lunes, 22 abril 2024 - 14:15

Megafactorías. Chaco firmó acuerdo con empresas chinas

En el día de ayer el gobernador Jorge Capitanich acordó con la empresa de capitales chino-argentinos Feng Tian Food para instalar tres granjas industriales de cerdos para exportación.

El jueves 29 de octubre será recordado como el día donde se cayó todo el relato de progresismo del Frente de Todos. Al operativo de guerra y represión en Guernica contra familias pobres que solamente beneficia a los especuladores inmobiliarios, debemos sumarle las primeras firmas con empresas chinas para instalar enormes granjas industriales de cerdos.

Jorge Capitanich, gobernador de Chaco y referente del kirchnerismo,  celebró en Buenos Aires el acuerdo con la empresa china Feng Tian para instalar tres factorías porcinas en esa provincia, que demandarán una inversión cercana a los 130 millones de dólares. La misma empresa tiene negociaciones avanzadas con el gobierno santafesino para instalar al menos cinco granjas, y la empresa china WH Group  ya ha avanzado para instalarse en la Provincia de Córdoba.

Según la información que Capitanich dio a conocer a algunos medios de comunicación, cada uno de los complejos demandará al año 32.300 toneladas de soja y 87.400 de maíz para la alimentación de los cerdos. Al respecto, señaló que “Es un volumen que se podrá abastecer localmente sin inconvenientes ya que la provincia produce aproximadamente un millón de toneladas de maíz por año y 1,6 millones de soja”.

En simultáneo, vicegobernadores de  ocho provincias e integrantes de la recientemente creada Liga de los Vicegobernadores mantuvieron un encuentro virtual con el embajador argentino en la República Popular China, Luis María Kreckler, donde el tema central fue avanzar en un  memorándum de entendimientos provinciales con el país asiático.

En la firma del acuerdo participó Cancillería Argentina por lo que todo hace suponer que se trata de una política de descentralización del acuerdo porcino con China tras el enorme desgaste del jefe de la cartera, Felipe Solá.

La noticia ha generado un enorme malestar entre las organizaciones socioambientales del país que han venido movilizando y luchando en lo que va del año para impedir la instalación de las megafactorías porcinas en el país.

A las denuncias de falta de estudios de impacto ambiental y de no consulta popular que se han extendido por las redes sociales debemos sumarle el enorme peligro sanitario que representa la instalación de dichas granjas ya que  hay brotes de peste porcina africana, enfermedad con potencial pandémico y por la cual China se vio obligada a  eliminar alrededor de 300 millones de cerdos para contener la epidemia.

Eso explica el por qué de enviar su producción a la Argentina. Al hacinamiento y el uso de antibióticos que implica el feedlot, debemos agregarle la necesidad de extender la producción de transgénicos para alimentar a los animales, es decir, extender la lógica capitalista extractivista a un grado nunca antes visto en la región y con consecuencias que podrían ser irreversibles en el agua, el suelo y aire.

Consulta popular vinculante ya

Desde la Red Ecosocialista nos oponemos a la instalación de las granjas, ya que detrás de la falsa promesa de empleos y el mejoramiento social de algunas localidades se esconde una verdadera bomba de tiempo que el gobierno chino se quiere sacar de encima.

El actual escenario de provincialización de las firmas de los acuerdos responde al enorme acuerdo nacional de oficialismo y la oposición de derecha en avanzar de manera armoniosa para resguardar sus privilegios. No hay grietas entre los de arriba, la casta política cierra filas para defender la matriz productiva de contaminación y muerte.

Por lo tanto es el momento indicado de combinar las movilizaciones callejeras con la demanda de una consulta popular nacional vinculante sobre la instalación de las megafactorías. Debemos aprovechar la enorme marea verde ambiental que ya está en las calles y que el próximo 9 de noviembre será sin dudas mucho más grande, apoyarnos en los artistas que han adherido al rechazo.

Es una oportunidad favorable para nuestra lucha ya que el actual contexto mundial de pandemia y crisis climática contribuye a que cientos de miles saquen la conclusión de que es posible y necesario producir y alimentarnos de otra manera. Los efectos del cambio climático son reales y hay una enorme juventud mundial que sale a defender la biodiversidad del planeta.

Las cientos de organizaciones socioambientales que desde meses venimos fortaleciendo la coordinación nacional de la enorme agenda de lucha ambiental contra el acuerdo porcino, presionando contra los incendios y la Ley de Humedales tenemos que darnos los espacios necesarios para debatir y salir de manera unitaria a exigir la consulta popular.

Las experiencias de Esquel y Lonco Pue, mostraron que la población defiende los bienes comunes, sobre todo cuando los únicos beneficiados son un puñado de ricos. Es por eso que sectores ligados a la burguesía y la casta política nunca apelan a consultar a las poblaciones, no se pueden dar semejante lujo.

El acuerdo porcino es tan peligroso y grosero que los gobiernos y la justicia intentan «hacerlos pasar» sin que nadie se entere. Debemos confiar en el pueblo movilizado, en las cientos de organizaciones nacionales ambientales, en las multisectoriales y en la enorme reserva de lucha de nuestra región. Un triunfo de esas características nos daría la posibilidad de poner en cuestión la propiedad de la tierra, la reforma agraria, definir qué, cómo y para qué se produce. Es el momento. 

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