lunes, 15 agosto 2022 - 19:17

Nicaragua. Desafío directo a la dictadura 

La Comisión Internacional que viajó a Centroamérica para ingresar a Nicaragua, cumplió sus objetivos. El centro de atención geopolítico mundial está desplazado hacia otro lugar. Por lo tanto, era fundamental construir una acción potente que pusiera en agenda la situación de Nicaragua. La iniciativa que tuvo a la Liga Internacional Socialista como principal animadora, logró ese propósito a escala regional en Centroamérica. 

La idea empezó a madurar hace tres meses. Al principio era eso: una idea de lo que “estaría bien hacer”. A partir de ahí, la LIS tomó la determinación de transformar esa buena idea en una acción concreta, no meramente declarativa sino de compromiso presencial y directo con la lucha por la vida y la libertad de las presas y presos políticos. Viajamos a Costa Rica hace 8 semanas, le hicimos la propuesta a diversos colectivos del exilio nica, y en especial, la Articulación de Movimientos Sociales se hizo eco del planteo. Después vino la conformación de un Comité de Apoyo en Costa Rica que fue decisivo para el éxito de la orientación. Fuimos sumando colectivos: el GREX, de excarcelados políticos, el Congreso de Unidad de Nicaragüenses Libres; Nicaragua Nunca Más; las Madres de Abril, la Organización de Víctimas de Abril, la Coordinadora Universitaria (CUDJ), la juventud de UNAMOS, los familiares de la Masacre de Carazo y claro: Alternativa Anticapitalista, la sección de la LIS en Nicaragua y el PRT de Costa Rica, con implantación en la migración popular nica. Este marco fue clave para darle legitimidad a la resistencia nicaragüense frente a la dictadura. La Comisión, finalmente integrada por parlamentarios del Frente de Izquierda Unidad de Argentina, encabezados por Luciana Echevarría del MST, contó además con representaciones de Brasil, México, Panamá y República Dominicana. No podemos dejar de señalar, además, que el respaldo del bloque parlamentario del Frente Amplio de Costa Rica, terminó de darle volumen político a la acción. 

En 72 horas, más que la OEA en 4 años 

A lo largo de cuatro años, la lucha contra la dictadura orteguista atravesó distintos momentos y eso fue actuando sobre el exilio, los familiares y los colectivos organizados. Después de la rebelión de abril de 2018, el movimiento se dividió y tuvo pocas coyunturas de amplia unidad en la acción. La dictadura logró meter la cuña del “diálogo” (falso), que desactivó la movilización en su punto más alto, le permitió ganar tiempo al régimen, que fue desplegando tácticas de represión para aislar a los sectores más insurgentes, y, a la vez, sembrar desconfianzas, quebrar liderazgos y desarticular una rebelión que tomó las calles, obligó al autoacuartelamiento de las fuerzas represivas y puso al límite de caer al clan Ortega-Murillo. Hubo operaciones de “limpieza”, y hubo “amnistías” que liberaron algunos presos, pero también encubrieron a los asesinos. En ese transcurrir, las expectativas en la llamada “comunidad internacional” fueron muy fuertes y hasta predominantes en familiares y colectivos, salvo contadas excepciones. 

Sin embargo, más allá de alguna posición declarativa de compromiso, ninguna institución tuvo una acción enérgica de desafío directo a los represores. La apuesta a la diplomacia de las potencias, se fue comprobando como un camino sin salida y un fracaso completo. Esos organismos son correa de transmisión de la política exterior de la Casa Blanca. No tienen ni preocupaciones humanitarias, ni objetivos democratizadores. No fueron creadas para eso, no tienen esa agenda. Lógicamente, decimos esto desde la más completa comprensión a familiares de víctimas y colectivos autoorganizados al calor de semejante drama humano (asesinatos, desapariciones, destierro), que optaron por las salidas a mano para intentar todo. Finalmente, nos quedamos con una definición que hizo un familiar (ex sandinista), de las Víctimas de la Masacre de Carazo: “ustedes como LIS y Comisión Internacional, hicieron en 72 horas, más que la OEA en 4 años. Gracias por eso y no nos abandonen”. Todo un balance categórico. 

