jueves, 11 agosto 2022 - 14:42

El PJ, el Frente de Todos y la idea de cambiarlo desde adentro. Final cantado

Por estos días cuando los discursos están corridos a la derecha, cuando lo que rige es el acuerdo con FMI, cuando la carestía de los sectores trabajadores y populares crece, y mientras los bancos, cerealeras y distintas multinacionales siguen ganando, hay sectores al interior de la coalición de gobierno que dicen que la disputa por «el proyecto» hay que darla desde adentro. Para debatir con esa idea, que dentro del PJ no es nueva, usaremos estas líneas.

Los inicios del peronismo

Con Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión, luego en la primera presidencia, se efectuaron las primeras conquistas de la clase trabajadora: desde el «estatuto del peón» al salario mínimo, además el aguinaldo, las vacaciones pagas y el descanso dominical, seguro de vida, jubilaciones, solo por nombrar algunas. Esto hizo que se asiente en un sector social: popular, las y los de abajo, los «cabecitas negras», es decir la clase trabajadora. Estos derechos conquistados se enmarcan en la justicia social que levantan como bandera. Las otras banderas, la de independencia económica y soberanía política también se enmarcan en el contexto internacional, y la situación económica excepcional que vivía el país.

Esta situación no nos puede dejar de marcar, que no solo se apoyaba en el movimiento obrero, sino que además lo institucionalizó, lo hizo dependiente del Estado, creando una burocracia para controlarlo. En un discurso ante la Bolsa de Comercio en el ’44, Perón dejó claro su proyecto: planteando a las patronales que no se tienen que oponer a la acción de la secretaría de trabajo, que el peligro no es que los trabajadores se organicen si están controlados por el gobierno, lo peligroso es que estén a merced de las ideas anticapitalistas. Que «la defensa de los intereses de los hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma del Estado» y además plantea que hay que «buscar una perfecta regulación entre las clases trabajadoras, medias y capitalistas, procurando una armonización perfecta de fuerzas» para dar respuesta a los problemas sociales.

Tomar estas declaraciones nos sirven para ver cuál era el proyecto de Perón ya en sus primeros años, porque ya es más notorio desde su regreso en la década del 70 que se apoya en los sectores más conservadores y reaccionarios, desplazando a los sectores del peronismo de izquierda.
Desde ese momento, hasta la actualidad siempre se mantuvo esa disputa interna.

La moneda siempre cae para el lado del capitalismo

Es imposible negar que hay distintas alas dentro del PJ, en tiempo pasado y en la actualidad. Dependiendo la situación van surgiendo nuevas, o se acomodan viejas. De Perón a Isabelita, con López Rega y la Triple A. Los 90 con las relaciones carnales con el imperialismo. Después del Argentinazo, Duhalde y la Masacre de Avellaneda. El Frente para la Victoria con un viejo conocido en la Patagonia y un ignoto, desconocido para las mayorías, que luego de acompañar en los 90 llega a Buenos Aires con discursos para contener el descontento y la movilización social. Con viento de cola las concesiones a los sectores populares y una mejora relativa para la clase trabajadora no puede dejar de mostrar que se desendeudaron pagando una deuda fraudulenta y que en su gobierno quienes se llenaron los bolsillos fueron los mismos de siempre. Durante los mandatos de Cristina se cerró el acuerdo secreto con Chevron para darle vía libre a la fractura hidráulica, creció la extensión de campo con soja lo que profundizó la utilización de agrotóxi-cos. Pero a pesar de los hechos la idea de que se puede cambiar desde adentro, persiste. Pero con claridad hay que plantear que eso no va más, porque todos defienden este sistema, por eso Cristina, cuando dice que hay que terminar con el anarcocapitalismo financiero, no habla de socialismo ni por asomo, dice que hay que hacer un capitalismo serio. Serio o no, el capitalismo es guerras, más pobreza, destrucción ambiental, recorte de derechos sociales, laborales, ambientales y de género y es eso lo que tenemos que enfrentar.

