martes, 16 julio 2024 - 07:05

Metas con el FMI. ¿Se viene una fuerte devaluación?

En los últimos días los analistas económicos y políticos de distintos medios vienen insistiendo en que no se están cumpliendo las metas pautadas en el acuerdo con el FMI. Muchos de ellos plantean que la escasez de reservas y la imposibilidad del gobierno de hacerlas crecer sustancialmente, en los meses que entran el grueso de los dólares de la cosecha, estaría llevando al gobierno a la necesidad de una devaluación abrupta en los próximos meses. Todas las recetas, tanto del gobierno como de la oposición de derecha llevan a descargar la crisis en los ya castigados hombros de los trabajadores y sectores populares. Hay que pelear para derrotar este tremendo plan de ajuste empezando por romper con el FMI.

Un posible golpe devaluatorio sobre una inflación que ya se proyecta a tasas del 70% al 80% anual representará un colapso que sacudirá terriblemente los ya devaluados salarios e ingresos populares, colocando al país al borde de un estallido de imprevisibles consecuencias para el régimen político actual.

Los metas del FMI y la crisis mundial

Varios periodistas comentaron nuevamente, que el mismo día en que el Congreso argentino votaba la Ley de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública, que daba vía libre al acuerdo con el Fondo, las autoridades de este organismo mencionaban que sus metas debían ser “recalibradas”. O sea que un acuerdo sobre el que alertábamos que era impagable, los propios acordantes señalaban en su nacimiento, que había que ajustarlo de acuerdo al terrible agravamiento de la crisis de la economía mundial producida por el comienzo de la guerra que provocó la invasión rusa a Ucrania.

El acuerdo con el FMI contempla tres metas centrales: achicar el déficit fiscal al 2,5% del PBI, reducir la emisión monetaria al 1 % (en el 2021 fue del 3,7%) y lograr un importante nivel de reservas de libre disponibilidad, que para el segundo trimestre que estamos transitando exige acumular U$S 4.100 millones, de los cuales habiendo transcurrido los dos primeros meses el Banco Central sólo poseería un saldo comprador de U$S 784 millones.

Las reservas

El panorama se complica hacia el futuro cercano, ya que se calcula que sólo en importaciones de energía se van a utilizar U$S 3.600 millones entre junio, julio y agosto, cuando el ingreso de divisas empieza a bajar abruptamente ya que se terminan de ingresar los dólares provenientes de la cosecha gruesa.

Se produce una paradoja: existe una acumulación mínima de reservas en relación a las acumuladas en el año pasado (1), mientras la producción en el campo “vuela”, alentada por el negocio de los altos precios internacionales de los alimentos que produce el país. Un aumento de la producción agropecuaria que explica en parte la actual demanda insatisfecha de gasoil. Se prevé, gracias a estos precios, que el boom exportador actual termine el año con cifras récords de alrededor de U$S 90.000 millones a fin de año.

El déficit

Tampoco se llegaría a la meta de achique del déficit, la revisión del primer trimestre habría sido aprobada por el FMI aceptando una maniobra contable al incluir las “rentas a la propiedad” como ingresos genuinos, por un monto de $ 226.000 millones.

Los constantes aumentos en los gastos en la importación de energía se han manifestado en una escalada de precios que llevó el millón de BTU importado en barco de U$S  8 en 2021, hasta U$S 45 en abril y que ahora habría bajado a U$S 25. A esto debemos sumar la alta inflación, que ha obligado al gobierno a lanzar un IFE 4 y que ha disparado muchos ítems del gasto. “Incluso la meta fiscal de junio ya está bajo amenaza: si depuramos el resultado fiscal base caja de los primeros meses del año de los ingresos extras captados por las rentas de la propiedad y del costo fiscal del nuevo IFE, ya estaría incumplida”, sostiene el economista Matías Barbería.(2)

Según el economista Maxi Montenegro el gasto público ha subido un 87,4% interanual y la disparada de los precios había liquidado la “licuación inflacionaria” del gasto.

La emisión

La enorme reducción en la emisión monetaria también estaría en cuestión. Guzmán ha utilizado a la fecha el 87% de lo pautado para el primer semestre y existe una incógnita sobre cómo hará con una menor cantidad recursos posibles, de acuerdo al esquema actual, para poder financiar los gastos del Estado. Encima distintos economistas señalan que le emisión cada vez más importante de Leliqs y otros instrumentos financieros, aumenta el déficit “cuasi fiscal presionando sobre el índice inflacionario.

