Economía. Ni el milagro capitalista de Stiglitz ni los parias financieros del Financial Times

En medio de la negociación del gobierno con el FMI, el Premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz, hizo declaraciones favorables al gobierno argentino y a las negociaciones de su pupilo, el ministro Martin Guzmán, en las que habla del milagro económico del país y reclama al organismo internacional que no exija un plan con ajuste. En la otra punta, el Financial Times habla de que nuestro país se convertirá, sino cierra con el FMI, en un paria financiero internacional. Con argumentos distintos, las dos posiciones coinciden en que se debe pagar la estafa, denunciada por el propio Fernández, del crédito por U$S 44.800 millones que contrajo Macri. Los socialistas del MST en el FITU estamos en la vereda opuesta, queremos romper con el Fondo y dejar de pagar la deuda.

El raro “milagro” de Stiglitz

Repitiendo una actitud que ya tuvo cuando Guzmán cerró un ruinoso acuerdo con los bonistas acreedores de la deuda en el 2020, Stiglitz ha vuelto a intervenir a favor de Guzmán y el gobierno argentino. En esta oportunidad llamó “milagro” al repunte de la economía argentina en 2021. Mencionó el repunte del PBI en un 10%, lo cual sería una recuperación del doble de la de EEUU, “el empleo y la inversión se han recuperado a niveles superiores a los de cuando Fernández asumió el cargo”, “las finanzas públicas también se han mejorado”, con “tasas impositivas y progresivas más elevadas sobre la riqueza y la renta de las empresas y la reestructuración de la deuda de 2020” señaló.

Además, destacó “un crecimiento significativo de las exportaciones”, en valor y volumen e “inversiones en infraestructura pública e investigación y desarrollo”. Después de despotricar contra el desastre que dejó el gobierno de Macri y la “sorprendente” recuperación de la economía argentina, el premio nobel, le reclama al FMI, que según sus dichos “ha ganado un nuevo respeto por respuestas efectivas a las crisis globales, desde la pandemia y el cambio climático hasta la desigualdad y la deuda”, que abandone “sus antiguos requisitos de austeridad”, cargando sobre las presiones de EEUU en ese sentido.

Quizás estas últimas observaciones sobre supuesto giro benévolo del FMI, ya caídas en desuso en nuestro país hace tiempo, nos ahorrarían mayores comentarios, sin embargo, la repetición descarada de muchos de los argumentos del relato del gobierno sobre los logros económicos, después del desastre de Macri y la pandemia, serán útiles para despejar algunas dudas que la propaganda oficial genera.

La primera pregunta que habría que hacerle a Stiglitz es como beneficia su tan mentado “milagro” a más del 40% de la población sumida en la pobreza, a 7 de cada niños pobres sin posibilidades de superarla, a los jubilados que con haberes que rondan la línea de indigencia han perdido más de 14 puntos en los últimos años, a trabajadores formales cuyos sueldos, según lo reconoce el propio gobierno, han perdido un 20% de su valor adquisitivo, mientras que los informales superan en el doble esa depreciación, a un nivel altísimo de desocupación juvenil, de trabajo informal y precarizado en crecimiento.

Como benefició el milagro a decenas de miles de muertos evitables en esta pandemia, por la actuación del gobierno a favor de los negocios de las empresas y contra la salud de la gente. Algo que vuelve a ponerse en evidencia con el último cambio de protocolo. Ahora gracias a las presiones empresarias, cuando hasta hace poco se decía que los contactos estrechos debían considerarse como positivos, como argumento para aliviar las enormes colas de testeos, ahora se los manda a trabajar.

Mientras tanto, la ganancia empresaria ha crecido una enormidad, la porción de la torta de los asalariados ha disminuido en un 10% y Fernández le pago el Fondo U$S 6.000 millones en 2021. Y arrancó el 2022 pagando otros 700 millones de dólares a los fondos buitres.

Números que no cierran

Con esos datos deberían sobrar para entender este raro milagro, sin embargo, algunos números de Stiglitz no cierran. Por ejemplo, la economía se recuperó casi el doble de la de EEUU. Le faltó aclarar que mientras que el 10% de Argentina es apenas la recuperación de una caída similar durante el 2020, para volver a niveles de una profunda recesión en que nos encontrábamos en el 2019, la economía yanqui creció un 5,5% en 2021 contra una caída del -3,5% en 2020. Estos números se dan después de años de crecimiento de la economía norteamericana y de un retroceso entre el 2011 y el 2019 de 12 puntos de nuestro PBI.

El empleo creado en este último año en su mayor parte es un empleo precarizado y con bajos salarios, que está muy lejos de generar trabajo de calidad para millones de jóvenes sin empleo. La mejora en las finanzas públicas es un achique del déficit extraordinario sobre la base de licuar jubilaciones y pensiones, salarios estatales, asignaciones y asistencia social con una inflación superior al 50% anual.