Con el PJ y el Frente de Todos no hay salida

Quienes vieron en el Frente de Todos la alternativa para terminar con el macrismo y empezar un nuevo rumbo, quienes honestamente consideraron que era la coalición para ponerle fin al sometimiento al FMI, para frenar la embestida de las corporaciones extractivistas, hoy lo cuestionan. Porque ya no es solo el discurso de que las deudas se pagan y que hay que hacerlo con la plata de quienes se la fugaron, escondiendo tras un discurso progre que aceptan el sometimiento del Fondo y pagan la estafa macrista. Ya no se puede ocultar el lobby extractivista con el discurso que hay que crecer, ese crecimiento viene por la explotación de los bienes comunes o el agronegocio, que luego va a derramar para los sectores más necesitados y así «los últimos serán los primeros» cuando el único derrame que vemos es el de veneno en nuestros suelos y ríos, petróleo en las costas y más enfermedades en las comunidades que nunca salen de la pobreza.

Hay un salto aún mayor, porque cuando quien se planta como el ala izquierda del gobierno ya cuestiona la asistencia social, golpea a las organizaciones piqueteras y se recuesta en los intendentes del conurbano y gobernadores, de progre no tiene nada. Cuando habla de un capitalismo para todos y todas, desconoce o más bien oculta que este sistema está dividido en clases sociales que una detenta el poder sobre la otra y así es explotada y oprimida, en el estadio actual imperialista, extractivista, para la amplia mayoría es destrucción, mientras que para una minoría parásita significa seguir llenando sus bolsillos. Hoy, ante la disyuntiva que se presenta para salir de la crisis, la respuesta nuevamente es apoyarse en los sectores reaccionarios, tradicionales, defensores de este sistema y de los intereses de los capitalistas. A las compañeras y compañeros de Patria Grande, MTE – UTEP, del Evita, la CCC y de los diferentes movimientos sociales y políticos que están dentro del Frente de Todos, es tiempo que estas discusiones se hagan a fondo, si se quiere terminar con la desigualdad, la exclusión y la explotación la pelea no es desde adentro, sino enfrentando a quienes nos entregan a los designios del FMI y le abren la puerta a que la derecha reaccionaria tenga lugar en nuestro país.

La izquierda: un proyecto superador

Hoy las tres banderas históricas del peronismo no las pueden flamear. Hablar de Justicia Social cuando se cuestiona la asistencia social, cuando se habla de generar trabajo, pero es precarización sin derechos básicos. Justicia social era el salario mínimo, las vacaciones pagas… ¿ahora sería un IFE? No da. Hablar de independencia económica cuando quiénes deciden son los bancos, las corporaciones, ¡tampoco da! Ni se les ocurre la nacionalización del sistema bancario o el control del comercio exterior. Y cuando dijeron que iban por la expropiación de una empresa como Vicentin para dar pasos en la soberanía alimentaria, retrocedieron al instante. Y a quien se le ocurra hablar de soberanía política cuando hay que consultar en Washington cada decisión y tiene que ser aprobada por el FMI debería caérsele la cara.

Hoy somos la izquierda, el MST y el Frente de Izquierda Unidad, quienes levantamos esas banderas y proponemos un proyecto superador que garantice la justicia social poniendo todos los resortes de la economía a funcionar en base a las necesidades sociales y no las ganancias capitalistas, generando trabajo genuino, con todos los derechos, viviendas, salud y educación. Conquistando la independencia económica echando a patadas a todas las multinacionales, estati-zando todas las empresas bajo control de sus trabajadores, reorganizando la producción donde sean las comunidades las que decidan qué se produce. Nacionalizando la banca y el comercio exterior pasando a tener el control de lo que se exporta e importa, terminando con la fuga de capitales. Y construyendo la soberanía política partiendo de romper con el Fondo, terminar con los partidos del régimen que responden a los intereses del capital y siendo las y los trabajadores con un programa anticapitalista y socialista quienes seamos los artífices de nuestro propio destino.

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