La vigencia o no del peronismo. Y la izquierda que preocupa a Cristina

Por el 17 de octubre, el Frente de Todos hizo tres actos distintos. Uno lo encabezó Cristina en la ex ESMA, en un encuentro juvenil de La Cámpora. Buscando levantar a sus bases como jefa de un proyecto cada vez más cuestionado, planteó la vigencia del peronismo “le pese a quien le pese”. Entre otros puntos, definió al sistema capitalista como “históricamente superior”, reiteró que el PJ es “una articulación entre capital y trabajo” y criticó a la izquierda.

El contenido de su discurso estuvo signado por la crisis que atraviesa su proyecto político ante una casi segura derrota electoral. De ahí su necesidad de marcar que ella es peronista y recordar la historia política de ese partido como el supuesto único generador de trabajo y derechos sociales.

Sin embargo, el discurso de CFK pierde fuerza frente a la realidad de su gobierno: empeoró las condiciones de pobreza que ya había aumentado Macri y no generó empleo sino que consolidó la desocupación, trabajo precario y bajos salarios. En la Argentina de Alberto y Cristina llegar a fin de mes es una odisea.

Por eso cuando dijo que el peronismo “tuvo la impronta de incorporar a los trabajadores al sistema de decisión de la política” directamente orilló la falsedad. Todas las medidas económicas de este gobierno y de sus mandatos anteriores no fueron decididas y ni siquiera consultadas por la clase trabajadora. Salvo que Cristina crea que reuniones oficiales con la cúpula de la CGT, esa burocracia traidora y millonaria ajena a las necesidades obreras, sean un canal de decisión de trabajadores. Cuando es esa misma CGT la que deja correr el ajuste, los despidos y los salarios a la baja.

Defensa del capitalismo, con leves críticas

En un mundo en crisis, con un sistema decadente y muy cuestionado por millones, CFK no tuvo más remedio que referirse a esa crisis, aunque para terminar defendiendo el sistema imperante. Por eso habló de la “concentración cada vez más horrorosa del capital” y tomó las palabras del Papa sobre “frenar la locomotora que nos lleva al abismo”. Pero lo que omitió es que esa locomotora horrorosa es el propio capitalismo, el mismo al que ella elogió como “el sistema económico de producción de bienes y servicios que se ha demostrado más eficiente”.

Aquí podemos ver en pleno las falacias cada vez evidentes del modelo del PJ. El capitalismo que defiende es el que destruye el planeta, nuestros bienes comunes, saquea, contamina, aumenta los niveles de pobreza y precariza la vida laboral. Y lo hace desde un modelo económico-político-social dirigido por las corporaciones y gestionado por los partidos como el PJ, entre otros, que responden a esos intereses.

CFK se mostró defensora del capitalismo, a la vez que criticó algunos aspectos obvios. Por eso habló de la “contradicción de esta forma de administrar el capitalismo a cargo del mercado”, que genera “cada vez menos consumidores”: “Triunfa como sistema de producción de bienes y servicios y fracasa a la hora de incluir más consumidores«.

Que el capitalismo fracasa en la relación producción-consumidores es así. Nuestro país, por ejemplo, produce alimentos para más de 400 millones de personas, pero hay enormes niveles de pobreza y malnutrición. El capitalismo real es muy distinto del que nos pinta CFK. Aunque el macrismo plantee que los empresarios dirijan directamente el gobierno y el PJ, en cambio, proponga algo de regulación estatal en acuerdo con esos mismos empresarios, ambos defienden la misma esencia capitalista y patriarcal al servicio de las corporaciones y la burguesía. Con uno u otro modelo político, el “mercado” y el mundo financiero siguen haciendo de las suyas.

Es que más allá de los discursos, no existe ningún capitalismo bueno, inclusivo ni realmente democrático. Si no, veamos el país actual bajo el gobierno del FdT:

  • Más del 40% de la población y el 55% de la niñez en la pobreza.
  • Precarización laboral mayor al 50%, salarios que pierden ante la inflación y jubilaciones de indigencia.
  • Destrucción ambiental a gran escala por negocios de corporaciones con aval del Estado y mega-desarrollos inmobiliarios para especulación, a la vez que déficit habitacional para millones.
  • Deterioro constante de la educación pública, pero subsidios millonarios a la Iglesia y la educación privada.
  • Ningún plan real de creación de empleo genuino, pero pagos mensuales millonarios al FMI y la estafa de la deuda externa.

Entonces cabe preguntarle a CFK: ¿dónde está la “regulación peronista” del Estado que permitiría ese capitalismo bueno y eficiente? No existe. El capitalismo es un sistema mundial, con leyes muy claras, que en el mejor de los casos puede convivir un tiempito con alguna tibia medida social o una regulación puntual, pero siempre en base a explotar al laburante y garantizar la ganancia de ese 1% de grandes capitalistas. Lo demás es verso.