Cierre y militarización de la frontera: su significado 

La Caravana por tierra que encabezó la Comisión Internacional desde San José de Costa Rica hasta la frontera con Nicaragua, se transformó en un hecho de relevancia internacional. Para empezar, estuvo precedida por una amplia cobertura mediática: desde el lunes previo, los principales medios de comunicación locales y nicaragüenses reflejaron a fondo la acción. La Conferencia de Prensa en la Asamblea Legislativa de Costa Rica fue otro punto alto del camino. Y finalmente, la Caravana que recorrió 300 kilómetros con buses, busetas y autos particulares tensionó la situación al límite. La dictadura (y los familiares y colectivos de la resistencia), estaban acostumbrados a que la “comunidad internacional” hiciera gestiones diplomáticas para ingresar a Nicaragua, y ante la negativa del régimen, se volvían a sus países, sin siquiera hablar con la prensa. Con nuestra Comisión, la orientación fue otra. Claro que intentamos coordinar con Nicaragua el ingreso al país. Claro que nos reunimos con Cancillerías y embajadores. Lo hicimos todo, en ese plano. Sin embargo, nuestra determinación era llegar a Nicaragua por tierra y forzar una definición hasta último minuto de Ortega-Murillo. La Caravana destinó un bus solo para periodistas. Hubo una treintena de acreditados. A su paso por la carretera, recibió muestras de apoyo de grupos de exiliados al costado del camino. 

Al llegar a pocos kilómetros del puesto fronterizo de Peñas Blancas, territorio límite entre Costa Rica y Nicaragua, las autoridades migratorias “ticas” ofrecieron custodiar el contingente hasta la aduana nicaragüense. No obstante, la respuesta de la dictadura estuvo a la altura de nuestro desafío: cierre total de la principal frontera económica terrestre y una militarización descomunal con francotiradores incluidos. Nunca, ningún convoy internacional se había atrevido a tanto. Nunca, la dictadura había tenido que enfrentar una acción tan decidida de parte de una comitiva así, además de izquierda. Sabemos que al interior de Nicaragua fue noticia. Sabemos que la Comisión alentó expectativas y recogió muchas simpatías. Recibimos decenas de mensajes de familiares que no conocíamos. 

Mostramos que se le puede plantar cara a la pareja siniestra que oprime Nicaragua. La bravuconada militar que ostentaron, corrobora que los preocupamos. Y todavía, no vieron nada. 

El rol de la LIS: una confluencia potente 

La Liga Internacional Socialista, desde el inicio de todo el operativo, ubicó dos parámetros como puntos de referencia:  

  1. Fijar una posición pública, que antepusiera como su objetivo verificar la salud de las personas presas políticas, ingresando a las cárceles de Nicaragua donde se alojan. Ese aspecto humanitario elemental, fue la base de la acción. 
  2. Convocar de forma abierta, plural y democrática, aclarando que actuábamos con independencia de toda potencia extranjera y de los nexos que pudieran tener al interior del país. 

Con estos fundamentos, la LIS actuó incansablemente para sumar y sumar voluntades. La Declaración Internacional de la Comisión logró recoger la adhesión de centenares de organizaciones y personalidades de los 5 continentes. La amplitud en la convocatoria, y a la vez, la delimitación política clara de todo injerencismo imperialista, la construcción de un Comité de Apoyo de exiliados y el coraje de no dejarse amedrentar por la dictadura, logró -según evaluaron los colectivos de la resistencia-, unificar y hacer confluir a la mayoría de las organizaciones del exilio. A la vez, convergieron cinco vertientes distintas para el éxito de la medida: 

  • Organizaciones animadas por ex sandinistas, disidentes del FSLN. Incluyendo integrantes como Mónica Baltodano, ministras del gobierno de la revolución del 79. 
  • El activismo juvenil, la generación de “abril del 18”, que también reportó. 
  • Las organizaciones de familiares, de la más variada extracción: desde las Madres de Abril y OVA, hasta los familiares de Carazo y los de los candidatos presidenciales presos por Ortega-Murillo. 
  • El movimiento campesino, anticanalero, encabezado por Doña “Chica” Ramírez. 
  • La izquierda internacional, que no encubre los crímenes de la dictadura. 

