jueves, 29 septiembre 2022 - 01:27

Foro Global Socioambiental. Un freno de emergencia a la extinción

Pasó el Foro Global Socioambiental convocado por la Liga Internacional Socialista. El evento superó todas las expectativas. Cientos de participantes en países de los 5 continentes durante los días 10 y 11 de septiembre interactuaron con panelistas que plantearon experiencias territoriales, conclusiones políticas y una salida alternativa. Un panorama mundial del desastre ecocida del capital, y una convicción colectiva: activar ecosocialismo internacionalista es clave para ser freno de emergencia a la extinción.

Una potencia muy clara del Foro radicó en que fue un evento activista, militante. Es decir: todos los paneles tuvieron la riqueza de presentaciones sostenidas por compromiso real, de lucha. Tanto fuera para desarrollar hipótesis teóricas, como testimonios parciales de peleas concretas. Ese cariz distinto de los muchos eventos que se convocan tiene un valor adicional, porque hunde sus raíces en la práctica real, en los movimientos de resistencia a la ofensiva depredatoria del capital en todo el mundo. Desde Pakistán, Líbano y Brasil, hasta el final con Centroamérica como eje y la salida estratégica ante la crisis civilizatoria, los asistentes recibieron e interactuaron con un verdadero relevamiento planetario del cuadro desesperante en materia ecológica, pero también, de movimientos de protesta y salida programática. El recorrido de dos días intensos fue diverso y apasionante:

Desde Asia del Sur con el drama social de las inundaciones en Pakistán, hasta Líbano con la crisis de infraestructura y residuos, o Brasil, con esa Amazonía en retroceso que duele.
Recuperar el legado del bolchevismo y los primeros años de la revolución rusa como expresión de avanzada en materia proteccionista de los ecosistemas, hasta el saldo del estalinismo y la restauración desde la propia Europa del Este, escenario directo de todo ese proceso.

El extractivismo permeando todo, incluso la matriz capitalista de los países centrales y hasta la salud y la educación. Argentina, con su movimiento creciente de acción callejera y Brasil, con una avanzada experiencia de veganismo popular en el norte profundo.

Oceanía, más Pakistán, la planificación económica socialista con métodos de avanzada y la disputa por la transición pos-capitalista, también fueron parte del debate.

África desde abajo, desde la juventud en rebelión, consciente y activa en el continente saqueado por los imperialismos. Fue emocionante, un estímulo grande.

Centroamérica, sicariato extractivista y experiencias de resistencia. Todo, todo en un panel de lujo.

El Foro fue una bisagra, un re-impulso para todos los participantes. Un baño de realidad, de información y herramientas para hacer la revolución imprescindible.

Entre las pruebas irrefutables y la (in) consciencia de la minoría peligrosa

Nunca hubo tantas pruebas científicas que fundamentaran por anticipado un fenómeno mundial como es el colapso climático, socioambiental y por ende civilizatorio. Es decir: un pronóstico de lo inevitable –si no se toman medidas drásticas-, un descontrol planetario de la naturaleza. Desde finales de la década de 1970 y con los informes regulares desde 1992 del IPCC, tenemos insumos de sobra para afirmar que sin un cambio radical de matriz de energía y de forma conectada de producción y de consumo, todas las variables conocidas del clima se van a volver inciertas e incontrolables, sin que la civilización humana esté preparada para inundaciones -50 veces más dramáticas que las de Pakistán-, subidas y bajadas de la temperatura sin condiciones de adaptación y por lo tanto multiplicación de pandemias, como el COVID, como un rasgo nuevo de barbarie de esta época de capitalismo (de crisis, guerras, revoluciones y pandemias). Pero nunca como en esta época histórica la inercia de un bloque social dominante, de los que mandan, de los capitalistas el interés de clase de una minoría fue tan peligroso y amenazante para la enorme mayoría de las personas. Nunca el poder económico y político estuvo tan concentrado en tan poca gente, y su conducción del proceso social significó un peligro global de semejante alcance. La conciencia de clase capitalista, es decir, su lógica que consiste en maximizar los beneficios privados, la ganancia privada, de ampliar la rentabilidad económica, es directamente el pie en el acelerador de un tren que está probado que marcha al precipicio. Por lo tanto, no existe ninguna condición política, ni social, para operaciones como las que intentan instalar falsamente las usinas ideológicas del capital, de “reconversión verde” del sistema o de “reformismo verde” en los marcos de una toma de conciencia ecológica por parte del 1 %. Y esto tiene razones científicas, materiales, concretas y probadas. Fredric Jameson en uno de sus textos sobre la “pos-modernidad” dice que “es más fácil para la humanidad imaginar el fin del mundo, que el fin del capitalismo”. Hay un sentido común –deteriorado y más debilitado- que, a escala de masas todavía tiene arraigo, que es la idea de cierta “eternidad” del capitalismo, y en esa falsa ideología se asientan las operaciones de distracción, de confusión, de resignación, de escepticismo, de adaptación a “lo posible”, que va montando y popagando el sistema. Entonces como ya el negacionismo no tiene –ante las catástrofes evidentes- mucho margen, aparecen dos planteos para tomar en cuenta:

