lunes, 22 julio 2024 - 05:15

El gobierno contra la Ley del Libro. Otro ataque a la cultura

El gobierno de Milei, acorde a su persistente lucha contra la cultura independiente, ataca la Ley del Libro, intentando derogarla, en primer lugar, con la llamada “Ley ómnibus” y ahora con la nueva “Ley Bases”. ¿A quién beneficia esta derogación? ¿A qué desafíos nos enfrentamos lxs artistas?

La Ley N° 25.542 conocida como Ley de Defensa de la Actividad Librera, sancionada posteriormente a la crisis del 2001, busca proteger a pequeñas y medianas librerías frente a las lógicas comerciales de las grandes editoriales y multinacionales del libro.

Desde que se aplicó esta ley tras el reclamo de años por parte de las pequeñas editoriales, bibliotecas populares, libreros y escritorxs, creció la bibliodivesidad y aparecieron nuevos sellos editoriales y librerías independientes, además de nuevxs autorxs. Entre múltiples avances, esta ley intenta estabilizar el precio uniforme a la venta del público (PVP), logrando que los ejemplares tengan el mismo precio en cualquier librería.

El ataque del gobierno de Milei implica que lxs autorxs y escritorxs que no cuentan con la posibilidad de ser publicados por grandes grupos editoriales se vean obligadxs a competir con los grandes best sellers, que poco a poco taparán los ya limitados libros independientes en las librerías. De esta forma, libros de calidad y artistas nuevxs perderán la posibilidad de que su trabajo sea publicado o difundido.

Al no haber un precio unificado, las grandes cadenas comerciales, incluso las que no se dedican a la venta del libro, como cadenas de supermercados o mismo Mercado Libre pueden vender libros con rebajas sin límites, sacándole ventaja a las librerías pequeñas y medianas que no tienen la misma cintura económica que estas grandes empresas.

Algo que sí beneficiaría al lector a corto y mediano plazo, pero que a la larga perjudicaría a las librerías, que le dan espacio a autorxs independientes o iniciales que no pueden sostenerse debido a esta competencia desleal. La profundización de la venta del libro en formato monopolio.

A contramano del mundo, esta derogación es un retroceso

Países como España, Francia, Italia, Portugal, Alemania, Noruega, Japón, México o Corea del Sur coinciden en la promoción del libro como un bien cultural esencial a través de leyes similares. Por el contrario, en países como Inglaterra existen desregulaciones como las que intenta llevar adelante Milei, que allí resultaron en la desaparición de muchas pequeñas editoriales y bibliotecas.

Para tener una noción de la cantidad de trabajadorxs que directa o indirectamente se verán afectados en nuestro país, no solo uno de los que cuenta con más trabajadorxs del libro en América Latina (escritorxs, editorxs, curadorxs) sino también con más de 1.600 librerías y 125 bibliotecas populares a lo largo y ancho de nuestro territorio. Tan solo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hay una pequeña o mediana librería cada 50.000 porteños.

Esta no es la única amenaza que sufrimos hoy quienes escriben; sino que se suma también el precio del papel, que sube por encima de la inflación. Además del empobrecimiento de la población en general, perpetuando el concepto de la escritura como «un hobby», por falta de salida laboral. A todo esto le agregamos, como está contenido en la Ley Bases, la eliminación los fondos de la CONABIP (Comisión Nacional de las Bibliotecas Populares).

Si bien hoy nos toca defender la Ley del Libro entendemos que con eso no alcanza, es necesario acompañarla de un plan de becas para estudiantes de la cultura, fomentar más espacios para profundizar el desarrollo de nuevxs escritores y quienes estudian carreras relacionadas a letras, artes de la escritura o curaduría.

Un ataque de intereses económicos e ideológicos

El ataque por parte de este gobierno es trasversal y brutal a todo el ámbito de la cultura, no solo se busca derogar la Ley del Libro, sino que también persisten los ataques al INTI, INCAA, a la educación artística y al ex Ministerio de Cultura.

Sin ir más lejos, hoy el INCAA tiene casi un 50% de su personal despedido, dispensado o sin tareas, además de haberse “reacomodado” a una nueva estructura que beneficia solo a grandes producciones y dejando de lado el fomento a lxs nuevxs productorxs buscando hegemonizar la cultura. Nuestra cultura no es solamente comercio, es también identidad, memoria y una herramienta comunicacional no convencional que puede ser ventana a otro tipo de sociedad.

En la dictadura miles de libros fueron quemados, cantantes censuradxs, actores y actrices perseguidxs, y artistas exiliadxs. Está claro que a los poderosos les incomoda que hasta el más pobre con un lápiz y una hoja pueda realizar arte, y no tienen ningún problema en destruir la industria artística con tal de generar ganancias solo con lo que “se vende”.

Lxs artistas seguimos resistiendo y hasta en clandestinidad seguimos escribiendo, actuando, filmando y produciendo. Hoy la única salida contra el intento de convertir al arte en el ocio de los privilegiados, es poner nuestras herramientas y conocimientos artísticos al servicio de la lucha.

Te invitamos a hacerlo junto a La Colectiva, la red cultural que estamos gestando estudiantes, artistas y trabajadores de la cultura en todo el país, entendiendo que nadie se salva solo y que el arte es nuestra arma, “un arma cargada de futuro”.

Braulio Vega Santana

Fotos de: Julio Cesar Rado [Librería Yenny, plaza Oeste Moron)

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