Después del 14/11. La economía con pronóstico reservado

El gobierno logró recuperar una franja de votos y evitó la corrida cambiaria y el salto en la crisis planteados para el día de después. Pero la derrota lo deja en condiciones de gran debilidad y con tareas de ajuste por delante. Antes de dar su discurso, Alberto estaba tuiteando que iría a un acuerdo con el FMI. Llamará a la oposición de Juntos a consensuar un plan económico a mediano plazo. Bajo esas condiciones solo podemos esperar más miseria para el pueblo trabajador. 

La cercanía de la tremenda derrota sufrida por el gobierno hace difícil precisar qué rumbo económico tomará, pero seguro nada bueno para los trabajadores y el pueblo. Hasta la oposición de derecha duda si abalanzarse sobre la presa, temiendo que esto provoque una crisis de gobernabilidad de cara a los dos años venideros. Por eso, el lunes 15 no explotó ninguna bomba, como presagiaban algunos. Es la debilidad estructural del régimen lo que los hace ser cautos, temen por una salida anticipada de Alberto. 

Decimos que no vemos cambios favorables para las masas porque se prioriza el acuerdo con el FMI, seguirá la presión alcista sobre el dólar y alta la inflación, a lo que se suma el llamado del presidente a un acuerdo con Juntos por el Cambio, no sólo siempre dispuestos al ajuste, sino también responsables de los tarifazos, la inflación y el súper endeudamiento que heredamos de su gestión. 

Con el golpe electoral recibido y la presión de la derecha, la perspectiva es de un agravamiento de la crisis económica, con una profundización del ajuste que ya viene desde el 2020, denunciado desde adentro a través del audio de Vallejos o la carta de Cristina. El plan «platita», producto de una brutal y aguda emisión monetaria, sólo tenía un alcance pre-electoral de un par de meses y es completamente inviable a mediano o largo plazo. 

FMI: ajuste, miseria y sometimiento político 

Décadas de endeudamientos, pagando intereses y capital con el hambre del pueblo simplemente para deber cada vez más. El twitter de Alberto asegurándole un arreglo al Fondo, señala que nos aprestamos a arrodillarnos una vez más ante el imperialismo y sus organismos. Pasó de denunciar en campaña a la deuda contraída por Macri como el peor fraude a la nación, a terminar aceptando un acuerdo, suplicando un estiramiento de los plazos y una baja en los intereses punitorios, todas pretensiones de dudosa consecución. Lo que sí es cierto, es que este tipo de acuerdos con el FMI conlleva un sometimiento de la soberanía política, ya que les permitirá supervisar nuestras cuentas, el déficit y todo el plan económico. Será el FMI quien supervise el ajuste, la reforma laboral y la previsional. Ellos siempre aplican la misma receta, aunque cínicamente se autocritiquen cuando las masas estallan contra las consecuencias de sus planes. El eslogan de Alberto y el Frente de Todos es una contradicción completa: que van a acordar, pero no pagarán con el hambre del pueblo. 

El futuro del dólar 

Si bien luego del 14 el blue bajó un poco del pico de $206,50 del 11/11, las expectativas a futuro para el dólar oficial son hacia una devaluación más o menos acelerada. La burguesía opina que el dólar a $100 está atrasado porque aumentó menos que la inflación y eso perjudica sus exportaciones. La perspectiva de un dólar a $130 para abril 2022 no les alcanza. Eso es lo que expresa el aumento de la brecha cambiaria entre el blue y el oficial, que pasó del 80% a más del 100% en pocas semanas. Lo mismo podemos decir de los dólares financieros que vienen operando a un valor de $216 desde hace unas semanas. Son todas presiones que la burguesía mete para forzar una devaluación más o menos rápida, a pesar que el gobierno lo niegue a los cuatro vientos. 

La pulseada entre el gobierno, al que no le conviene una devaluación, y los empresarios, que la promueven, depende de muchos factores, en particular de la emisión monetaria y el estado de las reservas. Hoy, si bien se declaran U$S 42.000 millones, las reservas líquidas no llegan a U$S 8 mil, el resto son bonos, el swap con China y los dólares resultantes del aumento del encaje bancario, que corresponde a depósitos privados de los bancos comerciales. Esto es insuficiente para hacer frente a una posible corrida, en noviembre ya se perdieron más de U$S 600 millones para contener el precio de la divisa estadounidense, y el volumen de operaciones diarias está aumentando. 