Uno es la “reconversión verde” a partir de mecanismos de mercado para desincentivar la contaminación y la emisión de gases de efecto invernadero que incluye la “fiebre del litio” en Sudamérica.
El otro es una especie de “keynesianismo verde” con la idea de un plan financiado con fondos públicos para que las empresas vayan mutando hacia una matriz no contaminante de producción.

Una buena noticia y tres desafíos

La buena noticia, es que hay un crecimiento exponencial, enorme de la conciencia socioambiental y planetaria en el mundo, en la juventud especialmente, pero que va permeando a sectores medios, populares, e inclusive incipientemente a sectores de la clase trabajadora (ha habido huelgas enfrentando leyes habilitantes de industrias de la contaminación y hay una conciencia que crece en la docencia y sectores de trabajadores de la salud).
Por lo tanto, a partir de esa buena noticia los desafíos que tenemos son:

a) Explicar y hacernos especialistas en difundir nuestras propuestas de socialismo ecológico, de ecologismo revolucionario o ecosocialismo, como la salida más práctica y realista para asegurar derechos sociales, democracia política real de masas y rescate ecosistémico del planeta. Tenemos un programa de transición para reorganizar la matriz de producción y consumo a escala mundial.

b) Esa tarea pedagógica, de lucha de ideas, tenemos que propagarla como una pandemia positiva en lugares de estudio, de trabajo y especialmente, en las luchas que se dan por causas socioambientales. La lucha de ideas, es esencial y para eso preparación política.

c) Y el tercer desafío y tarea estratégica urgente, es activar de forma consciente militancia política de ecología revolucionaria conectada con un programa de conjunto para la transformación social, de la economía y de las relaciones entre las personas, del sistema político, de todo. No es ambientalismo separado de una hoja de ruta más integral que ubique la lucha por el poder para transformar todo, sino una acción política militante, de construcción de una herramienta clave para todo esto: organización internacional militante, con sus organizaciones nacionales como tentáculos de la revolución urgente, impostergable.

La Liga Internacional Socialista es el aporte que hacemos a esa tarea internacional decisiva –el capital es internacionalista, la contra-revolución ecocida, es internacional-, nuestra respuesta tiene que ser a esa escala ahora, ya, urgente.
Y a cada partido u organización nacional de la LIS le toca en la división internacional del trabajo revolucionario y ecosocialista ganar a cientos y miles de nuevos activistas para esta causa realista de arrebatarles del poder a los ecocidas.
No hay tiempo para la indiferencia. No hay margen para esperar: es ahora y es una lucha de muchas y muchos.

La catástrofe de Pakistán, las penurias del pueblo libanés, la Amazonía que duele

El primero de los paneles del Foro fue impactante. La ponente Khkula Bacha de Pakistán, fue contundente. Rafic Daw desde Beirut explicó el rol de los gobiernos, del régimen y de la burguesía nativa en la deficiente infraestructura de transporte y residuos en el país, que tiene consecuencias enormes en lo ambiental. Y Mauricio Matos, desde Belén, presentó la realidad del desastre de desforestación en la Amazonía, pulmón verde del planeta.

