viernes, 12 abril 2024 - 20:56

En busca de la segunda dosis. Vacunación al ritmo capitalista

El gobierno y el mercado marcaron el ritmo de la vacunación. Falta la segunda dosis y acecha la variante Delta. ¿Qué hacer?

La ministra informa que llegan 200 mil dosis de Cansino sobre 5.4 contratadas. El mismo gobierno informa que de 40 millones de dosis recibidas, 8.44 millones recibieron el esquema completo. La variante Delta desespera a todas las altas esferas porque es vox populi que para afrontarla con cierto éxito se necesitan al menos dos dosis. En pleno modo campaña electoral, los antivacunas de derecha ahora reclaman vacunación completa. El gobierno dice que hace lo que puede. Categóricamente decimos que se podrían haber hecho las cosas de otro modo, es decir, bien.

Acabamos de superar los 5 millones de contagios con más de 107 mil muertes. Por más que hayan bajado un poco, ante los más de 13 mil casos diarios y una de las mortalidades por millón de habitantes más altas del mundo, el gobierno no tiene muchos logros a mostrar en cuanto a un eficaz manejo de la pandemia. La alta tasa de positividad de los escasos testeos, casi uniformemente superior al 20%, hace dudar de los infectados reales por día.

Otro punto de conflicto está en la propia variante Delta, que todos presumen como más contagiosa, posiblemente más letal y más que probablemente capaz de burlar la barrera inmunológica de los vacunados con una sola dosis. Desde el Ministerio de Vizzotti aparecen datos contradictorios, se aíslan más de 500 personas en Córdoba por la llegada de un solo infectado con la mutación que rompió la cuarentena y se juntó con menos de 20 personas; y también se informan casos en Buenos Aires, Santa Fe y Salta, hablan de 46 casos. Insisten en que no hay todavía circulación comunitaria de la mutación, pero que seguramente pronto la habrá. La baja tasa de determinación genómica (para identificar la Delta) en el país hace que los datos sean, de nuevo, poco confiables.

Con la presión constante de empresarios y la oposición de derecha de mantener abierta toda la economía y la circulación, el gobierno cambió su estrategia de vacunación en el medio del río como vulgarmente se dice. Acordó con Pfizer bajo las condiciones que ellos imponen y que en un principio se habían negado, incluso haciendo bandera de ello. Contrató con Moderna, con Cansino y con otras en una tácita pero clara aceptación de que su estrategia inicial centrada en Sputnik y AstraZeneca venía fracasando. Aunque no fue éste su único fracaso como veremos.

La Delta y la necesidad del esquema completo

Aunque a decir verdad los datos sobre que la variante Delta sería más contagiosa, más virulenta y probablemente más resistente a las vacunas hoy existentes no son del todo sólidos ni de la calidad científica requerida; lo cierto es que todo el mundo, incluyendo buena parte de la comunidad científica, lo acepta. Se toman como ejemplo países europeos como Inglaterra, donde pasó en 3 semanas de ser menos del 10% de las cepas circulantes a ser hegemónica. Desde la oposición de Juntos por el Cambio, que siempre impulsaron la libre circulación y la antivacunación, se aprovechan de esta situación para exigir que se vacune a todo el mundo y en forma inmediata.

En nuestro país, Alberto y su gente, aceptando las reglas del juego de las grandes farmacéuticas, habían adecuado su estrategia de vacunación a la carencia objetiva de segundas dosis de Sputnik V y la llegada a cuentagotas de las vacunas de AstraZeneca que desde Pilar salían con destino a Europa para no llegar nunca de vuelta. Así dijeron y trataron de demostrar con estudios científicos de dudosa calidad que se podía posponer la vacunación más de 2-3 y más meses sin merma en la inmunización. Querían llegar a las elecciones con millones de primeras dosis aplicadas, aunque con un muy bajo porcentaje del 8-10% con el esquema doble completado. La llegada de la Delta complicó sus planes. Se hizo popularmente conocido el hecho de que para enfrentarla con algo de éxito se requería un esquema completo y también vacunar a jóvenes con comorbilidades.

Entonces la política sanitaria toda, tironeada por las presiones de la oposición y los empresarios, por las urgencias electorales y recién en último plano por la necesidad de proteger a la gente de la mutación que hoy más preocupa al mundo, cambió 180°.

Salieron a contratar, comprar y mendigar vacunas por doquier, desde las demonizadas Pfizer, pasando por Moderna, a los fondos de la OMS, las chinas de Sinopharm, etc. Es que se trataba ahora de completar esquemas como se requería. Pero al no llegar la cantidad necesaria del 2° componente de Sputnik V y con más de 6 millones de personas en situación de requerirlo, tuvieron que echar mano a otra estrategia. Demostrar que la combinación de vacunas era factible y segura. En poco menos de 3 meses, y hace pocos días el ANMAT y Vizzotti anunciaron que los estudios de seguridad y eficacia de la combinación de Sputnik con Pfizer, Moderna y AstraZeneca habían dado buenos resultados. Es decir, pasaron de asegurar que se podía distanciar las dosis porque no había vacunas, a asegurar que se puede vacunar con distintas vacunas. Más allá de que esto probablemente sea real, el “cambiar de caballo a mitad del río” trae confusión, dudas y reclamos en la gente, cosa que el gobierno teme que se exprese electoralmente.

Lo que se debería haber hecho

Desde el MST en el FIT-U vinimos remarcando una serie de concesiones, falencias, errores y yerros del manejo de la pandemia desde el principio. Así insistimos primero en la necesidad de combinar testeos masivos con cuarentenas programadas, estrictas y sectoriales. También en la necesidad de la identificación genómica de todas las cepas aumentando la capacidad del Malbrán y otros laboratorios a lo largo del país para hacerlo.

Pero fue sin dudas en el tema vacunas donde más fuertemente criticamos el doble discurso y el posibilismo del gobierno de Alberto Fernández. Desde mucho antes de que llegara la primera mutación de Manaos sostuvimos que había que vacunar masivamente con esquema completo y que para lograrlo teníamos que anular las patentes que impedían la producción masiva y nacional de vacunas a bajo coste. También exigimos la expropiación del laboratorio mAbxience que produjo vacunas a un ritmo de 18-25 millones mensuales, vacunas que terminaban yendo primero a México con destino a Europa para nunca llegar al país. Si el gobierno hubiera atendido nuestros reclamos en lugar de jugar el juego del capitalismo mundial, que protegió siempre sus super ganancias a través de las patentes, produciendo en distintos países para vacunar a los habitantes de países centrales, hoy otra hubiera sido la historia. Ya que no sólo hubiéramos dispuesto de los más de 100 millones de dosis producidas por el Laboratorio de Sigman, sino que también podríamos contar con la producción nacional de Sputnik V realizada por Richmond, en lugar de los 40 millones que hoy tenemos

La responsabilidad es toda del gobierno, las idas y vueltas traen confusión y dudas en la gente que con razón desconfía de las nuevas directivas del gobierno. Y todo esto es por el posibilismo falsamente progresista del gobierno que siempre jugó el juego del capitalismo mundial y bailó a su ritmo. Sostenemos que aún hay tiempo a cambiar el rumbo, porque para controlar la pandemia, la variante delta y las 3ª o 4ª olas, habrá que seguir vacunando masivamente, probablemente por años. Por ello, es imprescindible romper con las reglas del juego capitalista y avanzar en la anulación de las patentes, expropiar a los laboratorios nacionales que hoy las producen e incorporar otros a la producción. Esta es la única manera de frenar la pandemia.

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