sábado, 13 julio 2024 - 00:41

Internas sin fin. Las coaliciones patronales en una disputa de carácter electoral

La cumbre de la Celac, que había funcionado como un hecho que generó polémica entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, por la presencia de algunos funcionarios en el país, resultó ser, también, un motivo de disputa para el propio oficialismo. El desplante de Lula a Cristina Fernández de Kirchner y una reunión que Alberto Fernández llevó a cabo con el primer mandatario brasilero y organismos de DDHH, sin invitar a Eduardo “Wado” de Pedro, disparó fuego entre las propias tribus de la coalición peronista.

Mientras, para la oposición integrada por el PRO, los radicales y la Coalición Cívica, tampoco hay paz. La intención de algunos sectores de sumar a los liberfachos, específicamente para las elecciones de provincia de Buenos Aires, más rispideces propias de algunas provincias, muestran un futuro tumultuoso para Junto por el Cambio.

Más allá de la rosca interna que discute el loteo de cada frente en un año electoral, estas roscas políticas, de alguna forma, también reflejan la crisis estructural de un régimen que no logra estabilizarse ante la tarea que exige el FMI: realizar un ajuste de magnitudes inéditas, superior al que Massa practica hoy día, que tendría como objetivo realizar reformas estructurales, ya rechazadas por la amplia mayoría de los trabajadores y sectores populares.

El frente oficialista

El desembarco de las diversas comitivas presidenciales de los países de Latinoamérica y el Caribe, quienes formaron parte de la cumbre de la Celac, se pensaba que iba a funcionar como un relanzamiento de un alicaído Frente de Todos, producto de los recortes de gasto público para cumplir con el FMI y una inflación que no para de desangrar los salarios. Sin embargo, sucedió lo esperado. Aquí no nos referimos al silencio por el gobierno dictatorial que rige en Perú, el acuerdo por expandir el extractivismo y la honradez a las deudas públicas que hunden a estos países. Hacemos mención a otra hipótesis corroborada, la puesta en funcionamiento del ADN frentetodista que motiva a sus tribus a estar en permanente disputa.

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Como lo describe Diego Genoud en LaPolíticaOnline, para el resurgimiento de la interna oficialista, el desplante de Lula a Cristina Fernández de Kirchner funcionó como puntapié. Por reminiscencias pasadas, debido a que la vicepresidenta nunca visitó al actual presidente brasilero mientras estuvo detenido y por apoyo a la institucionalidad de la presidencia del ajuste, fue que, como lo indica el periodista mencionado: “Los intentos de Oscar Parrilli y otros emisarios para que el líder del PT fuera al Senado fueron descartados de plano por Celso Amorin, ahora asesor principal de política exterior del presidente. Lo mismo expresó el canciller Vieira, otro diplomático de larga experiencia que fue jefe de gabinete de Amorin cuando era canciller, embajador en Buenos Aires entre 2004 y 2010 y embajador en Washington de Lula y Dilma durante cinco años”[i].

Pero el plato más fuerte de las idas y vueltas oficialista estuvieron motivados por las declaraciones off the record del círculo íntimo del ministro del Interior, Wado de Pedro. Tras ser ignorado y ladeado de una juntada con Lula la semana pasada, se dejó filtrar una declaración de los allegados del funcionario kirchnerista, donde denunciaban que el presidente “no tiene códigos”.  Allí, como primera línea, Tolosa Paz y Aníbal Fernández salieron en defensa del presidente y casi solicitando la renuncia del alfil de CFK, quien apunta para ser candidateado.