Ella es estudiante de la Universidad de Peshawar y organizadora del Frente de Estudiantes Revolucionarios KPK (Pakistán). Fue categórica en su desarrollo, aportó información inapelable. Contó que en su país cada año, las lluvias monzónicas causan pérdidas financieras y humanas, pero este año las lluvias rompieron el récord de 30 años. Más de 55000 kilómetros cuadrados están inundados, lo que equivale al territorio de Costa Rica. La inundación arrasó pueblos enteros, los ríos y las represas se desbordaron, destruyendo casas, carreteras, puentes, escuelas, hospitales, instalaciones de salud pública y cualquier otra infraestructura. Dijo, y conmovió, que alrededor de 33 millones de personas se vieron afectadas por las inundaciones recientes, 1500 personas, incluidos 400 niños, han perdido la vida y cientos de miles de casas han sido destruidas. 110 distritos del país han sido afectados. Un millón de casas ya han sido dañadas y muchas personas han sido desplazadas. Los daños estimados oficialmente rondan las 10.000 millones de rupias pakistaníes. Además, se explicó que debido a la falta de sistema de drenaje de agua y la negligencia e incompetencia del gobierno, ciudades enteras han estado bajo el agua durante semanas y muchas enfermedades surgen debido a esta agua estancada. En las condiciones del capitalismo, Pakistán no puede construir un sistema avanzado de drenaje de agua, toda la infraestructura debe reconstruirse y requiere una gran cantidad de capital, que está más allá del alcance de Pakistán en las circunstancias actuales. Khkula, remató levantando como consigna y bandera de lucha una definición: ¡no hay planeta B!

De la Amazonía en retroceso a la burguesía criminal libanesa

La exposición de Rafic Daw fue reveladora. Explicó como la clase dominante burguesa en el Líbano es un claro ejemplo de cómo se prefiere el principio de la ganancia a la seguridad ambiental en general. El Líbano ocupó el quinto lugar en el mundo en contaminación ambiental, y esto se debe a una larga acumulación de negligencia y corrupción ambiental. Su origen se remonta a la guerra civil libanesa a través de las prácticas de las milicias de enterramiento de productos químicos y contaminantes ambientales peligrosos en el suelo y la quema de bosques. Dijo también que las políticas destructivas del medio ambiente continuaron después del final de la guerra civil y la brutalidad neoliberal en la explotación y destrucción de la naturaleza se empeoró. Mauricio Matos, a su turno, explicó el aumento drástico con el gobierno del derechista y negacionista de Jair Bolsonaro de la desforestación en la Amazonía. Aunque marcó la continuidad con los gobiernos del PT anteriores. La tala de árboles de Brasil ha beneficiado a la agroindustria de la soja, además por las “tierras raras” (el nombre de un grupo de 17 elementos químicos que se encuentran en la naturaleza y se utilizan en la industria capitalista), y que algunos de sus árboles son ocupados para revestir autos de lujo, mostrando una vez más la barbarie capitalista donde las ganancias de los empresarios prevalecen sobre la vida. Mauricio hizo un llamado al Foro a tomar en nuestras manos la defensa de ese verdadero patrimonio ecosistémico de toda la humanidad.

Poniendo las cosas en su lugar: balance socioambiental del estalinismo y la restauración

Este debate en otro de los paneles del Foro fue riquísimo y de gran pertinencia. El saldo ecológico del estalinismo en el Este de Europa y la profundización con el capitalismo restaurado, además de exposiciones interesantísimas de referentes de la región, fue de los puntos altos del evento. Alejando Bodart, del Comité Ejecutivo de la LIS; Oleg Vernik, presidente del Sindicato Independiente “Zahist Pratsi” (Ucrania) y también de ese país, Dmitry Zaidov, activista de la organización ecologista “For Clean Air” y miembro de la Liga Socialista Ucraniana. Para finalizar, Manuel Romero García, del Colectivo Hispanohablante CibCom, presentó las tesis centrales de esa organización referidas a la planificación democrática bajo una economía de transición al socialismo.

Alejandro presentó un encuadre clave en el panel. Explicó primero cómo el estalinismo fue la antítesis de la Revolución de Octubre en todos los terrenos. Con la distorsión, el oscurecimiento y la tergiversación como recursos de la burocracia secuestradora del poder obrero en la primera experiencia mundial de un país de la mayoría trabajadora, de verdad. E hizo hincapié en un aspecto poco conocido y que merece un verdadero activismo de rescate histórico: la política de los primeros años de la experiencia soviética de conservacionismo y estímulo a la investigación científica en materia ecológica. Bajo Lenin, y en medio de la Guerra Civil, se promovieron áreas protegidas para estudio en la región próxima al Volga. Hizo referencia a nombres ilustres en este campo como el geoquímico Vladimir Vernadsky (que planteó el concepto de biósfera). Quizá es el más famoso, pero hubo más, como el zoólogo Kozhevnikov y el botánico Borodin, con reputación internacional. Inclusive el ingeniero agrónomo Podiapolski fue el que le presentó a Lenin por iniciativa del comisario del pueblo para la educación Lunacharski, la propuesta de una reserva en Astracán en 1919. Con su exposición, fundamentó un planteo insistente: toda esta vanguardista experiencia fue enterrada por la contrarrevolución estalinista que terminó en siniestros desastres tales como el de Chenobyl, debidos no al “socialismo en general”, sino a la planificación burocrática desde arriba, sin intervención obrera y de científicos independientes, equivalente –explicó Alejandro-, a la anarquía capitalista, y con resultados hasta parecidos en materia socioambiental. Con este contexto, continuaron los demás ponentes.

