Cambio en los protocolos Covid. Una medida propatronal y antisanitaria

Luego de una breve campaña del empresariado, que incluyó una reunión con las gremiales empresariales, CGT y gobierno y luego con el COFESA, el Ministerio de Salud modificó el protocolo Covid. La síntesis: contactos estrechos… ¡a laburar!.

La medida desmiente a quienes dicen que el gobierno no movió un dedo ante la tercera ola pandémica. Claro que, una vez más, lo hizo para favorecer a las patronales, como ha sido el sesgo de toda la política específica implementada desde que se declaró la pandemia. Justamente cuando la sala de situación marcha un nuevo récord superando los 134.000 casos positivos, el gobierno lauda a favor de las patronales. Si esto no es la “economía sobre la salud” … ¿qué es?

El nuevo protocolo

Tras la reunión con los ministros de Salud de todo el país que conforman el Consejo Federal de Salud (COFESA), el gobierno cambió en el protocolo las pautas referidas a los contactos estrechos asintomáticos, con clara direccionalidad para el ámbito laboral.

– Contacto estrecho asintomático sin vacunar o con esquema de vacunación incompleto (sin vacunar o con más de 5 meses de la aplicación de la última dosis): 10 días de aislamiento desde el último contacto con el caso confirmado y seguimiento estricto.

– Contacto estrecho asintomático con esquema inicial completo de vacunación (dosis única, dos dosis o esquema inicial con dosis adicional, según corresponda y menos de 5 meses de completado el esquema) o que hayan tenido COVID-19 en los últimos 90 días: opción de flexibilizar aislamiento, maximizar medidas preventivas (uso adecuado de barbijo y ambientes con ventilación cruzada permanente) y realización de test diagnóstico entre el tercer y quinto día, evitar concurrir a eventos sociales o masivos, realizar automonitoreo de síntomas de forma diaria (la App Cuidar permanecerá bloqueada durante 10 días).

– Contacto estrecho asintomático con esquema de vacunación completo y refuerzo con más de 14 días de la última aplicación: opción de flexibilizar aislamiento, maximizar medidas preventivas (uso adecuado de barbijo y ambientes con ventilación cruzada permanente), evitar concurrir a reuniones sociales o eventos masivos, realizar automonitoreo de síntomas de forma diaria, la app Cuidar permanecerá bloqueada durante 10 días.

En síntesis: a quienes sean contactos estrechos con una, dos, tres dosis de vacunas, autocuidado y… la patronal podrá disponer de esa fuerza laboral en las empresas.

Un combo de medidas antiobreras

Primero fueron las patronales de la salud privada quienes bramaron por la merma de recurso humano “crítico”, pidiendo que los contactos estrechos no se aíslen, habida cuenta que el personal de salud está vacunado casi en su totalidad con dos dosis y en un 60% con el refuerzo.

Luego fue el gobierno de Kicilloff quien hizo punta a través de una resolución del 8/1 para que los contactos estrechos el equipo de salud no gocen de licencia. Por ser recurso “crítico”. En lugar de reforzar los planteles, recorta derechos y aumenta la exposición al riesgo.

Ahora esta política se generaliza. Aunque las jurisdicciones deban “adherir” a la recomendación nacional, ya sabemos cómo termina esta historia.

Esta medida es parte de un combo de medidas antiobreras y regalo de fiestas para las patronales, para estimular “la reactivación” y evitar un supuesto ausentismo. Comenzaron con el fin de la doble indemnización y la prohibición de despidos. Luego la eliminación del Covid como presunta enfermedad profesional. Aunque nunca estuvo “listada” entre las enfermedades profesionales para las ART, se le otorgaba un carácter de “presunción” como tal. Ahora lxs trabajadorxs tendrán que demostrar ante las nefastas “comisiones médicas” que se contagiaron en circunstancias relacionadas con el trabajo. O sea, marche preso.

Ahora con la eliminación del derecho a licencia por contacto estrecho, terminan de eliminar algunas medidas excepcionales que, aunque muy parciales y de bajo alcance, podían ser utilizadas como una tabla de auxilio para el trabajador ante la exposición al riesgo que significa una pandemia sin malla de contención social.

Una vez más, la economía prima sobre la salud

Pero no solo va contra los intereses laborales. También es una medida antisanitaria. Vizzotti se escuda en que esta ola es diferente a las anteriores porque hay una disociación entre la explosión de casos y la tasa de internaciones y mortalidad. Esto es una verdad a medias. Porque la evolución en Europa y otras regiones muestra que la evolución no es tan benévola como se la presenta, los grupos de riesgo sieguen siendo blancos preferenciales y se han incorporado franjas etarias más jóvenes. Claramente por la insuficiencia en la vacunación.  Pero, además la ministra, olvida ex profeso referirse a otras tres cuestiones: a) que hay una política aperturista completa e indiscriminada (una vez más a requerimiento del establishment) que atenta contra el autocuidado, lo cual es una barbaridad sanitaria y que ello reproduce e incentiva la circulación viral comunitaria; b) que aún tenemos 5 millones y medio con solo una dosis y solo el 15% con la tercera que es la que se necesita ante la Omicron; c) que hay saturación del sistema de salud incluyendo los centros de testeo que están desbordados. Y que esta medida, además der exponer al riesgo al equipo de salud en particular y el movimiento obrero en general, va a aumentar la circulación viral sin lugar a dudas y sobrecargar más todavía al sistema de salud.

Seis medidas de emergencia

 Hay que movilizarse para que se dé marcha atrás con esta disposición antiobrera y antisanitaria y reclamar un cambio de rumbo implementando cinco medidas urgentes:

  1. Reforzar el personal y multiplicar los centros de testeo a los fines de masificar el mismo, incluyendo la detección domiciliaria. El índice de positividad no solo indica la alta contagiosidad, sino la insuficiencia de las pruebas diagnósticas. Aislamiento focalizado donde corresponda.
  2. Disposición nacional restringiendo actividades con alta circulación de gente. Protocolos adecuados para garantizar disminuir la exposición al riesgo. Comités de crisis con participación de trabajadorxs en provincias, municipios y lugares de trabajo para elaborar los mismos.
  3. Garantía salarial, prohibición de despidos y ayuda social para quienes requieran aislamiento.
  4. Plan de vacunación masiva con tres dosis para todxs.
  5. Comenzar a dar pasos firmes hacia un sistema único de salud estatal, universal y gratuito.
  6. Ni un peso para la deuda e implementar un impuesto progresivo y real a las grandes fortunas y rentas para financiar este programa, que debe ser parte de un plan obrero y popular para que la crisis la paguen las corporaciones y el FMI y no el pueblo trabajador como vienen sucediendo.

El gobierno vaticinó el fin de la pandemia y vino la tercera ola. Desmontó las tibias medidas de protección comunitaria y votó presupuestos de ajuste. Negocia con el Fondo, paga la deuda y favorece a las patronales. Hay que pararle la mano y pelear por un cambio de rumbo.

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