce la existencia de un grupo organizado, es decir un colectivo agrupado en torno a un objetivo en común.

Más bizarro todavía es el título de dicha nota de tapa: “‘Maricas Unidos Argentinos’ robaban dinero en las iglesias”. La acusación que desarrolla el texto es absurda y distorsiona la realidad del grupo. Es más, luego el diario subtitula: “Sustrajeron más de $ 100.000 que despilfarraron en orgías”. Según el cronista, buscaban “alzarse con los pesitos que la caridad cristiana había depositado con la mente puesta en los desamparados”…

En suma, una banda de siete locas sinvergüenzas que de las casas de Dios, incluida la Catedral, se afanaban las limosnas aportadas por dulces viejecitas como caridad para luego patinárselas en alcohol, drogas y sexo desenfrenado. O como insulta el cronista, cobarde en su anonimato, “el desecho de la humanidad representada por un grupo de amorales que configuran un pavoroso problema social”. Era otra expresión del desprecio habitual a la diversidad sexual en aquellos tiempos, entonces bajo la dictadura militar del general Pedro Eugenio Aramburu.

Solidaridad, organización, orgullo

La realidad es muy otra. A instancias de “La Copetinera”, MUA nace con el carácter de una mutual, en base a los aportes mensuales de sus integrantes, con la finalidad de asistir solidariamente con alimentos y cigarrillos a los maricones y travestis detenidas en la cárcel porteña de Villa Devoto[2]. Es una reivindicación que hoy quizás puede parecer mínima, pero era sustancial para las travas y putos que eran perseguidos y detenidos por la policía a causa de su identidad de género u orientación sexual y encima, a menudo, echados de sus laburos y/o sus pensiones.

La nota informa siete integrantes porque así cayeron detenidos en una oportunidad: Malva Loca  (Jorge Alberto Cabanillas), Juana de Arco (Indalecio Isidro Alarcón), La Negra Tucumana (Antonio Carlos Lira), La Gallega (Rafael Pérez), Fanny (Domingo Villena), La Vaca Mocha (Luis Sebastián María) y La Guillermina (Guillermo Enrique Schritels). Pero también formaban parte de MUA Tanny (Ricardo Miranda) y otres.

Aunque la nota habla de Maricas Unidos Argentinos, con “o”, porque así lo nombra textualmente una de las personas reporteadas, unos renglones antes alguien se autonombra y habla todo con “a”: “Nosotras siete… Prometimos que si alguna caía presa, todas estaríamos juntas”. Esas frases, así como los siete nombres, sugieren que algunas de esas valientes maricas hayan sido en realidad travestis, como Malva Solís.

Poco importa. Lo que más importa, terminando ya este mes del orgullo, y con otro beso más a la vida por Ilse Fuskova, es sentir en la cabeza y en el corazón el doble orgullo de ser parte militante de la comunidad LGBT+ y de que acá en la Argentina nuestro movimiento comenzó en 1957, o sea hace nada menos que 67 años y antes de Stonewall.

Pablo Vasco, Libre Diversidad-MST


[1] Perlas de archivo II. Queiroz, Juan; en Archivos Desviados N.º 7, noviembre 2022.

[2] Testimonio de Malva Solís en Con nombre de Flor, documental de Carina Sama (2019).

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