Desde Ucrania, verdades al mundo

Fue importante la intervención de Oleg en este panel ya que expuso como la contrarrevolución antiobrera burocrática estalinista tenía un vector absolutamente antiecológico. Señaló una serie de características importantes, y explicó como ya desde finales de los años 20 del siglo XX, la propaganda soviética masiva y el sistema educativo comenzaron a divulgar agresivamente la tesis de que el hombre y la naturaleza eran antagónicos. En el mismo sentido, explicando que la actividad económica humana se oponía a la naturaleza y que que era una prioridad para el desarrollo del Estado soviético, incluso en detrimento de la naturaleza. Citó para apoyar estas definiciones un manual escolar de la época estalinista donde se decía algo así como “no podemos esperar los favores de la naturaleza, quitárselos de ella es tarea nuestra”. Para cerrar su ponencia Oleg explicó que con la restauración, todo lo que era ya malo bajo el estalinismo incluso empeoró. Las empresas industriales de los oligarcas ucranianos, a fin de aumentar las superganancias de sus propietarios privados, se negaron –y niegan- a gastar dinero en programas ambientales en sus empresas. Los trabajadores ucranianos normalmente trabajan en las condiciones antiecológicas más difíciles y cualquier intento de lucha por parte de las organizaciones ambientales y sindicales se encuentra con una fuerte resistencia del capital organizado. Es decir: con la restauración todo lo peor se reforzó en materia socioambiental.

Perspectivas anticapitalistas y socialistas, de avanzada

Por un lado, Dmitry Zaydov desarrolló el impacto ambiental de las nuevas tecnologías digitales y Manuel Romero, de CibCom, por su parte, presentó la aplicación de herramientas de la cibernética a la planificación económica bajo el socialismo. Dmitry dio datos muy certeros sobre el uso de enormes volúmenes de electricidad para producir bitcoins y las consecuencias del uso de tarjetas gráficas y otros recursos de la llamada economía digital de avanzada. De hecho, propuso como posición socialista en materia ambiental, prohibir la producción de criptomonedas bajo el capitalismo contra toda la fiebre-moda especulativa en este tema. El representante de CibCom ilustró la potencialidad de una planificación económica democrática, basada en el cálculo matemático de la demanda real de valores de uso sociales y medida la producción en tiempo de trabajo, y no en dinero, bajos los paramétros de la anarquía del capital. Estas últimas dos exposiciones dejaron interrogantes y pistas muy sugerentes de estudio e investigación para los ecosocialistas de la LIS.

Efectivamente: hay vida (y vale la pena construirla) más allá del extractivismo

En el Foro global Socioambiental hubo un abordaje a fondo sobre el extractivismo en sus diversas expresiones y la agenda socioambiental en Argentina. También desde Curitiba, se incorporó la experiencia del veganismo popular como un dato novedoso. El profesor marxista de renombre internacional Renán Vega Cantor, la joven activista de la Red Ecosocialista-MST de Argentina, Jesi Gentile y João Ambrosi de Curitiba, Brasil expusieron. A continuación, la síntesis.

Vega Cantor, dio la nota en el arranque del panel, explicando de forma profunda, que el concepto de extractivismo como patrón de acumulación capitalista en esta fase histórica se extiende más allá de la megaminería o el agronegocio y llega a los más variados terrenos de la vida económica, social, cultural, deportiva y a todo nivel. Habló del extractivismo urbano, y el proceso de gentrificación en Colombia, que desplazó población nativa para grandes negocios de la especulación inmobiliaria. Desarrollo el extractivismo en el terreno del deporte mercantilizado, con la comercialización de casi niños, en la industria del fútbol profesional, por ejemplo. Explicó los contenidos del extractivismo en educación y salud, y finalmente, definió que esa lógica antes concentrada en los países de la periferia o semicoloniales, ahora había ingresado a las principales potencias capitalistas en su afán por contrarrestar la caída de la tasa de ganancia. El profesor Renán, en su cierre, destacó que no hay ninguna expectativa para hacerse con el nuevo gobierno de Petro en Colombia, y que cualquier medida reformista básica requiere movilización, anticapitalismo y perspectiva internacional. Implacable su desarrollo en el Foro.

