viernes, 12 abril 2024 - 21:04

Lohana. Por siempre

Lohana Berkins ha sido una referente en la Argentina, que luchó no solo por la visibilización de la comunidad travesti y trans, sino también por los derechos que el sistema patriarcal y capitalista, sus Estados y gobiernos nos niegan y nos arrebatan. Su nombre es uno de los símbolos del colectivo LGTTBIQ+ y también, en un sentido más amplio, de las mujeres trabajadoras.

A cinco años de su partida, recordamos en ella a una luchadora histórica y pionera. Su trabajo fue fundamental en las conquistas legales, como la Ley 26.743 de Identidad de Género, y asimismo como legado en las cuerpas travestis y trans, para pensarnos como sujetas políticas capaces de hacerle frente a un sistema que de hecho dispone que no debemos existir.

En medio de la pandemia de coronavirus que sigue y con un gobierno que abunda en “reconocimientos” testimoniales y discursivos pero nos niega la posibilidad de tener buenas condiciones de vida, más que nunca Lohana está presente. Las conquistas obtenidas intentan ser apropiadas políticamente por un oficialismo que sigue siendo responsable de no dar las respuestas necesarias a nuestras problemáticas estructurales.

Lucha y resistencia como legado de Lohana, como clave para hacer frente a un contexto en donde la implementación del decreto de cupo laboral trans sigue dilatándose y en consecuencia continúa la falta de acceso al trabajo.

Lucha y resistencia para que se cumpla el derecho al cambio registral en el DNI y también el acceso a la salud integral, que va desde tratamientos hormonales a cirugías parciales y totales, hoy semiparalizadas por la crisis del sistema sanitario.

Lucha y resistencia para enfrentar el hambre ante las políticas asistenciales insuficientes y mal distribuidas, dando pelea para conquistar los derechos económicos, sociales y culturales.

Lucha y resistencia por una ley trans que sea realmente integral, como la presentada por la Federación Argentina LGBT, que incluya la reparación para nuestras compañeras travestis y trans adultas mayores y sobrevivientes a la violencia institucional. 

Lucha y resistencia por políticas públicas para las infancias travestis y trans libres de violencia y discriminación, con aplicación efectiva de la Ley de ESI con perspectiva de género y diversidad.

Lucha y resistencia por el acceso a la vivienda y a la educación, con formación política para fortalecer liderazgos trans y travestis, cuyos contenidos y estrategias de ejecución estén a cargo de nosotras. Las travas y trans podemos ser gestoras de espacios propios y asimismo de producción y transmisión de saberes y conocimientos colectivos, plurales y subjetivizantes.

Lucha y resistencia como legado de Lohana, para dar vuelta todo y enfrentar el dolor, el desprecio, la omisión y la indiferencia de un Estado burgués, opresor y explotador.

Keili González

Algunos recuerdos de “La Berkins”

Tuve el privilegio y el placer de compartir con Lohana varios años de trabajo en la Legislatura porteña, allá por el 2000. Ella fue la primera travesti del país que entró a trabajar en el Estado, como asesora del diputado Patricio Echegaray (PC), quien junto a mi compañera Vilma Ripoll (MST) integraban el bloque de Izquierda Unida. También allí abrió caminos.

Con Lohana nos divertimos mucho, siempre, empezando por que el primer y principal “escándalo” que se armó en la Legislatura a partir de su ingreso era sobre a qué baño iría ella… Y así era todo. Su sola presencia ya ponía en cuestión todo orden establecido. Ni qué hablar cuando abría la boca, irreverente en las formas y transgresora y a la vez profunda en los contenidos.

Mucho se va a escribir sobre Lohana en cada aniversario de su partida, con legitimidad, porque fue una personalidad destacada del movimiento trava-trans y de la diversidad en nuestro país. Pero por desconocimiento o por omisión consciente de quienes pretenden apropiarse de su figura, muy poco se dice sobre su posicionamiento político. Lohana Berkins era comunista, y por eso incluso pidió, y así se hizo, que en su velorio estuviera presente la bandera roja de su partido.

Con ella tuvimos muchos acuerdos y no pocas diferencias. Por dar un ejemplo, siempre polemizamos entre su postura abolicionista de la prostitución y nuestra tercera mirada al respecto, distinta, ni abolicionista ni regulacionista. O acerca de si en las Marchas del Orgullo LGBT teníamos que ir en la “contramarcha” o batallar políticamente como parte del colectivo.

Pero además de sus luchas por la identidad de género y por la inclusión genuina de las travas y trans en el movimiento feminista, temas en los que marcó huella, quiero revindicar precisamente su mirada anticapitalista y comunista. Lohana sabía y sostenía que no basta con conquistar tal o cual derecho o reforma, sino que en realidad se trata de subvertir por completo este sistema injusto.

Porque la humanidad en general, y las disidencias sexuales y de género en particular, sólo lograremos una verdadera libertad y felicidad en una sociedad distinta, sin ninguna opresión ni explotación, en una sociedad socialista. Ésa era su perspectiva.

Por eso, en su último texto, escribió: “El tiempo de la revolución es ahora, porque a la cárcel no volvemos nunca más. Estoy convencida de que el motor de cambio es el amor. El amor que nos negaron es nuestro impulso para cambiar el mundo”.

Y por eso, con la emoción de recordarla como era, entonces hoy digo: mariposa irreverente, amorosa tía trava, compañera Lohana Berkins, ¡hasta el socialismo siempre!

Pablo Vasco

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