Alberto Fernández y Máximo Kirchner

No todo terminó ahí. El domingo 29, en el Cohete a la Luna, Marcelo Figueiras publicó[ii] una entrevista que le realizó a Máximo Kirchner quien, como lo indica el título del artículo, rompió el silencio. No agregó nada nuevo, en materia de deuda volvió a repudiar el acuerdo, luego de haber hecho que todos los diputados del espacio que integra no pusieran trabas en la comisión donde se trató el mismo. Pero sí sumó elementos para la interna. Mientras destacó que “En este gobierno no es Cristina la mujer que le grita a Alberto, quizá haya otra, no sé, pero no es Cristina”. Y sumó: “Fue el propio gobierno el que instaló esas versiones y ahora ponen todos cara de distraído y no es así. Me costó mucho trabajar ese vínculo, estar, y lo hice entre otras razones porque quiero que las cosas salgan bien. Pero aparecen personajes menores, sin ningún tipo de discusión política, formación ni humildad, y ahí la cosa se empieza a empiojar a pesar de lo que trabajamos para que no sucediera. Había que cuidar el instrumento que se había creado para presentarse a elecciones y llevar adelante el gobierno, no puede ser que lo más importante sea qué tal quedás ante el público y qué se dice”.

Los trascendidos y las declaraciones públicas muestran una disputa abierta por las candidaturas de este año, donde no se sabe cuál será el rol de CFK. Si jugará o no. Indecisión que entusiasma a sectores ligados a Alberto para una reelección, que ya empezó a intentar instalarse con la utilización de la cumbre, su relación con Lula, la vidriera del juicio a la Corte y, por último, sus reuniones con el primer ministro alemán. De todas maneras, su suerte, como la de Massa, candidato que pivotea entre los dos espacios mencionados, estará supeditada a la vida de un plan económico atado con alambre.

Juntos y no tan juntos

Juntos por el Cambio, lejos de la paz también tiene sus propias rencillas. En varias provincias ya hay activas internas que amenazan con la destrucción del frente. Si bien todas tienen peculiaridades específicas, la situación de Mendoza, Tucumán, Río Negro, Neuquén y Chubut, se puede resumir en el caso cordobés. Una lucha por instalar al pope que vaya como candidato a gobernador es lo que genera los chispazos. La provincia de región centro muestra a Luis Juez por el PRO y a Rodrigo de Loredo por la UCR, disputando su suerte electoral. De un lado y del otro, no quieren saber nada con la posibilidad de competir internamente, buscan hegemonizar las listas por la fuerza. Elementos que tensan al otro frente patronal que hoy se encuentra como oposición del peronismo.

Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta

Las disputas no sólo son en las provincias, sino que también llegan al marco nacional. Su distinción el marco anterior, más allá de la presencia de Gerardo Morales, Facundo Manes y Martín Lousteau, todos presidenciables, es el choque hacia el interior del PRO. De las reuniones que Macri brindó en la costa, pareció que no salió ningún candidato ungido y sin discusión entre sus dirigidos. Más bien alimentó la interna entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich. Esta última, para dejar en claro las asperezas existentes con el jefe de Gobierno de CABA, remarcó que: “Las ideas pueden ser parecidas pero luego está la forma de implementarlas. No creo que sea solo una interna, es una cuestión de decisión”.

Más radicalizada a la derecha y aprovechando la polarización social, Bullrich es de la que abonan la posibilidad de una alianza con Javier Milei, quien dijo que JxC es: “Es un rejunte de miserables arrastrados por un cargo”. Sin obviar estas consideraciones del liberfacho, que específicamente apuntaron contra los radicales y la fuerza de Carrió, no se puede descartar alguna unión entre estos sectores, que viene siendo puesta en valor para disputar la provincia de Buenos Aires.

Todo redunda en ajuste

Ninguna de todas estas disputas intestinas discute un modelo de país diferente al que padecemos día a día. Desde el Frente de Todos y Juntos por el Cambio se discuten ritmos y formas de aplicar el ajuste, siempre respetando la política que dicta el FMI.

Por eso, más allá de las discusiones de las tribus que integran las coaliciones patronales, lo que se discute, de fondo, es quién se transforma en el personero del organismo de crédito para asestar las reformas tan alentadas desde Washington.

El año electoral recién comienza, por tanto, seguro presenciaremos más manifestaciones de estas internas que no son más que el subproducto de una crisis del régimen político del capitalismo local.


[i] Otra época para Lula. LaPolíticaOnline (28-01-2023)

[ii] Máximo rompe el silencio. El Cohete a la Luna (29-01-2023)

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