lunes, 22 abril 2024 - 21:47

Enero 2024. Inicia un mes de lucha contra el proyecto reaccionario de Milei

Arrancó un nuevo año y toda la situación política, económica y social, configuran un escenario de fuertes confrontaciones durante las próximas semanas, en particular llegando hacia fin de enero con el primer paro nacional y movilización convocado por la CGT.

Que se venga un mes muy tensionado no es por casualidad. Se debe a la decisión del gobierno de Milei de acelerar con todo para hacer pasar, lo más rápido posible, un plan integral que es una mezcla de liberalización total de la economía a favor de los grandes capitalistas, quitas de derechos a la clase obrera, golpazo con la inflación al bolsillo popular y de los sectores medios; y un salto represivo enorme que incluye prohibiciones similares a un Estado de sitio. Buscando así, con represión, garantizar que pase todo su plan. El de un gobierno que, de fondo, busca cambiar el régimen político actual por otro mucho más autoritario, en una especie golpe blando, concentrando todo el poder en el Ejecutivo con pedidos de superpoderes y decretos de necesidad y urgencia que serán la norma.

La urgencia del gobierno por avanzar en sus medidas tiene de fondo el temor a que, en unos meses, el apoyo electoral-social que tiene Milei se comience a desgranar. De ahí que insistan con presionar sobre el Congreso para que voten la Ley Ómnibus antes de que termine enero, a la vez con la maniobra de retardar la conformación de la Comisión Bicameral que arrancaría el debate sobre el DNU, a sabiendas que el mismo puede ser rechazado en las cámaras. Milei quiere que el Congreso le habilite todo su plan y le traspase sus funciones. Cuenta con aliados para eso dentro del PRO y también con la oposición de otros sectores que, aunque estarían dispuestos a votarle parte de sus leyes, no apoyan los intentos de concentrar poder, y a la vez comienzan a ser presionados también por el descontento que saben, irá en aumento.

Por supuesto que las urgencias y tiempos de este gobierno no son los del pueblo trabajador, que de arranque salió a mostrar el descontento con este siniestro plan. Porque es verdad que una parte de la población apoya al nuevo presidente, pero también la realidad muestra, entre marchas, cacerolazos y convocatoria a un paro nacional, que el descontento es fuerte y creciente. Malestar social que además está en sus inicios, con claros pronósticos de seguir aumentando durante enero y febrero. Vamos a meses difíciles, no tenemos por delante una lucha fácil porque el gobierno además de su base social, tiene fuerte apoyo burgués, mediático e imperialista. Pero nuestra fuerza en la calle también es muy poderosa si se desarrolla a fondo. Y ellos también lo saben y le temen.

Así las cosas, el año que inició nos trajo nuevos e importantes aumentos de precios, cada vez más intolerables. Arrancan los aumentos de transporte en el AMBA, suspenden los créditos de ANSES, mientras van dándole forma a próximos aumentos de tarifas en servicios esenciales. En el Estado comienzan hoy a regir miles de despidos, que serán enfrentados y denunciados por importantes franjas de trabajadores. Mientras, un fuerte movimiento en defensa de la cultura, viene de realizar una enorme asamblea y ya prepara importantes acciones para los próximos días.

Nuestras tareas

Este año que inicia no será tranquilo. Por el contrario, será escenario de fuertes luchas, procesos y confrontaciones en las calles. Es mucho lo que se juega y en particular son muchos los derechos sociales y democráticos que están en riesgo. Razón de más para poner toda nuestra fuerza e iniciativa, a disposición de la tarea urgente de frenar los planes reaccionarios de este gobierno.

Para esto una tarea muy importante es darle apoyo e impulso concreto a cada reclamo sectorial que ya está en marcha, como los estatales en lucha contra los despidos, los bancarios, los trabajadores de farmacias, el espacio de la cultura que prepara un cacerolazo cultura para el 10/1, movimientos sociales en reclamo de alimentos para los comedores, movimiento de mujeres en defensa de los derechos de género, trabajadores de la primera línea en defensa de salarios y la salud pública y de calidad, entre otros sectores que han comenzado a moverse por sus reclamos. Hay que rodearlos de apoyo y solidaridad y proponiendo la coordinación de cada una de esas luchas. Porque necesitamos una gran coordinación multisectorial, que refleje a todos los sectores obreros y populares afectados, organizada de manera independiente de la burocracia sindical y de los partidos patronales opositores a Milei. Tal cual lo hicimos, con fuerte protagonismo de la izquierda, en la marcha del 20 de diciembre y en la columna independiente que levantamos en la marcha de la CGT a Tribunales. 

Y la otra tarea central, prioritaria, es comenzar a preparar a fondo en todos los lugares de trabajo, el paro general y la movilización del 24 de enero a Congreso. En cada gremio y sindicato tenemos que proponer y exigir la convocatoria a reuniones de delegados y grandes asambleas de trabajadores para que la medida vaya ganando mucha fuerza desde abajo. Para que lleguemos a ese día pudiendo movilizar miles y miles de trabajadores y trabajadoras al Congreso, donde la izquierda política y sindical una vez más tiene que conformar una columna propia e independiente. Y para que después de esa marcha del mediodía el paro se sienta con toda su fuerza en todo el país y sepa el gobierno que enfrente tiene un poderoso poder obrero que se pone en marcha.

De la misma forma, en cada lugar de trabajo, también tenemos que hacerle saber a la burocracia de la CGT y de todas las centrales y gremios que no queremos medidas aisladas. Que toda la potencia que se exprese el 24, tiene que ser tan solo el primer paso de un verdadero plan de lucha hasta derrotar todo el DNU y la Ley Ómnibus. Porque no queremos una dictadura disfrazada de democracia ni queremos perder derechos conquistados en décadas de lucha. Y para eso, solo la movilización masiva y las medidas coordinadas y escalonadas, son la garantía para poder frenarlos. Es esa misma movilización obrera y popular la que puede presionar con fuerza para que dentro del Congreso no se termine votando en apoyo al gobierno y se rechacen el DNU y las regresivas leyes enviadas por el Ejecutivo.

A lo largo de enero, desde Periodismo de Izquierda iremos reflejando cada una de estas tareas, contándole a miles y miles de trabajadores y jóvenes todo lo que está pasando e invitando a luchar en unidad en la calle a todas y todos aquellos que estén dispuestos a hacerlo. Denunciando cada medida del gobierno y socializando cada lucha que lo enfrente. Y explicando ante cada debate político las propuestas del MST en el Frente de Izquierda Unidad. Porque la realidad que hoy vivimos y enfrentamos, dan cuenta la necesidad imperiosa de fortalecer una nueva y gran alternativa desde la izquierda. La cual invitamos a construir a miles de decepcionados con los viejos partidos.      

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