La crisis mundial y la voracidad empresaria agravan todo

Cuando se dibujaron las nuevas metas del acuerdo en vigencia se pretendía que el punto clave para achicar el déficit fiscal a niveles inferiores a los ya logrados por Guzmán era reducir los subsidios a las importaciones de energía que consumían U$S 11.000 millones del presupuesto nacional, intentando reducirlos un 0,6% del PBI. Con la escalada brutal de los precios internacionales, esa meta cayó y no alcanzó con el tarifazo que han descargado sobre todos los usuarios para compensar.

Este aumento de los precios de la energía que importamos no pudo ser compensado por el precio de los alimentos que exportamos. Además, más allá de tal cacareo para la tribuna, el gobierno se niega a aumentar las retenciones. Consecuencia de esto, el precio de los alimentos que comemos es el internacional y se pueden acumular menos dólares para las reservas, mientras que los empresarios del agro negocio, aun produciendo menos que en otras ocasiones se están llenando de plata.

Para Montenegro, mientras que en abril los ingresos por recaudación del IVA fueron de + 68,3 % interanual, los provenientes por débitos y créditos aumentaron + 65 % y lo recaudado por Impuesto a las Ganancias subió a + 90,6 %, los derechos de exportación (retenciones) subieron sólo un 14% interanual. (3). Se está despreciando la oportunidad que los ingresos de divisas récord sirvan para aumentar las reservas.

La falta de dólares, la crisis política y la perspectiva de devaluación

La disparada inflacionaria no sólo ha significado una enorme transferencia de ingresos de los trabajadores y sectores populares a los grandes empresarios y ha servido al gobierno para bajar el déficit público, sino que ha postergado mecanismos acordados con el FMI.

Con el objetivo de disminuir la presión sobre el dólar y retener depositantes en pesos, el acuerdo fijo la necesidad de generar tasas de interés positivas. Esto, pese a los aumentos constantes realizados por el presidente del Banco Central, todavía no se logra. En abril las tasas aumentaron un 3,6% contra un índice de 6 % mensual. Igualmente, el aumento de las tasas realizado, en este panorama inflacionario y de brecha cambiaria sigue favoreciendo a los que especulan con Leliqs y realizan maniobras de carry trade.

Por otro lado, el ritmo de devaluación del peso para cerrar la brecha con el dólar no ha empardado el ritmo inflacionario. El gobierno, que había incrementado el ritmo de esta devaluación, no ha querido hacerlo para no disparar aún más la inflación desbocada. Con pocas reservas, la brecha sigue siendo importante favoreciendo todo tipo de maniobras especulativas.

Distintos analistas sostienen que la imposibilidad de acumular dólares en momentos en que existe un ingreso récord de los mismos no sólo tiene que ver con las compras de energía importada o de mayores demandas de la actividad económica, sino con que hay una carrera de distintos sectores empresarios que adelantan importaciones, que hacen maniobras de sobre y sub facturación con tal de hacerse de los dólares al precio oficial.

Incluso el hecho de que frente a estos desajustes el dólar blue se mantenga estable tendría que ver con el ingreso al mercado negro de una parte de estos dólares ilegalmente obtenidos en las maniobras empresarias. La desconfianza de los capitalistas sobre el futuro, abonada por la crisis política, hace que se resignen inversiones y se las cambie por maniobras especulativas para hacerse de dólares baratos y protegerse frente a una futura devaluación importante.

En este sentido, el editorial de Carlos Pagni, publicado en La Nación de este jueves 2 de junio afirma que todas las evidencias indican que el acuerdo con el Fondo fracasó”, ya que el principal objetivo del FMI sería la acumulación de reservas que garanticen el repago del crédito otorgado, algo imposible para el gobierno en las condiciones actuales. De ahí sostiene que “en pocos meses las liquidaciones del sector agropecuario menguarán. Pero se dispararán las importaciones energéticas. Quiere decir que no hay que descartar un cuello de botella cambiario, que obligue a la devaluación”.