El fenómeno “pinza” sobre América Latina

A su turno, Jesi de la Red Ecosocialista de Argentina presentó un panorama completo de la situación nacional, en el plano ecológico. Para empezar, transmitió una definición central: la dinámica de colapso en América Latina está atravesada por dos fenómenos en pinza que son el cambio climático y el modelo extractivista capitalista. Toda la región está sometida a esa doble presión. En la Argentina, en particular, la clave transita por entender la unidad estratégica de toda la burguesía y la casta política, más la burocracia de los sindicatos, alrededor del propósito excluyente y semicolonial de “conseguir dólares” con la exportación de commodities, para pagar deuda externa al FMI. Así, se refuerza como política de Estado una matriz que se apoya en:

  • El agronegocio, a gran escala.
  • La megaminería en todo el corredor andino
  • El fracking con expresiones en todo el país
  • La cementación urbana
  • La exploración off shore en el Mar Argentino
  • La nueva “fiebre” dorada, ahora del litio

En todos los casos, las novedades son dos: unidad por arriba de la política tradicional y el gran capital; y por abajo, ampliación de la base de simpatía de un creciente movimiento socioambiental en todo el país, que tiene como uno de sus principales animadores en la vanguardia activista, a la Red Ecosocialista de Argentina.

Desde el norte profundo de Brasil: ecosocialismo, como alternativa radical

Finalmente, el panel lo completó el desarrollo de Joao de Curitiba, que ubicó como desafío para la izquierda internacionalista, la necesidad de una salida radical en el terreno ambiental. Explicó que necesitamos un sistema que produzca alimentos para quienes los necesitan, que deben hacerse respetando el suelo, la fauna y la flora. Un modelo que busque el equilibrio medioambiental, que produzca alimentos para abastecer a las ciudades cerca de donde están, que genere soberanía alimentaria, que nutra y ayude al desarrollo social. Los alimentos no son mercancías, el hambre no puede generar beneficios. Una alimentación de calidad y variada debería ser un derecho básico para cualquier ciudadano de cualquier país. Sólo una producción ecosocialista puede satisfacer una demanda tan importante. Abolir la especulación financiera del plato de las civilizaciones de todo el mundo, es un desafío, planteó Joao. El ecosocialismo es una alternativa civilizatoria radical, fundada en los argumentos básicos del movimiento ecologista y en la crítica marxista de la economía política. Opone, al destructivo progreso capitalista que está llevando al mundo a una catástrofe ecológica sin precedentes, una política fundada en criterios no mercantiles: necesidades sociales y equilibrio ecológico. El ecosocialismo es al mismo tiempo una estrategia política anticapitalista, que busca la convergencia de las luchas sociales y ecológicas, y por tanto, una necesidad de la época.

No hay Planeta B: socialismo ecológico y transición en disputa

Desde Australia hasta Asia del Sur, con una perspectiva ecosocialista de fondo y las polémicas contra las falsas ideologías que difunden las usinas del capitalismo, como así también el aporte de tesis sobre la planificación democrática de la economía apelando a herramientas avanzadas de la cibernética, se desarrolló otra instancia más en el Foro.

Omer Abdullah, organizador del Frente de Estudiantes Revolucionarios del Norte de Punjab, explicó a fondo las condiciones del desastre humanitario con las inundaciones en Pakistán, conectando esa realidad con el sometimiento imperialista-capitalista del país, la precariedad de la infraestructura y la contradicción entre los avances tecnológicos privatizados por una minoría llena de privilegios y la incapacidad para responder a las lluvias previsibles por el calentamiento global. El sistema de drenaje del país, obsoleto, se transformó en la causa de un verdadero crimen social con cientos de muertos y desaparecidos, además de las pérdidas millonarias en provocadas por el agua. En ese contexto, Omer describió la campaña que La Lucha, sección pakistaní de la LIS, desarrolla en todo el país impulsando ayuda material y comités de base, para denunciar el desvío de fondos por parte del gobierno a pagar deuda al FMI y no a la emergencia social. Pakistán, un país gigante con un enorme potencial natural y humano, bajo las condiciones de un capitalismo de saqueo y depredación terribles, termina haciendo padecer a su pueblo pobre una verdadera hecatombe.

