Córdoba. La autovía de Schiaretti amenaza el patrimonio arqueológico de la provincia

Morteros, pircas, parideras.. son marcas en el territorio de las comunidades originarias que lo habitaron históricamente. A orillas del Río Yuspe, en la Reserva Natural y cultural que lleva su mismo nombre, pueden encontrarse estos vestigios que conforman un patrimonio arqueológico que debería ser preservado. Sin embargo, los planes del gobierno de Schiaretti son completamente otros. 

Visita y conferencia 

El pasado 18 de junio visitaron el yacimiento arqueológico en Villa El Ancón y Paraje Las Tunas legisladoras de la oposición entre quienes estaba Luciana Echevarría del MST en el Frente de Izquierda Unidad, junto al Arqueólogo Andrés Izeta -Director del Instituto de Antropología de Córdoba-, el Biólogo Raúl Montenegro -de FUNAM-, representantes de las comunidades originarias y vecinos y vecinas afectadas por las obras.   

Posteriormente, se realizó una conferencia de prensa interdisciplinaria, informando sobre la importancia arqueológica, antropológica y la situación de los habitantes ante la inminencia de la obra, y sobre el valor de la Reserva Natural y Cultural Río Yuspe; organizada por Vecinos por el Ambiente Punilla.  

 Campañas de hormigón 

Se está volviendo habitual que en la previa a los años electorales el cordobesismo enfoque sus planes en dos cosas: hacer obras y tomar deuda -para esas mismas obras-.  

En una provincia que tiene decenas de barrios y localidades sin cloacas, pueblos sin asfalto o acceso al agua potable, podría ser una buena noticia que el gobierno se enfoque en la obra pública. El problema es que éstas obras – que hipotecan el futuro de las y los cordobeses con deudas millonarias en moneda extranjeras- no responden a las necesidades sociales, sino a los intereses particulares de los sectores más concentrados de la economía: los exportadores del agro, (cuando no son obras completamente innecesarias como la de un faro en una ciudad mediterránea, hechas a la medida de la patria contratista). 

Autovías para el saqueo 

En este marco, el gobernador Juan Schiaretti volvió a la carga con una obra que en 2018 se frenó por el masivo rechazo popular: la Autovía de Punilla. 

En 2021 el oficialismo votó una nueva traza para la autovía que incluye la destrucción de zonas rojas de monte nativo, cuencas hídricas y reservas naturales y arqueológicas.  

Aunque desde el gobierno provincial aseguran que la autovía apunta a resolver el problema del tránsito en zonas turísticas, el trazado responde al plan de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), que es un plan de desarrollo de infraestructura de transporte, energía y comunicaciones al servicio de la exportación de nuestros bienes comunes para el extractivismo. Traducido: destrucción y contaminación al servicio del saqueo. 

Las voces de quienes habitan el territorio 

«Estamos viviendo esta situación con muchísima angustia. Nos están avasallando.» Jesús, vecino de la zona y miembro de la comunidad indígena de Cosquín. 

«Nosotros vivimos de la alfarería. Nos enteramos que íbamos a ser expropiados porque vimos a los agrimensores tomando medidas. Nos van a dejar en la calle» Germán, vecino damnificado. 

El 90% de las y los oradores que participaron de la audiencia pública por la Autovía de Punilla expresaron su rechazo con una gran variedad de argumentos sociales, científicos, comunitarios y ambientales. La obra no tiene licencia social y no es prioridad frente a las múltiples necesidades que tienen actualmente las vecinas y vecinos de la zona que no pueden acceder a derechos básicos como el agua potable en calidad y cantidad, cloacas, servicios de salud y escuelas. Democracia es escuchar las voces de las comunidades y dar respuesta a sus necesidades, no pasar por encima a fuerza de violencia y represión.  

Décadas de políticas del PJ cordobés al servicio de los negociados del agro, el desarrollismo inmobiliario y la minería han provocado un verdadero ecocidio. Sólo el 2% del monte nativo queda en pie y están yendo por todo. El momento de actuar en defensa de los territorios y nuestros bienes comunes es ahora. No queda más tiempo.  

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