viernes, 21 junio 2024 - 21:24

Hospital Fernández. Inseguridad laboral y ataques a enfermería

El hospital Juan A. Fernández es considerado uno de los mas prestigiosos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -prestigio que, por cierto, le damos las y los trabajadores-, pero en los últimos días fue el foco de atención de los medios debido a un aberrante hecho: el abuso sexual de una compañera en un sector muy concurrido, como es la zona donde se encuentra el Aula Magna. A raíz de esta situación extrema fue que empezaron a salir a la luz varios problemas relacionados con la inseguridad dentro del hospital, robos y situaciones de violencia en diferentes áreas, que dejaron en evidencia la desprotección a la que estamos sometidos tanto quienes trabajamos allí, como la comunidad que concurre a atenderse.

La dirección del hospital, lejos de tomar cartas en el asunto puso en duda la veracidad de un delito tan grave frente a los medios y aún no ha tomado medidas serias para afrontar este flagelo, excepto revisar los bolsos al ingreso y egreso y otras medidas irrelevantes. Pero este no es el único problema que tenemos; sino que hay otros que contribuyen a que crezca la inseguridad dentro de la institución, como ser:

  • El déficit severo de personal, particularmente de enfermería, ya que en las áreas de internación general durante la noche suele haber una sola enfermera con un promedio de 20 pacientes, lo cual la expone a situaciones de violencia, pues somos la cara visible de un sistema que funciona de manera muy deficiente.
  • La carencia de personal idóneo que realice la tarea de recorrer el hospital para detectar situaciones de riesgo y actuar de manera preventiva.
  • Ingresos sin cerraduras en algunos sectores de área crítica, que deberían ser de acceso restringido.

Más allá de estos problemas puntuales, existen otros más globales, relacionados con el desfinanciamiento de la salud pública que se vienen dando de manera ininterrumpida en las instituciones sanitarias del gobierno de la ciudad:

  • Insumos insuficientes, como los necesarios para el monitoreo de pacientes críticos (monitores, bombas, cables paciente), sábanas, camisolines, medicamentos de mala calidad, todo lo cual representa un perjuicio para la calidad de atención de la población.
  • Falta de turnos de las diferentes especialidades, claramente por una dotación insuficiente de profesionales que no puede responder a la creciente demanda de atención, relacionada con la crisis aguda que estamos viviendo.
  • El aumento también de la demanda en los diferentes vacunatorios, tanto de los hospitales como de los centros de atención primaria por el mismo motivo.

Podríamos seguir enumerando problemas, pero los mencionados son los más relevantes.

La enfermería del turno noche se organiza

Existe un conflicto desde hace algunos meses con el personal de enfermería de las áreas de internación general -denominadas abiertas en la jerga hospitalaria- que vino madurando con el paso del tiempo y que finalmente explotó en esta última semana:

Se trata de la quita de francos ganados por los feriados trabajados por el turno noche, debido a que no se les abonan esas horas. Esta medida fue tomada arbitrariamente por la subgerencia operativa, que sin explicación alguna ni notificación institucional, utilizando WhatsApp para informar a las enfermeras jefe de las diferentes áreas, comenzó a negarlos desde fines de 2023.

Frente a esta injusticia, las y los compañeros comenzaron a hacer todo tipo de reclamos por la vía legal, solicitando reuniones, realizando asambleas, acudiendo al gremio mayoritario; pero sin recibir respuestas. Por ese motivo fue que decidieron llevar adelante una medida de fuerza que se inició el día 30 de abril en la previa del 1° de mayo, informando días antes que la realizarían tanto a la subgerencia como a SUTECBA a través de una nota de la cual se notificaron.

Sin embargo, la gestión hizo oídos sordos a esta advertencia y el gremio prometió una negociación, que, en las horas previas al inicio del turno, aún no había llegado. Es por esto que las y los enfermeros de la noche B llevaron adelante su medida, no tomando la guardia a las 21 horas y acampando en la puerta de la oficina del Departamento de Enfermería.

Esta situación generó un caos tremendo en el hospital, lo cual forzó a los delegados de SUTECBA a concurrir y llevar una propuesta que los compañeros rechazaron, dándole continuidad a la medida. Así pasaron las horas y comenzaron los aprietes: enviando a los familiares de los pacientes a reclamar, con los jefes de los servicios acosando a los compañeros por mensajes, con los supervisores diciéndoles que “vayan a tomar la guardia o los iban a sancionar”. Tal fue la convulsión causada, que asistió también al lugar el jefe médico de guardia de ese día, en una actitud amenazante, diciendo “los voy a denunciar a todos en el juzgado de turno”. Sin embargo, las y los compañeros se mantuvieron firmes y se quedaron en el pasillo hasta las 7 horas, cuando culminó su turno.

Pero eso no fue todo: al día siguiente, 1° de mayo, la medida continuó con el turno noche A, que tampoco tomó la guardia. En ambas oportunidades  ALE estuvo acompañando la medida y enfrentando los ataques de la conducción. También estuvo presente Cele Fierro (MST – FIT Unidad) el segundo día junto a abogados del CADHU, bancando a los compañeros. Allí se decidió concurrir al día siguiente a una reunión con la subgerencia, con representación de ALE, elegida por las y los compañeros. Actualmente estamos a la espera de una segunda reunión, para lograr una negociación, aunque los compañeros comenzaron a recibir notas de pedido de descargo por un supuesto “abandono de servicio”, que no fue tal, ya que, como se explicó más arriba no tomaron la guardia. Este relato nos lleva a la conclusión de que fuerza para defender nuestros derechos sobra, y que la enfermería no está dispuesta a seguir siendo explotada y discriminada.