Nuestra LIS identificó esos actores del proceso regional e internacional y activó para unificarlos en una coordinación común. Construimos un acontecimiento político de enorme repercusión y derivaciones. 

La onda expansiva posterior 

Siempre confiamos en que la Comisión podía ser un aporte a la lucha por la vida y la libertad de los presos políticos. Pero el efecto de lo logrado superó nuestras expectativas iniciales. Evidentemente, el vacío de iniciativas como esta nos dio espacio para actuar y, a la vez, incorporamos propuestas novedosas que activaron al exilio y permitieron un desarrollo de agenda con un nivel de convivencia entre distintos sectores, según nos decían, nunca logrado. 

Por un lado, la Comisión se la jugó de “cuerpo presente”. Viajó, puso la cara, denunció y fue hasta la frontera. Aprovecho para aclarar que, si no avanzamos más todavía, hasta Nicaragua, fue porque el gobierno de Costa Rica impidió que lo hiciéramos. ¡Provocamos un conflicto diplomático internacional! Mientras escribo este artículo, las noticias informan que Ortega retiró su embajador de Costa Rica. Esa determinación que mostramos, fue una novedad. 

Y, en segundo término, se instaló con fuerza que la izquierda comandaba la Comisión. Más todavía: en muchos medios, directamente ubicaban a “los socialistas” o “izquierdistas” de la LIS como promotores. Este punto, tuvo el efecto de dejar sin el argumento de que nosotros podíamos ser correa de transmisión de los gringos y, además, motivó a los familiares y colectivos. Les dio estímulo. Por eso, no paramos de tener entrevistas con más colectivos, con nuevos familiares y a la par consolidamos la relación con las principales organizaciones de la resistencia. La recepción valiente de prestar testimonio a la Comisión para la elaboración de una Relatoría Final, es otra prueba de confianza (porque se arriesgan a represalias quiénes testimonian), y esto fue el primer paso. Este concepto, “primer paso”, también se instaló. 

Hacia un Movimiento Internacional por la vida y la libertad de las y los presos políticos 

Como toda acción exitosa, plantea una continuidad superadora. Nunca menos, ni un paso atrás. Las primeras reuniones de evaluación con las organizaciones del exilio, dejaron varias conclusiones y tareas: 

  • La Comisión tiene que elaborar y presentar al mundo un Informe Final sobre los crímenes de la dictadura. Esa en sí, es una tarea de una nueva oportunidad de impacto internacional. 
  • Lo segundo, es emplazar a los llamados gobiernos progresistas que han tenido manifestaciones ambiguamente a favor de la lucha por la libertad de los presos políticos, para que pasen de las palabras a los hechos enérgicos. Petro, por ejemplo, en Colombia, que dijo que “aspiraba a una América sin presos por razones políticas”. Pero lo mismo cabe para otros gobiernos de la región. 
  • Un llamado amplio, y reiterado a toda la izquierda internacional que no adscribe a la defensa vergonzosa y cómplice de la dictadura: no se puede ser indiferente con Nicaragua. 
  • Unificar todas las campañas o esfuerzos dispersos por Nicaragua: proponemos desde la LIS un Movimiento Internacional unificado para volver a la carga por la vida y la liberación de los rehenes del régimen. 

Por supuesto, en las próximas semanas, vamos a estar dando a conocer una nueva agenda internacionalista por Nicaragua. De mayor envergadura. Más contundente en el desafío. Mucho más preocupante para Ortega-Murillo. 

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