lunes, 22 julio 2024 - 06:00

Medicina prepaga. Se frenó el copago pero continúa el 9% de incremento en las cuotas

Luego de una reunión, este martes 28, de los funcionarios de Salud designados por la ministra Carla Vizzotti con los empresarios responsables de las empresas prestadoras, propietarias de clínicas, sanatorios y hospitales de la salud privada se frenó el copago del 9% que estas habían dispuesto cobrar a los afiliados del sector a partir de enero. Se mantiene igualmente el aumento del 9% en las cuotas ya autorizado para el primer mes de 2022. Aumentos y aspiraciones a incrementar cada vez más la ya exorbitante ganancia empresaria, en medio de una pandemia ponen al orden del día la propuesta del MST y de todo el FIT-U de terminar con el negocio de la medicina privada e implantar un sistema único de salud pública.

La resolución de Federación Argentina de Prestadores de Salud (FAPS) fue dada a conocer el domingo pasado. Esos empresarios basaban su decisión de cobrar un copago ante la negativa de las empresas financiadoras de este sistema, entre las que se encuentran grandes prepagas del sector como Cemic, Femédica, Galeno Argentina, Medife, Swiss Medical Group, Medicus S.A., Omint S.A., Obra Social Luis Pasteur y Osde, de transferirles a las prestadoras el aumento autorizado por el gobierno de un 9% en las cuotas de los afiliados para este mes de enero, argumentando que los costos del segundo semestre superaron los acuerdos pactados con el gobierno.

La reunión entre los funcionarios del Ministerio y los representantes de la FAPS vino a refrendar lo ya dispuesto por la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) que ya había frenado este copago que significaría, de aplicarse, un doble aumento para 6 millones de personas –en su mayoría trabajadores- que utilizan este sistema como complemento de sus obras sociales. De ese contingente, 4,8 millones de trabajadores utilizan los aportes a sus obras sociales (8,1% del salario) para cubrir total o parcialmente las cuotas de la medicina prepaga y 1,2 millones paga las cuotas íntegramente.

El acuerdo de las prestadoras con el gobierno para frenar el copago se basa, según informan distintos medios, en el compromiso del gobierno de que las financiadoras les trasladarán el aumento de la cuota de enero, tal cual figura en el acuerdo firmado con el gobierno a mediados de este año.

Los tironeos entre los empresarios de la salud privada que derivan en mayores aumentos sobre los ya golpeados bolsillos de los usuarios, argumentando los altos índices de la inflación local y el incremento de los costos de la medicina a nivel internacional, en medio de una dura pandemia, reflejan un avance cada vez más fuerte de la medicina privada y el retroceso del sistema público de salud permitido por todos los gobiernos, que no se ha detenido ni en medio del avance del Covid 19.

Claudio Belocopitt, Presidete de Swiss Medical Group

Lágrimas de cocodrilo con los bolsillos llenos

Al contrario de lo que sostienen los empresarios, este gobierno autorizó 4 cuotas de aumento del 9% cada una, en los meses de agosto, septiembre y octubre de 2021 y en enero de 2022, con el objetivo de compensar el 45% de aumento de la paritaria del sector (en cuotas y por debajo de la inflación inter anual). A estos aumentos debemos sumarle otros anteriores de 3,5% en marzo, 4,5% en abril y 5,5% en mayo de este año, con lo cual el total de aumentos recibidos sumará en este enero próximo un 61,1 %, mucho más que la inflación inter anual.
A esto debemos sumarle 227,7 millones de pesos que el gobierno giró de manera excepcional a las obras sociales a principios de año para compensar la baja en la recaudación de los agentes del seguro de salud.

Ver: Agosto. Todo sube

Con respecto al 2020 es también falso lo afirmado por los empresarios que denuncian no recibieron ningún aumento que compensara el aumento de los costos. Lo recibieron por dos vías: por un lado, por los aumentos de salario de los trabajadores que utilizan la medicina prepaga, lo que produjo en un aumento de las cuotas que destinan al pago de las obras sociales de sus salarios; por el otro, a través de programas de compensación estatal del pago de salarios que se implementaron el año pasado, como el ATP.

Terminar con el negocio privado y crear un sistema único de salud

El conflicto actual se da en el marco de un deterioro creciente de la salud pública y de grandes negocios del sistema privado. Negocios que combinan un encarecimiento para los servicios de salud de 6 millones de personas, con un bajísimo nivel salarial de los trabajadores de la salud y un menor nivel de prestaciones de estos buitres que, en medio de una pandemia y de la catástrofe social que atraviesa nuestro país, no tienen límites en su sed de ganancias.

Ahora, incluso se especula que vendrán nuevas presiones para seguir aumentando el valor de sus cuotas cuando en febrero se reabra la paritaria del gremio de la Sanidad. Sus valores son cada vez más onerosos para los trabajadores, para la mayoría inalcanzables, ya que se estima en un gasto mínimo de entre $ 12.000 y $ 34.000 mensuales para una familia tipo.

En momentos en que un incremento exponencial de las infecciones de Covid en el país nos enfrenta a una tercera ola de la pandemia, se hace más necesario que nunca terminar con un sistema de salud desquiciado totalmente, ajeno a las necesidades de la mayoría de la población. No hay manera de reformarlo parcialmente, o de que exista una coordinación entre el sistema público y el privado como sostiene el kirchnerismo. El gobierno, que en esta oportunidad tuvo que parar un aumento impresentable, solo ha cedido a las pretensiones empresarias y sus negocios, como lo demuestran los aumentos y aportes concedidos a empresarios, mientras los trabajadores del sector ven devaluados sus salarios y el presupuesto destinado a la salud pública se deteriora año a año.

Como propone el MST en el FIT Unidad, se necesita terminar con el negocio de la salud privada y crear un sistema único de salud pública, que pueda contar con toda la masa de ingresos, capacidad instalada y el recurso humano, hoy fragmentado y apropiado por unos pocos empresarios y burócratas sindicales. Es el primer e imprescindible paso para enfrentar la emergencia de la salud pública y la nueva ola de Covid, en el camino de una profunda reforma sanitaria más integral.

Ver: A propósito de la reforma sanitaria. Obras sociales y prepagas: dos caras de la privatización

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