No es solo el Fernández; hay problemas en todo el sistema de salud

Estamos frente a un ataque severo a la salud pública y fundamentalmente a la enfermería, con el recorte de los módulos -lo que serían las horas extras, una hora módulo se paga $ 1.400- que ya eran miserables, pero que son los que sostienen a los servicios, ya que las y los compañeros cubren los diferentes turnos de esta manera, tanto en los hospitales como en los Cesac.

Esto ha generado un déficit de personal muy importante en las diferentes áreas, incluso en las más sensibles (terapias intensivas y guardias), provocando mayor sobrecarga laboral y deterioro considerable de la calidad de atención.

En los Cesac, por ejemplo, al no poder cubrir las horas de un turno extra por el horario de funcionamiento de dichos centros, se pagan módulos por diferentes tareas realizadas que no son de competencia de enfermería, como el lavado de materiales, entrega de turnos, ingreso de datos al sistema informático; pero las conducciones médicas han puesto en duda, en algunos centros, la legitimidad de los mismos, dando a entender que “se los roban”, indignante.

Incluso en el Fernández, al personal de la semana que concurrió a cubrir durante el fin de semana largo de Semana Santa, se los recortaron luego de haberlos trabajado, literalmente un robo.

También hay intentos de extender horarios en vacunatorios y hospitales de día oncológicos, que atentan contra derechos adquiridos.

Pero el principal problema de la enfermería de CABA es el salarial, que además de deberse a las paritarias miserables que negocia SUTECBA con el gobierno, es la consecuencia de la discriminación que padecemos al estar excluidas/os de la ley que regula el ejercicio de los profesionales de la salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Ley 6035), que fue sancionada en el 2018 y que nos dejó afuera, condenándonos a permanecer en el escalafón general, lo cual representa entre otras cosas percibir salarios que son dos o tres veces menores que los del resto de los profesionales.

Existen varios responsables de tan aberrante discriminación, pero debemos señalar el rol central del gobierno de la ciudad, que anteriormente con Larreta y ahora con Jorge Macri nos sigue marginando a pesar de tener dos fallos a favor en la Justicia por la equiparación salarial. Por todo esto, en el marco de nuestro día internacional es que desde ALE estamos organizando una acción de lucha con una movilización a la Legislatura el día 13 de mayo, para exigirle a los diputados que traten la inclusión de enfermería en la Ley 6035. Casi seis años han pasado desde la sanción de dicha ley, el pueblo nos reconoce como profesionales, la Justicia falló a favor nuestro, pero el gobierno sigue haciendo oídos sordos. Te invitamos a sumarte a nuestra actividad para darle fuerza a nuestro justo reclamo.

Una banca al servicio de los trabajadores de salud

Si hay algo que debemos reconocer, es el compromiso de Cele Fierro, que siempre estuvo presente en nuestros reclamos, se sensibilizó con nuestra problemática, caminó los hospitales y Cesac junto a nosotros para conocer los problemas puntuales de los diferentes servicios y que hoy, como diputada en funciones, sigue exigiendo el reconocimiento de la enfermería, utilizando las diferentes herramientas parlamentarias: pedidos de informes sobre la situación de los hospitales y centros de atención primaria, interviniendo en la Comisión de Salud la cual integra y en la que el pasado jueves 2 de mayo interpeló a los diputados de los diferentes bloques para solicitar una sesión especial que trate la equiparación salarial con la Ley 6035.

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También llamó a que se realicen visitas a las diferentes instituciones no sólo para conocer nuestras realidades, sino también para solicitar entrevistas con las direcciones médicas, responsables, junto con el gobierno, de la preocupante situación en nuestros lugares de trabajo. Queda clarísimo que esta banca está al servicio de las y los trabajadores de la salud.

Fortalecer la ALE para que la enfermería tenga voz propia

Un aspecto clave para lograr el merecido reconocimiento es darle fuerza a nuestro sindicato, independiente de todos los gobiernos y gestiones, que construye un modelo democrático, donde todo se decide en asamblea, colectivamente, y poder enfrentar así a las jefaturas déspotas y explotadoras que nos quieren hacer creer que hacer sindicalismo es malo (para ellos).

Un sindicato hecho por y para la enfermería, que conoce a la perfección nuestras problemáticas, fundado por compañeras que lo dieron todo por la profesión y que tuvieron una visión a futuro muy acertada, que hoy está dando sus frutos.

En este camino hemos llevado adelante innumerables acciones: paros, marchas, acampes, ruidazos, caravanas y hemos recolectado 50.000 firmas en una iniciativa popular para ingresar un proyecto de ley por la inclusión en carrera profesional. Por todo esto es que se instaló en la agenda política nuestro reclamo. Incluso en la Justicia, que nos dio la razón.

Este es el camino, sumarnos a la ALE y lograr tener delegaciones en los diferentes centros, para tener voz en la unidad del equipo de salud y poder enaltecer de una vez por todas a nuestra amada profesión!

¡Viva la enfermería empoderada! ¡Viva la ALE!

Luciana Franco, enfermera del Hospital Fernández y Secretaria Gremial de ALE

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