martes, 16 julio 2024 - 07:07

El campo de la Salud Mental en la Dictadura Militar. Memoria, enseñanzas y desafíos

Se viene otro 24 de marzo y en un contexto de resurgimiento de los discursos negacionistas, volvemos a recuperar la historia.

La dictadura cívica, eclesiástica y militar de 1976 impulsó, por un lado, un plan económico anti-obrero y por el otro la desaparición física de miles de jóvenes trabajadorxs y estudiantes que, en diferentes estructuras, daban una pelea ideológica para cambiar la sociedad desde sus cimientos.

Así fue que el Campo de la Salud Mental será otro de los blancos para la dictadura, debido a que los debates y cambios estructurales que se proponían iban en consonancia con las grandes expresiones de lucha de la década de los ‘60. El Mayo Frances, el Otoño Caliente italiano y el Cordobazo y el Viborazo argentino iban marcando el camino. En estos procesos los profesionales y estudiantes del campo de la salud mental tuvieron un rol activo, cuestionando el modelo médico hegemónico y a la institución psiquiátrica, planteando importantes reformas anti-manicomiales y nuevas perspectivas acerca de cuál debía ser el rol del médico, como así también garantizar derechos a lxs pacientes y usuarixs.

Primero la Triple A, luego el Golpe: la salud mental como blanco

Durante la dictadura militar fueron secuestrados y desaparecidos 110 Trabajadoras y trabajadores de Salud Mental y 66 estudiantes (este número seguramente es mayor pero sólo hay registro de estos datos). Sin embargo, el proceso de avanzada contra el campo en su conjunto se venía llevando a cabo desde el gobierno de Isabel Perón con la Triple A como grupo fascista paramilitar, financiado por el Estado y comandado por López Rega. “El Brujo de Perón” fue responsable del asesinato de miles de activistas y militantes de izquierda. Con el golpe militar de 1976 esto se profundizó, convirtiéndose en el mayor horror de nuestra historia.

En lo Gremial se venía avanzando fuertemente en los debates colectivos. En 1971 dos grupos muy grandes de psicoanalistas: Plataforma y Documento, rompieron con la Asociación Psicoanalítica Argentina por diferencias políticas. Consideraban que la APA operaba de manera verticalista, elitista y poco democrática, además, proponían repensar el psicoanálisis dándole una perspectiva social. Estos, junto a la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, la Federación Argentina de Psiquiatras, la Asociación de Asistentes Sociales y la Asociación de Psicopedagogos fundaron la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental. Ese mismo año se llevó a cabo la Confederación de Psicólogos de la República Argentina (COPRA) y en 1974, en Córdoba, un grupo de jóvenes reunidos en el Primer Encuentro de Psicólogos y Estudiantes declaran al 13 de Octubre como “Día del Psicólogo”.

¿Qué pasó con estos avances?

El golpe de estado tuvo su antesala en el gobierno de Isabel Perón y López Rega con la actuación de la triple A. Este accionar de grupos paramilitares que secuestraban, torturaban y mataban a militantes marxistas y de izquierda, allanó el camino para que en el ‘76 los militares tomen el poder. Primero la triple A avalada por la derecha peronista, atacaron a toda esta nueva organización que tenía ideas de revolucionar el campo de la salud; intervinieron universidades y hubo cierre de facultades. Luego, los militares hicieron lo suyo, desapareciendo y matando.

Por supuesto que este contexto vino a interrumpir bruscamente los fuertes debates acerca del rol del psicólogo que se habían abierto en los 60 sobre los determinantes posicionamientos en contra de la hegemonía médica en el campo. Pero, sobre todo, los militares ubicaban a la Psicología como una de las ideologías que amenazaban los “valores” y normas que la dictadura quería imponer por la fuerza.

No solo se perseguía, sino que también buscaban desprestigiar a la rama de la disciplina que buscaba una transformación social. El peronismo en el ámbito psi también tiene su lugar en esta historia, con una ridícula propaganda macartista, acusaban a psicoanalistas y marxistas de ‘corromper’ a quienes estaban bajo su tratamiento. Estas prácticas difamatorias también fueron el caldo de cultivo para desaparecer y perseguir.

