Chaco. Otra vez los agroquímicos

Cerca de 700 residentes de la localidad chaqueña de Presidencia Roca debieron recibir atención medica tras varias fumigaciones en campos de la zona. Dolor de cabeza intenso, vómitos y diarrea fueron los principales síntomas que un pueblo entero experimento de manera conjunta e inmediata.

En las últimas horas comenzaron a llegar mayores precisiones sobre lo acontecido en la localidad de Presidencia Roca, departamento Libertador General San Martín, en donde al menos 700 habitantes de dicha zona tuvieron que recibir asistencia médica tras soportar entre el 21 y el 24 de octubre pasado fumigaciones en los campos de Estancia Don Panos.

La abogada de la Red de Salud Popular Ramón Carrillo, Alejandra Gómez, dijo a la prensa que «El 28 de octubre recibimos fotos de docentes de una escuela de Presidencia Roca, en donde se observaban los cultivos de la huerta escolar dañados. Además nos refirieron que varios alumnos presentaban síntomas como dolor de cabeza, vómitos y diarrea». Los testimonios recogidos responsablizaban a las fumigaciones realizadas en los alrededores días antes por avionetas.

La gravedad de la situación obligó a la Secretaría de Desarrollo Territorial y Ambiente chaqueña a intervenir y especificar que las fumigaciones se hicieron sin autorización y en condiciones climáticas desfavorables. De esta forma, se esperan que en los próximos días se conozcan los resultados de laboratorio sobre las muestras tomadas en campos de la zona.

Según informaron, la empresa responsable de haber realizado las fumigaciones se llama Marfra SA, líder en todo el territorio chaqueño, y la misma no contaba con las autorizaciones pertinentes para realizar las fumigaciones áreas y no ha hecho entrega de la receta utilizada.

Tras la nacionalización de la noticia la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas (Fearca) emitió un comunicado en donde señala: «Trabajamos con verdades, sustento científico y técnico, no con mentiras». Una aclaración que abre mas dudas que certezas.

Basta de venenos

Con aprobación de siembra de semillas genéticamente modificadas, la exposición de las poblaciones a los agroquímicos han ido en aumento y han consolidado el gran negociado del agronegocio. Los síntomas de esa política, impulsada desde el propio Estado, han tendido a profundizar la desforestación, la quema de humedales y la concentración de tierras en pocas manos.

Según algunas estimaciones anualmente se rocían cerca de 500 millones de litros de agrotóxicos en nuestro país. Una verdadera lluvia de venenos y que va dejando cada vez más efectos negativos sobre los territorios y los cuerpos de las poblaciones afectadas.

Los zares del agronegocio están unidos en diferentes cámaras empresariales y en su mayoría hacen lobby para impedir cualquier tipo de regulación y legislación sobre los agroquímicos. Son los mismos que ahora se oponen a la Ley de Humedales, por ejemplo.

Las pocas leyes provinciales aprobadas sobre la regulación de metros de fumigación, entre ellas la provincia de Chaco, han demostrado no ser la alternativa que las poblaciones necesitan para vivir en un ambiente sano. Mientras que en otros países se han aplicado la prohibición del uso de algunos agroquímicos entre ellos el glifosato, en la Argentina no existe una legislación que tienda a incentivar el no uso de ese tipo de venenos para la siembra de alimentos ni una política de tratamiento de los residuos que dejan este tipo de aplicaciones.

Es tiempo de prohibir las fumigaciones aéreas con agrotóxicos, si contamina y envenenan no pueden ser utilizados. Desde la izquierda proponemos implementar la transición a la agroecología para producir alimentos sanos y para ello necesitamos avanzar en la organización junto a las y los trabajadores, las poblaciones afectadas y organizaciones ambientales en la implementación de una reforma agraria para dejar atrás la lógica de la especulación sobre nuestros alimentos y las fumigaciones con venenos que contaminan nuestros alimentos, el suelo y el agua.

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