jueves, 3 abril 2025 - 19:14

Malvinas. Milei reconoce a los kelpers en el 43° aniversario de la guerra

En su discurso, el presidente volvió a deslizar la autodeterminación de los piratas invasores sobre nuestras islas.

Entrega disfrazada de libertad

No hubo acuerdo en la fórmula presidencial para realizar un gesto común en ocasión de la conmemoración de los 43 años del inicio de la guerra de Malvinas. El presidente realizó un acto en Plaza San Martín y la vicepresidenta viajó a Tierra del Fuego para participar en un acto organizado por un sector de excombatientes.

El discurso de Milei estuvo atravesado por la defensa de su plan de gobierno, que atraviesa grandes vicisitudes en las últimas semanas, y la cruzada contra la “casta”. En sus palabras, sostuvo que “durante las últimas décadas, nuestra demanda por las islas fue damnificada por las decisiones diplomáticas, económicas y políticas de la casta política”, y criticó “el desarme y la demonización deliberada de las fuerzas armadas“.

El mandatario señaló que su proyecto esuna política exterior alineada a los países libres” y “fortalecer aquellas áreas de las que el Estado debería ocuparse, eliminando las que sobran”. Sentenció que “creer que, a mayor Estado, mayor soberanía, es un concepto orwelliano”.

Deslizó el reconocimiento a los piratas que ocupan ilegítimamente la isla, sosteniendo: Anhelamos que los malvinenses decidan votarnos con los pies a nosotros”, y agregó que “buscamos ser una potencia para que ellos quieran ser argentinos”.

El discurso del presidente fue breve y partió rápidamente para prepararse para su viaje a Estados Unidos, histórico aliado de Gran Bretaña, país invasor de nuestras islas. Mínimamente, podemos señalar tres elementos del discurso del presidente:

Militarismo: El admirador de Margaret Thatcher aprovecha la ocasión para imponer su orientación militarista de rearme y “lavada de cara” de las fuerzas armadas. En el mismo sentido, se difundió el video de Agustín Laje el 24 de marzo, con una perspectiva de reivindicación del régimen militar. Nada más errado, los mismos militares que impusieron el legado del terror durante la dictadura fueron quienes se escondían en los cuarteles mientras los jóvenes daban la vida por la soberanía de las islas. Como señalan los materiales de nuestra corriente, el 17 de junio de 1982, el gobierno militar “hizo una guerra como la pueden hacer quienes, en contra de su voluntad, no tienen más remedio que pelearse con su mejor amigo, al que, en medio de la pelea, no quieren lastimar”. Es por eso que no tocó los intereses ingleses, sino que siguió subordinado a ellos, atado a las cadenas del imperialismo. No hay tal “demonización” de las fuerzas armadas, sino un señalamiento de los crímenes que cometieron durante la historia de nuestro país, incluso su rol nefasto durante la guerra.

Soberanía: En nombre de la libertad, el presidente se arrastra a lamer las botas de toda potencia imperialista que se cruce, principalmente la yankee, aliada histórica de los piratas ingleses. Ahora mismo, el gobierno está negociando un nuevo acuerdo entreguista con el FMI, encabezado por un endeudador serial como lo es Luis Caputo. El mandatario escupe al Estado y, en los hechos, toda su política va en contra de la soberanía: la cultural, la comunicacional, la económica, la territorial, la ambiental, etc. No pasa por el capricho sobre el tamaño del Estado, sino que cada una de sus medidas desde que asumió entrega nuestros recursos y talentos a las manos del imperialismo extranjero, ejemplo de ello, es el desguace del INCAA, el RIGI y el ataque a nuestra aerolínea de bandera.

¿Autodeterminación?: El presidente vuelve a bajar una de las banderas del reclamo por la soberanía de las islas, dando lugar decisivo sobre el futuro de estas a quienes denomina como “malvinenses”, que no son más que población implantada luego de los distintos ataques de los ingleses a nuestras islas. Anhela convencer a una población que fue trasladada con el objetivo de obstaculizar que flameen las banderas argentinas en esa tierra insular.

Como sostuvo nuestra corriente el 6 de abril de 1982, “combatir decididamente por la derrota del Reino Unido y por el triunfo de la Argentina”, rechazando todo “pretexto para dar apoyo político a una dictadura militar repudiada por el 99 por ciento de la población”, seguimos convencidos en el reclamo por la expulsión de los piratas imperialistas de las islas y la soberanía argentina sobre las mismas. La causa de Malvinas es parte de la pelea por la segunda independencia nacional de todos los imperialismos y de la lucha por el socialismo.

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