Artículo de la revista El Caudillo Nº 2 del 23/11/73. La publicación era financiada por López Rega y funcionaba como vocero informal de la banda terrorista paraestatal Triple A

“Psicobolche” era el neologismo que utilizaban para ‘ridiculizar’ a lxs militantes de psicología que eran marxistas y freudianos Un freudomarxista era quien no sabía trabajar con pacientes y que buscaba politizar a quienes atendía.  

La desarticulación de las asociaciones gremiales fueron un punto clave de los milicos para imponer su plan económico y la organización de la salud mental no fue la excepción. Se hizo desaparecer a la Federación Argentina de Psiquiatras y comenzaron a retornar las practicas clásicas manicomiales. También se cerró la Coordinadora de Trabajadores de Salud Mental y su Centro de Docencia e Investigación.

Cabe destacar que la palabra trabajadores de salud mental, tiene una carga significante importantísima en este contexto, que también desapareció. Los profesionales se reconocían como trabajadores, quienes querían conformar gremios, organizarse sindicalmente y por sobre todo extender las prácticas hacia lo público y que se reconozcan sus derechos laborales.

Respecto a lo académico, siguiendo su propio axioma de que “acá se viene a estudiar”, las universidades fueron intervenidas, perdiendo su autonomía y se llevaron a cabo el cierre la mayoría de las carreras de Psicología. No se podía hacer prácticas comunitarias, reuniones en grupo, mucho menos hablar de marxismo o psicoanálisis, ni hablar de conformar un centro de estudiantes. Un ejemplo abrumador es el de la Universidad Nacional de la Plata en la cual se implementó la política “cupo cero”, la cual no permitía la inscripción de nuevos alumnos. En esta universidad, suman casi 700 lxs docentes, no docentes y estudiantes desaparecidxs o asesinadxs.

En la UBA, por ejemplo, se cerró por dos años la inscripción de ingresantes. Esto se repitió también en Córdoba, Rosario y Tucumán. Mar del Plata y La plata cierran totalmente hasta 1984.  1975 cierra la inscripción de ingresantes aunque continuaban cursando los alumnos que estaban. Solo se mantuvo la carrera en San Luis con un plan de estudios acorde a la educación que querían impartir los militares. Cuando se reabrieron las carreras en Buenos Aires y Rosario también se siguió esta dinámica. Un plan de estudios ‘no subversivo.

Estudiantes y profesionales tuvieron que conformar grupos clandestinos de estudio, las llamadas universidad de las catacumbas, en donde se reunían para formarse en marxismo, psicoanálisis, filosofía, estructuralismo, etc.

Beatriz Leonor Perosio

Una de las desapariciones seguidas de muerte más estremecedoras fue la de Beatriz Leonor Perosio. Ella era Presidenta de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) desde 1977 y de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA). Beatriz era militante política, dedicada a la niñez y a la investigación, fuertemente comprometida con las problemáticas sociales y los derechos humanos.

Durante estos largos años, se logró desarticular todas las comunidades terapéuticas y experiencias piloto en los hospitales monovalentes. Es decir, el ensañamiento con nuestro campo no implicó solo la persecución física, sino también teórica y práctica.

Las luchas de hoy.

El retorno a la democracia trajo consigo nuevos desafíos para volver a rearmar el campo de la salud mental con una perspectiva de derechos, batalla que aún hoy seguimos dando.

Es muy importante recuperar la historia y resignificar las peleas que llevaron adelante lxs trabajadores, en donde la organización gremial era fundamental para coordinar las luchas de los diferentes sectores. La transformación social viene de la mano de levantar las banderas de la garantía de los derechos de manera igualitaria, en un contexto de crisis brutal, donde el acceso a la vivienda, al trabajo, a la salud y la educación están siendo cercenados, pelear para que el poder acceder a un tratamiento psicológico o psiquiátrico no sea un privilegio.

Este 24 de marzo marchamos por los 30.000 desaparecidos, por lxs trabajadores y estudiantes de salud mental que dieron la vida en pos de una transformación de raíz.

“Hay cosas que tienen que ser dichas varias veces”. Por MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA, ¡NUNCA MAS!

Giuliana Ragone  – Violeta Gonzalez


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