lunes, 22 julio 2024 - 05:56

La Matanza. Después de la movilización de la salud, ¿cómo seguir?

El proceso que viene dando señales desde el 2020 tuvo su pico más alto el pasado 7 en una gran movilización. Es que el virus que los puso en primera línea. No solo se llevó trabajadores, también agudizó aún más el ajuste que viene afectando a los salarios municipales.

La pandemia agudizó problemas ya existentes y tensionó brutalmente al equipo de salud. Las condiciones salariales y laborales son peores, las tareas son más. El 2020 enfrentaron “paritarias” mentirosas, lidiaron con patotas del sindicato, sufrieron la privatización y el reemplazo de servicios por cooperativas, enfrentaron el intento de instalar dispositivos de reconocimiento facial e incluso, hipócritamente, en la apertura de sesiones del HCD, Espinoza los volvió a llamar “héroes”. Como quedó reflejado en la movilización del miércoles 7, los reclamos principales tienen que ver con la recomposición salarial y el pase a planta. Denuncian que la carrera hospitalaria agoniza por el crecimiento de la precarización. A estos puntos se suma la exigencia del cumplimiento de la Ley 14.656, que regula un piso de derechos para los trabajadores municipales. Por todo eso se movilizaron los municipales de la salud matancera.

Hay una rebelión de la salud que se nacionaliza. Tiene picos altos en Neuquén, también en CABA con la lucha de las enfermeras por el reconocimiento salarial, laboral y profesional que, autoconvocadas, crearon su propio sindicato. El propio Daer, burócrata de la CGT, tuvo que acceder a convocar un paro en sanidad que se sintió con fuerza y acciones en el Hospital Italiano. Trabajadoras del Garrahan, del Moyano, de CICOP fueron protagonistas de luchas por elementos de bioseguridad y los EPP desde el inicio de la pandemia. Otros picos se dan en Río Negro, Santa Cruz, en Córdoba y en el conurbano con el gigante Larcade, la ocupación de la Clínica San Andrés, la Clínica Constituyentes y La Matanza, con el estallido de la salud municipal.

Autoconvocados

Este marco de razones combinadas y responsabilidades compartidas entre nación, provincia y el ejecutivo municipal –y del propio sindicato que actúa como oficina de la Secretaría de Trabajo-, se llegó a la masiva marcha del 7 de abril. Cientos y cientos, formaron una marea de ambos y delantales que recorrieron las calles de San Justo.

A pesar de que los flyers que más circularon tenían la firma de la agrupación Almafuerte de Rubén Bustos – opositor de Troncoso en la interna municipal que celebrará elecciones el año que viene- y del Frente Sindical Rucci, el destaque innegable fue de los autoconvocados. Desde los cuatro hospitales principales, Policlínico, Hospital del Niño, Germani y Equiza; de los centros de Vías respiratorias, Odontológico, Cemefir; y las salas “Chino” Olivieri, Laferrere y otras; de distintos sectores como enfermería, médicos, residentes, auxiliares, trabajadoras sociales y psicólogas/os; en distintas situaciones laborales, de planta, contratados, monotributistas y hasta pacientes que llegaron en delegaciones desde sus barrios con el personal de las salas. La fuerza, como también se veía en las medidas previas a la marcha, crece desde abajo con una radicalidad que amenaza con desbordar a quienes quieran frenarla.

Después de la importante demostración de fuerzas desplegada el pasado 7 queda preguntarse cómo seguir. La unidad de acción amplia en las calles es necesaria en una pelea tan dura, siempre que se construya la garantía de un método coordinado y democrático desde abajo donde sean los propios trabajadores los que decidan el rumbo y ritmo de su lucha.

Continuidad y coordinación

Horas después de la movilización sucedieron dos hechos:

  • Una nota de la Secretaría de Salud que advierte por reubicaciones para los trabajadores que no estén en sus puestos de trabajo, es decir, contra las medidas de cese.
  • Anuncios del gobierno, sobre todo por la nocturnidad, pero también acompañado de un discurso anti-movilizaciones. Cabe destacar que en todas las acciones incluyendo la masiva marcha del 7 se respetaron todos los cuidados; y que en los propios hospitales son los trabajadores quienes elaboran los protocolos y presionan a la dirección por los mismos y los hacen cumplir, como en el caso del Policlínico, donde los trabajadores pegaron carteles de respeto a los dos metros de distancia en el lugar donde los pacientes aguardan su turno durante horas.

Estas medidas, con sesgos de represalias, no deberían frenar la lucha. Con todos los cuidados sanitarios, creemos que hay que seguir y acompañaremos desde Alternativa Salud y el MST en el FIT Unidad las acciones que se decidan, como la convocatoria al abrazo del Hospital del niño este martes 13, la concentración del Policlínico y las medidas que van surgiendo día a día. Creemos que sería importante conformar una coordinación permanente de discusión y decisión compuesta por compañeros con mandato de base e instancias abiertas, algo así como una multisectorial o coordinadora de la salud, que incluso se plantee como objetivo articular con compañeros de los hospitales provinciales, del sector privado y de otras jurisdicciones.

La continuidad es clave, así como también lo es la necesidad de seguir autoconvocándose cuando sea necesario, ya que es esperable que se intente frenar por parte de algunos sectores burocráticos.

Por último, como un aporte a esta lucha que se desarrolla, queremos invitar a autoconvocados y delegados combativos a la reunión virtual abierta que realizaremos el día jueves 14 a las 16 horas, de la que participarán distintos compañeros y compañeras de hospitales y centros municipales;  también estarán invitadas compañeras de ALE (Asociación de Licenciados en Enfermería), de CICOP y otros lugares y luchas en curso para intercambiar experiencias, debatir y seguir fortaleciendo la organización entre los distintos sectores de la salud en lucha. Te esperamos.

Ana Paredes Landman

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