La inflación no cederá 

Si bien durante la pandemia y hasta hoy, un factor clave inflacionario fue la fuerte emisión monetaria, cada vez va a pesar más la devaluación, con la consecuente «suba» del dólar y la especulación capitalista, que siempre remarcan por encima de los costos reales para cubrirse de la inflación a futuro. Los acuerdos de congelamiento de precios bajo un gobierno débil, como el que quedó después de las elecciones, y sin voluntad de aplicar medidas de control efectivas, están destinados al fracaso. Por lo que el panorama que avizoramos es de continuar con una alta inflación, que siempre termina perjudicando más a los sectores populares. 

¿Recuperación de la economía? 

Por último, tampoco coincidimos con la visión del ministro Kulfas de Desarrollo Productivo y reproducidas por Página 12, que pintan una Argentina que no existe, donde la industria crece un 3-5% mensual y es la más alta en 3 años, por encima del 2019. lo hacen para decir que se revierte la brutal caída del 9% en la pandemia. Y aunque esto fuera cierto, al actual se lo cataloga como uno de los peores años de la crisis, en la cual existían ya un 40% de pobres y una industria con muy bajo nivel de actividad. Lo mismo ocurre con la inversión productiva, muy baja en Argentina desde hace décadas, por lo que cualquier aumento con características de rebote no debiera entusiasmar. Los anuncios de Kulfas nos hacen recordar a los «brotes verdes» del macrismo, falta ver si se consolidan en el tiempo, revertir la crisis y la pobreza requeriría de años de crecimiento genuino y de medidas activas, para que ese crecimiento impacte en el nivel de vida de la gente y no, como siempre sucede, que todo el «crecimiento» sea acaparado y aprovechado por las grandes corporaciones y la burguesía en general. 

Las medidas que hacen falta 

Venimos insistiendo que la crisis viene de hace años, y se agravó cualitativamente con la pandemia, tiene características de terminal y sólo puede revertirse mediante medidas de corte socialista, no hay posibilidades de reversión repitiendo las recetas de ajuste del macrismo o del Frente de Todos, por más que éstos últimos las disfracen con un barniz nac&pop. 

Para contener el precio del dólar y evitar las especulaciones, hay que disponer de las divisas suficientes, para ello es necesario que ni un dólar más se vaya en los pagos de la deuda, AF ya pagó 10.000 millones a los buitres que no están más en las reservas. También debemos impedir la fuga y la bicicleta financiera que hacen los empresarios que figuran en todas las cajas de Pandora, Panamá papers, etc. y que se estima en más de 350.000 millones de dólares en activos en el exterior: es imprescindible avanzar con la nacionalización de la banca y el comercio exterior, y con una reforma impositiva. 

Para atacar a la inflación, hay que empezar por eliminar el IVA a los productos de consumo popular, aplicar de verdad un control de precios y la Ley de abastecimiento, para evitar el desabastecimiento, y actualizar mensualmente salarios, jubilaciones y planes sociales al nivel de la inflación. 

Para realmente reactivar la industria y dar trabajo, necesitamos usar la plata del no pago de la deuda y de impuestos progresivos a las grandes ganancias en un plan de obras públicas y masiva construcción de viviendas populares, a la par de reducir la jornada laboral a 6 hs sin disminución de los salarios. Sólo avanzando con medidas como estas saldremos de la crisis a la que nos condujeron más de 70 años de gobiernos burgueses y militares de todo tipo y color. De lo contrario, no lo vemos posible. 

  1. Art. 68. Ninguno de los miembros del Congreso puede ser acusado, interrogado judicialmente, ni molestado por las opiniones o discursos que emita desempeñando su mandato de legislador. Art. 69. Ningún senador o diputado, desde el día de su elección hasta el de su cese, puede ser arrestado; excepto el caso de ser sorprendido in fraganti en la ejecución de algún crimen que merezca pena de muerte, infamante, u otra aflictiva; de lo que se dará cuenta a la Cámara respectiva con la información sumaria del hecho. 

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