Hay que enfrentar este brutal ataque a los ingresos populares

La crisis económica y política del capitalismo mundial, enormemente agravada por las consecuencias de la guerra en Ucrania, sumada a la crisis propia de los administradores del régimen político local está llevando al crecimiento inaudito de la pobreza de amplias capas de la población, a la novedad de un alto porcentaje de “trabajadores pobres” por no poder acceder en “el país de las vacas y el trigo” a los alimentos imprescindibles para mantener a sus familias.

La sed capitalista por mantener y aumentar sus márgenes de ganancia a toda costa cambió totalmente un modelo económico que, ante las equivocaciones y traiciones de la izquierda nativa, dio origen al peronismo a mediados del siglo pasado. En aquellas épocas se imponían retenciones y mecanismos que permitían aprovechar las exportaciones para inflar las reservas de nuestro Banco Central, se desarrollaba una prometedora industria nacional y los alimentos que producimos eran conseguidos a precios baratos por los trabajadores.

El imperialismo hace tiempo que no puede permitir ese tipo de economías semi cerradas. Necesita una mayor exacción de plusvalía y de recursos naturales de todos los países dependientes. Por eso, ahora que aumente el precio internacional de lo que comemos es una mala noticia. Fernández cacarea, Cristina protesta; pero los empresarios del agro negocio se llevan toda la ganancia de un suelo que nos pertenece a todos. Feletti fracasa en sus acuerdos de precios, reclama retenciones y termina renunciando, pero sin romper con el gobierno del Frente de Todos. Es la muerte del relato nacional y popular.

¿Le dará un waiver (perdón) el FMI a su protegido Guzmán, para no entrar en default? ¿O favorecerá una crisis abierta como ya hizo en otras oportunidades? Son preguntas difíciles de responder en medio de una enorme crisis política y económica de la clase dirigente capitalista y de un gobierno en crisis, que nos tiene acostumbrados a cambiar de discurso todos los días. Lo que es seguro es que el imperialismo no va a “recalibrar” el acuerdo a favor del pueblo argentino si no es para continuar con sus mecanismos de usura completa de los bienes y derechos de nuestro pueblo.

Por las dudas Fernández, que últimamente esgrime un discurso pseudo anti imperialista que dicen las malas lenguas le ha permitido lograr su tan anhelada entrevista con Biden, acaba de mandar al Congreso por pedido del Fondo un proyecto de ley para reformar la Unidad de Información Financiera (UIF). Esta reforma, con la excusa de actuar contra el lavado de dinero y el terrorismo responde a las necesidades de monitoreo de nuestras economías que pretende el imperialismo. También renegoció a través de Guzmán la odiosa deuda pendiente con el Club de Paris.

No podemos permitir que con paritarias firmadas a la baja, con salarios mínimos, jubilaciones y planes sociales en niveles de pobreza e indigencia sigan rematando los recursos del país y quedándose con la renta de nuestro suelo mientras la mitad de la población vive por debajo de la línea de pobreza. Menos podemos permitir que una debacle devaluatoria termine en una híper, que como todas las que hemos sufrido va a producir una enorme transferencia de ingresos desde la población trabajadora a los grandes empresarios y especuladores, aumentando aún más los intolerables niveles de pobreza que sufrimos. Para eso hace falta un plan alternativo, diametralmente opuesto al que está aplicando el gobierno con la complicidad de Juntos por el Cambio y Milei. Un plan que aumente de emergencia todos los salarios e ingresos populares al nivel de la canasta familiar con cláusulas de actualización mensual, que rompa con el FMI, nacionalice la banca y el comercio exterior y que con fuertes impuestos a los grandes empresarios (entre ellos altas retenciones) obtenga los recursos para desarrollar nuestra economía.

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  1. El equipo de macroeconomía de PPI comparó que en mayo de 2021 el BCRA había logrado acumular compras netas por U$S 2.089 millones, y calculó que en los primeros cinco meses del año la entidad monetaria cosechó un saldo positivo de apenas U$S 920 millones frente a U$S 5.771 de igual lapso de 2021. (Datos extraídos de IProfesional del 01/06/2022)
  2. Fuentes: elDiarioAR del 29/05/2022 e INFOBAE del 30/05/2022.
  3. Artículo Números fiscales bajo la lupa: gastos que se disparan, candidatos a ser “licuados” y metas FMI, publicado el 31/05/2022.

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