Guiño a empresarios y al Fondo. Moroni anuncia la eliminación de la doble indemnización por despido

Este miércoles 24, el Ministro Moroni, refiriéndose a la prohibición de despidos y suspensiones y la doble indemnización, anunció que como la situación del país se está “normalizando” y la economía está “creciendo”, es probable que “estas dos medidas extraordinarias” terminen a fin de año y no sean prorrogadas.

Estas declaraciones las realizó en ocasión de su visita a la escuela Roberto Rocca de Campana, para inaugurar un centro educativo de la UIA (Unión Industrial Argentina), en compañía de su titular, Daniel Funes de Rioja, de varios importantes funcionarios como los ministros de Desarrollo Productivo y de Educación, Matías Kulfas y Jaime Perczyk, la ministra de Trabajo de la provincia de Bs. As., Lara Ruiz Malec, el secretario general de la UOM, Antonio Caló y el principal CEO de Techint, Paolo Roca.

El Ministro de Trabajo relativizó un poco el anuncio, señalando que “si algún sector se encuentra complicado por la situación epidemiológica podrán analizarse medidas particulares”. Pero, en un momento en que en Europa se está desarrollando una nueva ola del coronavirus con un enorme saldo de contagiados y muertes hasta en sus países centrales, el mensaje es clarísimo: van a volver a  favorecer las demandas de las patronales y del Fondo Monetario en momentos en que la situación está lejos de normalizarse.

Además, el crecimiento económico del 9% a que se refiere el ministro, es apenas un rebote de la enorme caída del 2020. Un “crecimiento” en el cual las ganancias empresarias han florecido mientras que los salarios, jubilaciones y planes sociales están retrasadísimos con respecto al ritmo inflacionario y son la explicación de la catástrofe social que atraviesa el país. El propio ministro tiene que reconocer, aunque él lo pinta como un gran logro, que en relación a los niveles económicos de gran recesión como fueron los previos a la pandemia, todavía no se ha recuperado el nivel de empleo del 2019. Del empleo formal que abarca a la mitad de la población trabajadora, ya que, del informal, que tiene sueldos y condiciones de trabajo mucho peores, no dice nada.

Cuando los periodistas le preguntaron sobre la inflación que devora los salarios y los ingresos populares, en un país que tiene el 50% de inflación inter anual y que todos los analistas hablan de cifras aún mayores para el 2022, el ministro tiró la pelota afuera diciendo que “la inflación era un problema del mundo y que en todo caso se podrían reabrir las paritarias”.

Moroni anuncia más flexibilidad laboral

Consultado sobre la necesidad de reformar las leyes laborales para promover el empleo como solicita el Fondo, los grandes empresarios argentinos y la mayor parte del arco político opositor, Moroni, repitiendo el discurso de campaña, señaló que “las leyes argentinas no son un problema para la creación de empleo”. Sin embargo, posteriormente afirmó que el Consejo del Salario sólo se había reunido para tratar los montos de actualización salarial, pero que próximamente tendrá que abocarse a discutir los convenios colectivos, que todo indica es la forma pactada con la burocracia para introducir nuevas normas de flexibilidad laboral.

La flexibilización del convenio laboral de Toyota, muestra un camino ya iniciado anteriormente en otros gremios como en el del petróleo. Los trabajadores perdieron conquistas de fondo en torno a su régimen horario, por una pequeña compensación salarial que se va a devorar la inflación, realizadas bajo la conducción del SMATA que conduce el sindicalista K Ricardo Pignanelli.

Mientras el Ministro de Trabajo realizaba estas declaraciones, el presidente Fernández elogiaba el futuro aumento de la producción de la fábrica Toyota, que la empresa ha optado por realizarlo con mayor explotación de sus trabajadores, en lugar de ampliar las instalaciones y tomar más personal. Moroni y Kulfas se habían reunido el martes, con el presidente de Toyota Daniel Herrero, y otros directivos de la empresa, para festejar este claro avance patronal a costa de los derechos laborales de sus obreros.

Para rematar sus declaraciones en Campana el ministro se encargó de reivindicar “el diálogo” entre empresarios y sindicatos en el Consejo del Salario, refiriéndose a que “en el peor de los casos” una propuesta “salió aprobada por 31 votos sobre 32”. Confirmando así, una vez más, el rol archi traidor de la CGT y de sus dos laderos, las complacientes CTAs, que integran por la parte obrera este organismo, sin cuya colaboración no pasarían las normas de flexibilidad el empleo.

Las “señales” del gobierno al FMI, en torno a la prohibición de despidos y la doble indemnización, acompañan la desmentida de los dichos de Feletti sobre la posibilidad de subir los aranceles a las exportaciones de carne para frenar la escalada brutal de sus precios. O del presidente del Banco Central, Miguel Pesce, autocriticándose de hablar de que el FMI debería bajar las tasas de interés y alargar los plazos de repago. Mientras Guzmán, que motoriza las negociaciones con el Fondo e implementa un fuerte ajuste, compensa declarando que “necesitamos medidas impositivas para que los ricos no sean tan ricos”, en un país que tiene un sistema impositivo totalmente regresivo, donde la mayoría de la población sostiene el grueso de los impuestos.

Imaginate si todavía no firmamos el acuerdo con el Fondo, e importantes funcionarios viven rectificando sus declaraciones para no entorpecer las negociaciones… ¡lo que vendrá con el nuevo acuerdo que negocia Guzmán! Hace falta la mayor unidad de acción para empujar la movilización y las luchas, contra esta nueva entrega que proyecta el gobierno del Frente de Todos, la burocracia sindical, el empresariado y la oposición parlamentaria de la derecha.

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