jueves, 3 abril 2025 - 05:05

Córdoba. Conclusiones y desafíos de un 24M masivo y unificado

La enorme marcha unificada entre los organismos tradicionales -nucleados en la Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos- y el bloque independiente -conformado por sindicatos combativos, organizaciones políticas, sociales y de DDHH- reventó las calles de Córdoba con una movilización que convocó a más de 100.000 personas, que desafiaron la lluvia para decir presente en esta fecha clave. Desde Colón y Cañada hasta la Plaza Vélez Sarsfield, una marea humana inmensa se hizo escuchar, condenando duramente al gobierno nacional, a sus políticas represivas,  su plan económico de hambre y también a todos sus cómplices, incluido -por supuesto- el gobernador Llaryora

Marcha unificada después de años

Llegar a esta marcha no fue fácil, requirió mucho esfuerzo, pero para nosotros era una tarea clave lograr la unidad. Es que desde hace muchos años, en cada 24 se sostenían dos convocatorias y esto es así porque había -y hay- profundas diferencias entre los dos espacios. Pero ya desde el año pasado, con Milei en el gobierno, entendíamos que era necesario unificar las convocatorias, a pesar de las diferencias, para las que propusimos distintas formas que garantizaban su expresión. En 2024, luego de varias reuniones con la Mesa de Trabajo, de las que participamos junto a IS, PTS y otras fuerzas, lamentablemente no fue posible unificar las movilizaciones. Esto fue debido a la negativa de la Mesa de Trabajo y también por el sectarismo de partidos como PO, que descartaron de plano la idea de la unidad de acción en las calles.

¿Por qué este año fue distinto? Sin dudas colaboró mucho el avance represivo, el ataque a las libertades democráticas más básicas y los cambios autoritarios que el gobierno de Milei le ha imprimido al régimen político. Pero lo determinante para abrir esta perspectiva de unidad, fue la predisposición a la lucha de nuestro pueblo, que a pesar de la inacción total de las centrales sindicales, puso en la calle primero un 1F y después un 8M masivos, unitarios y tremendamente potentes, que canalizaron la bronca y demostraron que sobra la fuerza para enfrentar a la ultraderecha y dejaron dos conclusiones elementales: primero, la forma de enfrentarlo es la lucha en las calles -no la rosca en el Congreso, ni la especulación electoral- y en segundo lugar, esa lucha para triunfar tiene que ser unitaria.

Cabecera del bloque independiente en la marcha del 24M en Córdoba.

Fue así como junto a un grupo importante de referentes, organismos de DDHH, organizaciones sindicales combativas, movimientos sociales y partidos políticos, conformamos un bloque independiente para ser parte de la marcha unitaria, con nuestros propios reclamos y consignas. La identidad del espacio estuvo marcada por una consigna central: Son 30 mil. Fue genocidio. Fuera Milei, Bullrich y el FMI. Antes de comenzar a marchar y ubicados en la mítica esquina de Colón y Cañada, leímos el documento del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, al que añadimos reclamos propios de nuestra provincia, que tuvieron como protagonista al gobierno de Llaryora. Exigimos aumento salarial y presupuesto para educación y salud, el rechazo a la privatización de EPEC, la denuncia al nuevo régimen penal juvenil, que habilita la prisión a menores no punibles, el fin de los casos de gatillo fácil, entre muchos otros puntos. De allí marchamos junto a la convocatoria general, y al no ser firmantes del documento oficial, nos dirigimos a Plaza Italia para realizar un acto de cierre propio, donde los referentes de cada una de las organizaciones presentes tomaron la palabra.

Luciana Echevarría en el acto de cierre del bloque independiente

Un sector minoritario que se cortó solo

Desde el MST, como ya contamos en varios artículos, hicimos múltiples esfuerzos para que esta unidad fuera posible y el bloque independiente contuviera a toda la izquierda, sindicatos combativos y luchadores con los que compartimos la calle en numerosas ocasiones. Lamentablemente, hubo quienes se negaron desde el principio, como el Partido Obrero, que rechazó de antemano cualquier planteo unitario, demostrando que ante cualquier posibilidad de unidad de acción, por correcta, necesaria y urgente que sea, siempre intentarán boicotearla, eligiendo la estéril delimitación sectaria.

Lo más lamentable fue sin dudas el accionar de corrientes como Izquierda Socialista y el PTS, que en las reuniones previas plantearon estar de acuerdo con nuestra política, pero se negaron a llevarla a la práctica escudándose en argumentos prácticos como que “íbamos a salir muy tarde o ni siquiera íbamos a poder marchar por la cantidad de gente” o que directamente “no había posibilidades de acordar con la mesa”, renunciando a la pelea antes de darla. 

Pero la realidad mostró que la política es lo que define, si teníamos acuerdo en que la posición más correcta era marchar unificados con independencia política, lo que había que hacer era pelear por eso, por más difícil que pareciera en un primer momento. Nuestro bloque así lo hizo y marchó desde Colón y Cañada, pudo expresar todas sus posiciones, leyó el documento del EMVJ para la masiva concurrencia que allí estaba y culminó en un acto independiente.

Cabecera de la columna del MST

Los desafíos planteados

Este debate, lejos de ser meramente táctico -sobre dónde marchar- es profundamente político y es, desde nuestro punto de vista, el debate central a dar en los tiempos históricos que nos tocan vivir. Tiempos que combinan, por un lado a la ultraderecha gobernando y profundizando los rasgos más autoritarios, antidemocráticos y fascistoides del régimen. Y por el otro al peronismo en crisis, debilitado y atravesado por internas, cuestionado fuertemente por su propia base o sectores que lo votaron, que buscan cómo enfrentar el ataque de Milei ante la inacción cómplice de sus dirigentes y de las centrales obreras que conducen. Que dejan a Milei hacer el ‘trabajo sucio’, creyendo que luego podrán volver ellos a gobernar, lo que de suceder obviamente no cambiará nada estructuralmente y será una nueva decepción para millones. 

El MST en Colón y Cañada

Qué tiene que hacer la izquierda revolucionaria ante esta realidad concreta, es el debate de los debates. Y creemos que la unidad de acción, con independencia política es fundamental para echar a Milei, Bullrich y toda la banda de fachos que nos gobierna. A la vez que resulta clave la construcción de una alternativa política de izquierda fuerte y convocante, porque no basta sólo con echar a los que están, el desafío es que no vuelva el peronismo que ya gobernó y que le abrió la puerta a este desastre. Esta alternativa tiene que ser anticapitalista y socialista, para marcar un horizonte de futuro sin explotación ni opresión. Que proponga un país donde nadie pase hambre, con trabajo para todas y todos, salarios y jubilaciones dignas, educación y salud públicas y de calidad. Para hacerlo posible hay que tocar los intereses de las corporaciones y el capital concentrado, poner fuertes impuestos a las grandes fortunas, echar al FMI, recuperar los resortes estratégicos del país y democratizar todas las decisiones. 

Para este desafío, es crucial que el resto de los partidos del FITU rompan con el sectarismo en el plano de la lucha y con el electoralismo en el plano político. Hace falta un espacio donde puedan confluir las miles y miles de personas que hoy se expresan masivamente en las calles y que están dispuestas a mucho más que sólo votarnos, allí tienen que tener lugar para participar, opinar, activar y decidir. Sólo así vamos a estar a tono con lo que la historia demanda de nosotros: derrotar a la ultraderecha antes de que siga avanzando y poner en pie el país que soñaron nuestros 30 mil. En ese camino están puestos todos nuestros esfuerzos y te invitamos a que lo hagamos juntes.

Viki Caldera

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