Hidrovía. Las Malvinas del Frente de Todos

Escribe Mempo Giardinelli en su columna del 12 de abril Referéndum, el camino, en Página 12[1] que “entregar el río Paraná sería como entregar Malvinas”.  Una afirmación categórica, contundente y real. Lamentablemente, el gobierno del Frente de Todos que Giardinelli defiende, se encamina a volver a entregar el río Paraná el 30 de este mes cuando abra la licitación para mantener en manos de corporaciones  internacionales el control, la realización de obras de mantenimiento de navegabilidad y el cobro privado de peajes a esta vía navegable, una de las más importantes del cono sur por la que circula entre el 80% y el 90% del comercio internacional del país. Ese día, según la definición del escritor chaqueño, se concretará una nueva entrega de una dimensión similar a la de Malvinas.

Desde febrero, el intelectual kirchnerista está desarrollando una serie de artículos en los que denuncia la reprivatización del Paraná, lo hace únicamente desde una óptica de soberanía que aunque muy importante es, desde nuestro punto de vista, solo una de las razones por las que habría que reclamar que no se haga la licitación nacional e internacional, y pide que el control sobre el río vuelva al Estado nacional. En esta columna toma como propia la consigna de una plataforma que plantea la realización de un referéndum para evitar la reprivatización. En el mencionado texto argumenta, entre otras cuestiones, que en manos del Estado el país podría en muy poco tiempo pagar la escandalosa deuda externa que desde la dictadura viene desangrando al país y que todos los gobiernos, en más o en menos, vienen pagando sobre la base de ajustes y entrega. La afirmación del articulista encierra una paradoja, busca recuperar el río y argumenta que así se podría pagar la deuda, pero la privatización del río es parte esencial de las exigencias de los acreedores. El progresismo, en su afán de reclamar solo lo “posible”  buscando atajos dentro del sistema, fracasa una y otra vez.

Deuda, fuga, ajuste, entrega y extractivismo

El pago de la deuda cierra el círculo completo de la dependencia del país de las grandes corporaciones, los bancos y el capital financiero. No son eslabones aislados de la cadena de saqueo a que estamos sometidos. Por el contrario, la deuda es un mecanismo esencial que aceita este modelo.  Por eso es una ilusión utópica creer que un gobierno como el del Frente de Todos, comprometido a mantener el modelo y el sistema, pueda ser sensible al argumento de Giardinelli.

El último endeudamiento con el Fondo es una prueba categórica de esto que afirmamos. La deuda más grande que el organismo internacional ha otorgado en su historia, fue directamente destinada a la fuga de capitales que convirtió en moneda dura las ganancias en pesos obtenidas por las corporaciones y los bancos que operan en el país. El ajuste consecuente en salarios, salud, educación, infraestructura y ciencia se produce para garantizar el pago de esa deuda. Pero como solo esto resulta insuficiente le sigue la entrega de los bienes comunes, eufemísticamente llamados recursos naturales, o las privatizaciones del capital social acumulado por generaciones, como ocurrió en la década del ’90 bajo el peronismo menemista, es otro capítulo atado a las exigencias del FMI.  El otro elemento es el modelo extractivista, ya sea en su cara financiera, industrial, energético  o el agronegocio o la minería de metales, todo destinado en su gran mayoría al mercado mundial, por medio del cual se saca del país la plusvalía fruto de la explotación de los trabajadores argentinos y se explota la renta diferencia de la tierra convertida en productos agrícolas o minerales.  Un modo de producción que al tiempo que hace cada vez más dependiente al país, depreda el medio ambiente en su obsesión de capturar más ganancias, con la excusa de producir los dólares para el pago de la deuda externa  cerrando así este círculo o mejor dicho este espiral creciente de saqueo, miseria y devastación.

Método y programa para recuperar el río

Compartimos con el escritor chaqueño la necesidad de recuperar la soberanía sobre el Paraná. Y acompañaremos las iniciativas de lucha que sirvan para ese objetivo. Pero el debate que hace visible el proceso de nueva licitación de la Hidrovía es más global. La pregunta a responder es de qué manera y con qué programa alcanzaremos este objetivo y lo mantendremos en el tiempo.

Para nosotros hay claras evidencias de que el gobierno del Frente de Todos, Alberto Fernández, pero también Cristina que en su primer gobierno prorrogó la privatización menemista, no se sensibilizará con ningún argumento de soberanía nacional y tampoco con el argumento de que se podría pagar la deuda con lo que el Estado recaudará por controlar los negocios de que se desarrollan en el curso del Paraná.

Y estas no son solo evidencias ideológicas, políticas o de clase; son concretas, institucionales y de rumbo político del gobierno de Fernández. El ministro de Transporte Meoni, bajo el cual se desarrolla el nuevo proceso licitatorio nacional e internacional es un claro defensor del modelo actual de explotación del río, pero todavía más el ejecutor directo de la realización de esta entrega el secretario de Vías Navegables, Puertos y Marina Mercante, Leonardo Cabrera, es un hombre directo de las cerealeras y las papeleras principales beneficiarios del uso de la navegabilidad del río.

Por todas estas razones, mal que le pese a Giardinelli, la sensibilización sobre el gobierno, como en muchos otros casos, está destinada al fracaso y a la desmoralización de una base que cree sinceramente en la necesidad de recuperar el Paraná. El camino o mejor, el método, para frenar esta nueva entrega es el de impulsar un gran movimiento de lucha en las calles que obligue a detener la licitación y a recuperar el río.  Pero ese movimiento debe construir un programa global que logre mantener en el tiempo la recuperación para el país del Paraná: un programa que incluya como primeros pasos la expropiación de los puertos en manos privadas, el monopolio estatal del comercio exterior del país, la recuperación de la marina mercante de bandera y por supuesto la madre de todas las entregas: el no pago de la deuda externa.

*La imagen de portada, fue tomada de la columna de Mempo Giardinelli en Página 12, que muestra el control del río por parte de empresas, suizas, inglesas, estadounidenses, belgas, noruegas, alemanas, entre otras.


[1] El referéndum, el camino https://www.pagina12.com.ar/335071-el-referendum-el-camino

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