lunes, 17 junio 2024 - 04:01

Chile. Plebiscito Nueva Constitución triunfa el Rechazo: primeras conclusiones

Compartimos a continuación el artículo del Movimiento Anticapitalista, sección chilena de la Liga Internacional Socialista, con las primeras conclusiones del resultado de las elecciones en el plebiscito de salida por una Nueva Constitución.

En los próximos días tendremos más insumos para sacar mayores reflexiones y conclusiones de las elecciones en el plebiscito de salida por una Nueva Constitución, por ahora esbozamos algunas coordenadas iniciales. Precarización de la vida y respuesta Gobierno con una administración continuista neoliberal en medio de una creciente crisis económica fomentó un voto de castigo, mientras que el vacío de participación popular y el respeto íntegro al Acuerdo por La Paz en la Convención Constitucional aportó a otorgar espacio para la derecha y sectores conservadores.

Un punto de partida para comprender el actual resultado hay que poner a analizar el actual periodo que transitamos las mayorías sociales que sufren las consecuencias de la brutal crisis económica que atraviesa el país con una inflación histórica que impacta en la precarización y carestía de la vida. Este punto de partida es una referencia por la orientación política que comanda el gobierno de Boric, el FA y el PC para administrar en los parámetros de la lógica neoliberal la situación y mantener la ganancia a una minoría concentrada económicamente, dicho plan a su vez se implemente en base a una derechización discursiva y efectiva para sostener la represión, la prisión política y la militarización en el Wallmapu, mientras que los sectores conservadores le marcan la agenda sobre la delincuencia, migración y criminalización de la propuesta. Es así que en los meses del gobierno “progresista” no ha existido ninguna medida para contrarrestar a nivel social los embates de la crisis.

En paralelo, durante todo el proceso constitucional, las y los constituyentes respetaron íntegramente los márgenes del Acuerdo Por la Paz y la Nueva Constitución, incluyendo a los sectores independiente como los Movimientos Sociales, quitando del texto las demandas más sentidas como el final de las AFPs o la recuperación de los bienes comunes, justificando su acción en base de los quorum supra mayoritarios de los 2/3 para lograr “ el dialogo para avanzar”, en esa lógica vaciaron la participación popular que signó el periodo más álgido de implementación de la Convención Constitución. este hecho fue lo más negativo porque negó la posibilidad de construir fuerza social que, pese a las contradicciones, se hubiera podido constituir al alero de los debates constitucionales fortaleciendo una perspectiva transformadora más allá del parlamentarismo que primó.

Estos dos flancos sintetizaban en que la relación del gobierno y el proceso constituyente está ligado políticamente, sumado a que las y los convencionales de los Movimientos Sociales en el último trayecto de la campaña por el Apruebo se unificaron con el Comando de Gobierno, retrayéndose a la segunda fila de referencias y aportando aún más a la relación entre cambio constitucional y gobierno, así ampliaron el rechazo a Boric y, por ende a la Nueva Constitución. A su vez, en el último periodo de campaña el FA con el PC junto a los partidos de la ex Concertación comandaron un nuevo pacto para limitar aún más la propuesta de Carta Magna, ingredientes para abrir espacio a la derecha en el marco de la crisis económica. Este camino, ahora con una derrota encima, el gobierno se propone profundizar convocando a un nuevo pacto entre los partidos del régimen para los próximos días que responda a la tensión social y encauzar una propuesta constituyente vía el parlamento.

En ese contexto los sectores conservadores, por medios de fakes news y política reaccionaria, convergen la situación económica con la Nueva Constitución, aprovechando el cronograma electoral que brindó el Acuerdo por la Paz para ir recomponiéndose y postulándose en un voto antagonista con la política de gobierno. Los flancos abiertos siempre se ocupan y es un hecho que los sectores más conservadores se fortalecen con este resultado, aunque no han logrado tampoco expresar ese apoyo en las calles y en una organización solida que pueda protagonizar un cierre definitivo de la etapa abierta con la rebelión.

Los números arrojan un 61,86% por la opción rechazo y un 38,14% por el apruebo, una participación total superior al 85% inaugurando la obligatoriedad del voto. Ya llegará el momento de analizar los números en detalle, por ahora lo que se impone es fortalecer que las conclusiones fundamentales lejos están de mostrar el final de un camino sino la apertura de nuevas batallas políticas. Quienes nunca bajamos las banderas de las demandas populares, quienes no dejamos de insistir en la necesidad de poner en el centro un programa al servicio de las mayorías y alertamos de que la política del gobierno y los actores y actrices constituyentes llevaban al peligro concreto de la derrota electoral, seguiremos insistiendo en la necesidad de poner en pie una fuerza política anticapitalista, con todas y todos quienes hemos peleado juntos por un Chile diferente, anticapitalista y construido desde las necesidades de las mayorías. Esa pelea está abierta, tendrá necesaria y rápidamente próximos episodios, hoy la tarea es sumar voluntades para que los ánimos de cambio no se diluyan.

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