Australia: de los incendios a las inundaciones, crisis de civilización

La representación de Alternativa Socialista de Australia, estuvo a cargo de James Plested, editor de Red Flag. En su ponencia explicó que Australia, país-continente, está atravesado por todas las contradicciones de la crisis civilizatoria, en materia socioambiental. Recordó que su país pasó de ver millones de hectáreas arrasadas por un fuego imparable, hace menos de 3 años a raíz de las temperaturas elevadísimas como nunca, a soportar inundaciones, también históricas, que lógicamente golpearon con sus derivas a la clase obrera y los sectores populares. James dio cifras de la inversión exorbitante de Australia en presupuesto militar, muy por encima de los recursos destinados a prevención de incendios o mecanismos de alerta temprana. Coincidió, al fin y al cabo, con definiciones importantes desarrolladas a lo largo del Foro en torno al carácter sistémico, planetario y sin salida en los marcos del capitalismo a la crisis global, que tiene en lo ecológico, una de sus expresiones más agudas y dramáticas.

Reformar el capitalismo o la cuadratura del círculo

Mariano Rosa, en nombre de la Red Ecosocialista y el MST de Argentina, polemizó con dos de las falsas ideologías que divulgan las “usinas verdes” del capitalismo mundial: la reconversión ecológica por incentivos fiscales y el Green New Deal o keynesianismo ambiental. Las dos concepciones vienen presentadas, además, con una idea que es la de que “el capitalismo siempre se adaptó o reconvirtió” en etapas de crisis y que ahora, podría hacerlo también. Incluso, apelan a dos analogías históricas:

El ejemplo de las dos revoluciones industriales de los siglos XVIII y XIX, cuando la llamada “cuestión obrera o social” no estaba planteada y las condiciones de explotación obrera no tenían límite, el propio capitalismo terminó “concediendo” derechos laborales: la jornada de 8 horas, la legalización de los sindicatos, incluso de los partidos políticos de la clase trabajadora. “¿Por qué no se adaptaría a las necesidades ecológicas?”
El otro ejemplo que dan, es el llamado “Estado de Bienestar” de la segunda posguerra: si el capitalismo entendió que era mejor “ceder algo, para no perder todo”, entonces, frente a la influencia de la revolución rusa que mejoró la vida de millones de obreros y campesinos, el capitalismo “decidió” dar algunas mejoras sociales, para evitar revoluciones. Y tuvo 30 años de sobrevida hasta los 70. Esto, también se dice. Rosa fundamentó, que el problema con esas comparaciones históricas y mecánicas, trasladada a la crisis socioambiental civilizatoria, es que el sistema capitalista, en su base económica, en primer lugar, no tiene nada que ver con la expansión de finales del siglo XIX y principios del XX –la conformación del imperialismo- que le permitió a partir del saqueo colonial dar “mejoras” a sectores obreros en los países centrales y demorar la revolución (lo cual hicieron no por “conciencia” sino por la lucha obrera y revoluciones enormes como la Comuna de París). Pero tampoco, tiene comparación la etapa actual, con la década del ’30 del siglo pasado o el final de la segunda guerra mundial, cuando en la reconstrucción de Europa una potencia capitalista en ascenso como EEUU acumuló divisas tales como para permitirse “ganar tiempo” con las concesiones del Estado de Bienestar (forzado por la revolución rusa y su influencia en la clase obrera)
Hoy la economía capitalista atraviesa una crisis de más de una década, en la cual la tasa de rentabilidad cae y, por lo tanto, activa todos los mecanismos brutales del sistema para compensar o contrarrestar esa caída del negocio global:

Más explotación laboral –la precarización del trabajo joven, la uberización del mundo laboral- responde a esa realidad.
Más opresiones con fines económicos: racial, de género y de todo tipo.
Y, sobre todo, mas mercantilización de la naturaleza como forma de valoración capitalista (extractivismo) y como mecanismo de reducción de costos de producción (obteniendo materia prima más barata).
Por lo tanto, ni condiciones de reconversión verde “cediendo” ganancias, ni margen para hacer “concesiones”, tiene el capitalismo en ningún lugar, ya que no muestra vitalidad en ningún país importante, y la lucha por la hegemonía entre EEUU y China, inclusive, es una lucha “defensiva” en el marco de una economía cuya tasa de ganancia retrocede, no es una disputa en una fase expansiva de las fuerzas productivas bajo el capitalismo. Por eso, el espacio político para un planteo anticapitalista, socialista e internacionalista, es enorme como oportunidad para la LIS en este frente de intervención y construcción militante.