La supuestas “tasas impositivas progresivas” tiene solo en el llamado Aporte Solidario un punto de referencia totalmente exiguo, cuando está planteado un impuesto progresivo mensual a las fortunas y rentas empresarias. La estructura del sistema impositivo argentino sigue siendo brutalmente regresiva, apoyada en impuestos al consumo popular como el IVA. La renegociación con los bonistas del 2020, tan propagandeada por el gobierno, tuvo el resultado de reconocer a los fondos buitres títulos que valían un 30% o menos en el mercado internacional, a casi su valor nominal, negociando el estiramiento de los plazos de pago y una baja en la tasa de interés.

El aumento de “inversiones en infraestructura pública e investigación y desarrollo” en realidad se trató de un aumento en la obra pública sobre el bajísimo presupuesto del 2020, pero que aún está por debajo de los niveles de 2017 y muy lejos de la necesaria inversión para cubrir un grave déficit de infraestructura y una falta de más de 3 millones de viviendas. La investigación y desarrollo, salvo cuando responden a las necesidades de las multinacionales, está lejos de avanzar cuando le intentan recortar el presupuesto a las universidades públicas.

El aumento de las exportaciones tampoco ha significado que el milagro derramara sobre la mayoría de la población. Al contrario, provocó un aumento tremendo en los precios de los alimentos que el país produce, en beneficio de las grandes cadenas de producción y distribución. Todo indica que van a seguir primarizando la economía y alentando un extractivismo contaminante sin medida, como demuestra su fallido intento de mega minería en Chubut y su defensa de la explotación of shore en la costa marítima. Todo para seguir juntando más dólares para seguir pagando la fraudulenta deuda externa.

Podríamos seguir mencionando muchos efectos del “milagro” de Stiglitz y el gobierno del Frente de Todos. Parece que gran parte del pueblo argentino no los tuvo en cuenta en la pasada elección que provoco una derrota histórica para el peronismo y sus aliados.

Consciente de que el profundo endeudamiento que tiene el país no va a solucionarse con un acuerdo a diez años con cuatro años de gracia, Stiglitz adelanta, que aún con acuerdo aceptable no va alcanzar… En ese momento se termina su milagro y empieza la realidad de una deuda impagable, de un mecanismo de estafa y usura que va contra toda recuperación del país.

Las críticas del Financial Times y la derecha argentina

Del otro lado del escenario, porque en torno a que hay que acordar con el Fondo no hay grieta, tanto el gobierno como la oposición de derecha ratifican, más allá de tal o cual matiz, que hay que acordar, se critican los números de Stiglitz y el gobierno, pero para presionar por un rápido acuerdo con el FMI.

En esta punta del teatro se habla ahora, de que Macri tomo esa deuda para cubrir los desastres que dejó Cristina, que los tarifazos del 3.000 por ciento solucionaban el tema de los cortes de energía… y otras cosas irrepetibles.

Esta gente a mencionado mucho la nota del Financial Times que sugiriendo que el gobierno argentino pueda no cerrar con el Fondo, ya que faltarían solo “20 días para que se cierre el plazo estipulado para acordar”, plantea que “cualquier confrontación también dejaría al país, miembro del G20 y gran exportador de granos, y que ha sido rescatado 21 veces en seis décadas, como un paria financiero internacional”.

El medio británico repitiendo la letra de la derecha local y las presiones imperiales, señala que es muy difícil acordar si el gobierno se pelea con la oposición, hace negocios con China y se junta con países como Nicaragua, Cuba o Venezuela, en vez de sintonizar con la política exterior norteamericana.

La realidad, como comentan algunos economistas de la derecha, es que al país ya lo tratan como paria en el sistema financiero internacional. Con un riesgo país de 1.800 puntos y un 18% de interés para cualquier préstamo en dólares, hace rato que nos tratan como parias. Y como tales nos imponen que paguemos deudas que, hasta el informe del Fondo, reconoce parcialmente que no solucionaron ningún problema del país, y sirvieron para la “creación de activos externos”, la forma elegante de reconocer la fuga de capitales.

El curso de la negociación con el FMI

Mientras la derecha apura y el gobierno plantea que no quiere más ajuste -del que generosamente está haciendo señalaríamos nosotros-, algunos analistas siguiendo la costumbre de este gobierno de hacer declaraciones nac&pop, para luego terminar cediendo a las presiones de los empresarios y buitres internacionales, especulan en que las posturas combativas de Fernández actuales servirán para dibujar que se peleó, se negoció y algo se consiguió. Un capítulo más del relato del gobierno del PJ y el kirchnerismo.

No hay capitalismo humanizado o que permita crecer y pagar

El premio nobel sabe lo que dice. El gobierno también. Todos juegan a que el acuerdo de Facilidades Extendidas con el FMI y el brutal ajuste que va a implicar pase lo mejor posible.

No hay milagros. El único milagro lo puede generar la movilización de los trabajadores y el pueblo argentinos que, junto a los latinoamericanos, están enfrentando y van a enfrentar las recetas del ajuste fondomonetarista y a los gobiernos que las aplican. Allí ponemos todas las fichas. Nuestras riquezas humanas y naturales pueden generar una economía no capitalista al servicio de las necesidades populares. Hace falta una dirección revolucionaria que dirija esta pelea, es la gran tarea que debemos construir en cada lucha y en cada disputa política.

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