Intentos de contener y medidas tibias

Como sabe esta realidad y el hartazgo social que llevó a la derrota electoral del gobierno, CFK se hizo eco de la necesidad de un cambio en su propio gobierno: “Necesitamos urgente una reconstrucción nacional, que vuelva a ordenar las grandes coordenadas que supimos construir. Lo que está en disputa es quién regula, quién ordena, quién controla”. Y sobre el FMI, dijo que Perón no lo trajo y que Néstor le pagó y se fueron.

Cristina promueve en su militancia y sus bases la idea de una convivencia regulada entre el capital concentrado y las mayorías populares, en donde “todos ganen”. Pero en toda la historia del capitalismo eso nunca pasó ni pasará: es un sistema cuya razón de ser es la ganancia del capital; si hay alguna regulación es pasajera y temporaria.

Por eso la contradicción central entre lo que Cristina dice y lo que su gobierno hace es que ella habla de “regular” mientras Guzmán y Manzur negocian con el FMI cómo pagar, ajustar y aplicar más precarización. Así es el capitalismo real, palabras aparte. Y por eso la propia vicepresidenta, aunque tiene diferencias con Alberto Fernández, no propone ninguna ruptura soberana con el Fondo. Sólo plantea negociar un poco distinto y algo más de gasto social, pero sin cuestionar la matriz capitalista y patriarcal ni la relación de dependencia estructural con el FMI y el imperialismo.

Preocupada por la izquierda

“Un tercio de los votantes se fueron a los extremos: o votaron a los que quieren quemar el Banco Central porque es lo que produce la inflación, o los que quieren expropiar todo a todos”. Así CFK tomó nota de que el fuerte descontento con los políticos del sistema encuentra a buena parte de la población buscando otras alternativas, en particular por izquierda: el Frente de Izquierda Unidad que integramos salió tercera fuerza nacional, con significativo apoyo. Ella registró este avance, aunque lo haga criticando nuestras propuestas con un falso y despectivo “quieren expropiar todo a todos”. Busca que nadie más de sus bases se venga más a izquierda.

Nosotros somos claros: no queremos expropiar a todos, sino expropiarle todo a ese 1% de corporaciones y empresas que ganan fortunas a costa de las mayorías. Lo decimos y lo haremos si somos gobierno:

  • Cambiar todo el modelo de producción de alimentos, recuperando el dominio de la tierra. Recuperar el control estatal de puertos y bancos para dirigir las exportaciones e importaciones en función de las necesidades populares.
  • Nacionalizar y poner bajo control obrero toda empresa que cierre o despida. Romper con el FMI y tocar los intereses de los que más tienen, única salida para resolver los problemas sociales.
  • Cambiar todo el sistema institucional para terminar con los privilegios políticos y los funcionarios corruptos que se enriquecen con la función pública, como sucedió con el macrismo y sucede con el PJ en el poder. En esto no hay grieta entre ellos.

Con estas medidas habrá cambios profundos y positivos, no así con los cantos de sirena del peronismo kirchnerista sobre un capitalismo regulado y eficiente que no existe ni existirá. En todas sus variantes, con todos sus gobiernos, el capitalismo “expropia sus derechos a todas las mayorías”. Y sólo desde la izquierda proponemos dar vuelta todo para recuperar esos derechos, conquistar nuevos y que paguen los costos quienes deben pagar: los ricos.

Vení con el Frente de Izquierda y el MST

La crisis del peronismo es tan grave que obliga a líderes como CFK a ensayar respuestas y nuevas promesas. Saben que miles ya se han ido y otros miles están a punto de irse. A esos miles de jóvenes y trabajadores que ven con decepción al gobierno y al PJ, les invitamos a que se animen a venir a la izquierda. Compartimos con ellas y ellos el sueño de un país mejor, justo, soberano, independiente, sin pobreza y con plenos derechos sociales. Para lograrlo, hay que derrumbar las estructuras de este sistema desigual. A esa lucha invitamos a sumarse. Por eso también convocamos a las y los militantes de partidos o grupos de izquierda que integran el FdT a que se animen a salir de ese proyecto capitalista imposible de cambiar desde adentro.

Vivimos momentos históricos. El PJ está más cuestionado que nunca y es tiempo de darle una oportunidad a la izquierda. Para eso desde el MST integramos el Frente de Izquierda Unidad, que en estas elecciones hay que fortalecer. Y a la vez, frente al país que se viene, proponemos que nuestro Frente convoque con fuerza, se abra a incorporar a miles de independientes, supere el formato de alianza electoral y avance a ser un gran movimiento político que contenga a miles bajo un programa anticapitalista y socialista. Que gane mucho más peso social en fábricas, sindicatos, universidades, colegios, barrios populares. Y que frente a ambos polos de esta falsa grieta nos postulemos como una alternativa real de poder. Para esos desafíos nos estamos preparando y te invitamos a que te sumes.

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