De África a Centroamérica: colonialismo, saqueo y perspectivas

África con una radiografía dramática y objetiva del saldo del colonialismo de saqueo y depredación impactó especialmente por las explicaciones muy informadas y sólidas de los participantes de Kenia. Finalmente, Centroamérica, territorio de extraordinaria biodiversidad atacado por las corporaciones y gobiernos locales, amenazada por la matriz de saqueo imperialista, fue tema del cierre con aportes desde Panamá y Nicaragua, como así también una perspectiva más global desde el marxismo para una alternativa superadora al desastre ecocida del sistema.

La representación de Kenia, más específicamente, de la Liga Socialista Revolucionaria de ese país ofreció una consistente exposición sobre el panorama global en esa región de África. La compañera Joyce Wambui desarrolló su intervención en un proceso importante, ligado a la problemática enorme del procesamiento de residuos en Nairobi. A su turno, Okakah Rodgers dio un marco integral, del continente sometido a 500 años de penetración colonial-imperial, y sus consecuencias en todos los planos. Por eso, planteó la tarea de la transición pos-capitalista, con un peso gravitante enorme de las tareas ecológicas de reparación-restauración del equilibrio pulverizado por la acción capitalista-colonial sobre todo África. Ezra Otieno, también referente de la misma organización, completó con más datos, la radiografía de una zona considerada de “sacrificio” por el capitalismo. Un aporte enorme al Foro el realizado por los camaradas.

Centroamérica: tierra de bienes comunes, sicariato y protestas

Desde 2008 empezó el negociado de tierras bajo agua del humedal-laguna Matusagaratí con 56.250 hectáreas, el más extenso, biodiverso y la mayor reserva de agua dulce de Panamá. Es también sitio de descanso de aves migratorias, lugar de anidamiento de aves acuáticas, lugar de desove de peces, rico en toda clase de mariscos. Además, el humedal Matusagaratí está interconectado con el Golfo de San Miguel, en el océano Pacífico. Todos estos rasgos lo hicieron blanco de la ofensiva capitalista de corporaciones extranjeras en colaboración con los sucesivos gobiernos panameños. La desecación del humedal para emprendimientos y negocios fue el propósito al que se enfrentó Ligia Arreaga, activista y defensora del humedal junto a colectivos abocados a la misma causa. Por esta razón, Ligia fue amenazada de muerte y perseguida. En la tierra centroamericana de Berta Cáceres, lógicamente, esas amenazas, cobraron un peligroso sentido concreto. Hoy, Ligia es una referencia panameña en la defensa del humedal y su participación en el Foro, una contribución enorme. Por su parte, Ariana McGuire, integrante de Alternativa Anticapitalista, sección nicaragüense de la LIS, sintetizó la lucha campesina, indígena y popular en 2013 contra el intento de Daniel Ortega, por concesionar a una empresa privada china la mega-construcción de un canal inter-oceánico sobre territorio de las comunidades. Frente a este intento, el levantamiento organizado del movimiento campesino hizo desistir de ese proyecto. Doña “Chica” Ramírez fue vocera de aquel triunfo, hoy exiliada en Costa Rica.

Una salida global y antisistémica a la crisis

La exposición final del profesor Fernando Benjumea de Colombia aterrizó una visión marxista de la crisis ecológica situada en el fracaso civilizatorio del capitalismo global. En ese cuadro, Benjumea ratificó que no hay márgenes para reformas duraderas en los marcos del sistema, y que la salida para un verdadero rescate del planeta en lo que hace a su salud ambiental, implica tomar medidas de carácter estructural, anticapitalista y revolucionario. En ese sentido, el remate del ponente sintonizó con las principales exposiciones que marcaron la misma perspectiva estratégica.
Socialismo, con programa socioambiental de transición incluido, o extinción civilizatoria. Ese es el dilema central de nuestra época.

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