viernes, 19 julio 2024 - 09:51

Baja de la edad de imputabilidad. Y los vendedores de ilusiones

“Así reflexionaba y de repente ya llegamos, estamos en la alcaldía,

estamos en el tribunal. La celda acá es más grande y

te cruzas con un montón de pibes. Pasan segundos hasta que uno

empieza a recordar tiempos de pura droga, pura esquina,

mucha ropa de marca, tiroteos, ese mundo aparte o

apartado. Esa infancia anhelando los juguetes de otros niños,

esa infancia donde el primer juguete será un arma, una pipa

para fumar pasta base, una bolsa de poxirrán. Creo que de todos

los que estamos en esta celda ninguno fue niño.” (Camión de traslados, 2017)

César González [1]

Aprobada la Ley Bases, el gobierno nacional salió con pose de empoderado, a lanzar una serie de medidas anti derechos. Además de los despidos estatales y la esencialidad educativa, impulsa la baja de la edad de imputabilidad a los 13 años como respuesta a la inseguridad, proyecto que aún no está disponible. Fiel a su programa ultraderechista, quieren vender una “solución” superficial ante problemas estructurales, criminalizando en este caso a las adolescencias y señalando a la docencia como responsable de generar delincuencia por el “desastre educativo“. Desde Alternativa Docente, también decimos #NoALaBaja.

La baja de la edad, ¿qué resuelve?

Este viernes 28, el ministerio de Seguridad anunció el envío de su proyecto de la baja en la edad de imputabilidad de 13 años. Como acostumbra este gobierno, lanzan anuncios para desviar la atención sobre lo importante, en medio de una fuerte crisis social y del derrape de la ministra, al decir que a Loan lo buscarían hasta dentro de los yacarés. Así, en una conferencia de prensa, Patricia Bullrich y Santiago Cuneo Libarona, defendieron la medida. Veamos sus argumentos.

Iniciaron diciendo: “estamos aquí por los que no tuvieron justicia”, y hablan de crímenes en manos de menores, en un claro mensaje para captar el interés desde el sentido común. Por supuesto no dejan clara, mediante estadísticas, cuál sería la incidencia real de las adolescencias en el delito; y no lo hacen porque no les conviene.

Según la Base General de Datos de Niños, Niñas y Adolescentes (Corte Suprema de la Nación) durante todo 2023, de les 13.2 millones de niñes y adolescentes del país, solo 1.767 tuvieron al menos una causa penal iniciada ante un Juzgado Nacional de Menores (es decir, el 0,013% del total). La mayoría varones de entre 16 y 17 años y de nacionalidad argentina.

Según UNICEF (2015), el 28% de les niñes encerrades vivió en la calle. El 14% lo hizo en “hogares de niños, niñas y adolescentes sin cuidados parentales”, porque sufrió vulneraciones en su casa. Casi el 40% manifestó haber sido maltratade por las “fuerzas de seguridad”, antes del encierro. 3 de cada 10 sufrió algún tipo de violencia en la institución. La mayoría no pudo realizar la denuncia.

Más del 80% de las causas son por intentos de robo. De las causas iniciadas, solo 5 fueron homicidios consumados. En la provincia de Buenos Aires se contabiliza que, de la totalidad de delitos graves, en un 99,13% de casos no hay participación de niñeces y adolescencias [2]. Aclarado esto, se entiende porqué incorporar la estadística disponible, sería contraproducente al planteo punitivista de Bullrich y compañía.

Otro de los argumentos troncales que utilizan es que, “al haber impunidad, hay una carrera delictual”, y que la baja implica que las adolescencias no caigan en manos de adultos que los llevan a delinquir por inimputables. Hay que decir en este caso que, quien crea que nuestras adolescencias no van a ser “soldaditos” por la baja de la edad para la imputabilidad, peca de ingenuidad: lo que pasará es que serán expuestes (más que lo que están actualmente) niñeces aun menores. Desde aún más pequeñes, seguirán estando al servicio de los líderes narcos o de quienes manejan los delitos graves.

El entramado del narcotráfico en nuestros territorios involucra a actores estatales como la policía y por lo tanto, el Estado. Una política real contra el delito organizado y el narco tiene que ver con voluntad política, además de con partidas presupuestarias, pero en ningún caso la baja de la edad contribuye a ese objetivo.

Quienes defienden la baja desde los escribas mediáticos y el gobierno, también citan al “mundo” y en particular a los países vecinos como Brasil y Uruguay donde, según afirman, la punibilidad seria desde los 12 y 13 años. Esto es directamente mentira. Ambos países establecen la punibilidad desde los 18 años. Y tienen regímenes del sistema penal juvenil para abordar desde lo socioeducativo situaciones donde se involucren adolescentes menores de esa edad. De hecho, en Uruguay hubo un plebiscito para bajar la edad y resultó negativo en 2014 [3].

Cabe destacar que organismos como UNICEF sugieren “asegurarse de que la edad mínima de responsabilidad penal sea 14 años y lo más cerca posible a 18” [4]. Por otro lado, no hay evidencia de que la baja en la edad de imputabilidad haya sido efectiva en reducir el delito. De hecho, es rechazada en la mayoría de los países del llamado “primer mundo”.

Otro de los argumentos es que, como el “medioambiente” los incentiva al delito, habría que “extraerlos (a los jóvenes) de ese medioambiente”. Esto es, directamente, una confesión de que saben que no están atacando el problema de fondo y eligen una solución fácil (para ellos), criminalizando a la juventud y asumiendo una pose de firmeza para ofrecer, a modo de plataforma electoralista, a su base social.

No se trata de “extraer a les pibes del entorno”, sino de cambiar sus realidades con medidas de fondo. El narco avanza cuando las posibilidades para les pibes se esfuman, cuando se les condena a ser espectadores de lo que se muestra como consumo necesario, pero cuyo acceso les está negado. Cuando avanza la pobreza como ahora, que 7 de cada 10 niñes y adolescentes son pobres, y hay 8 millones de indigentes.

De víctimas y culpables

Uno de los señalamientos para explicar porque les pibes están involucrades en delitos sería el “desastre educativo”, el cual tiene responsables directos, para el gobierno: la docencia y la escuela; mucho más si tenemos en cuenta que acaban de presentar ataques a la docencia como la quita del FONID y la esencialidad que elimina el derecho a huelga. El problema está en pensar que la crisis -atendible- que tiene la escuela, es una crisis interna. En realidad, en la escuela como en todo ámbito se refleja también la crisis de un sistema capitalista que nos encamina a la barbarie, cuyos gobiernos han pagado todos la deuda con el FMI pero no han pagado la deuda con las condiciones de vida de les pibes y sus familias.

¿Cómo puede ser responsable la docencia que trabaja a destajo, cada vez con menos recursos y por menos plata? ¿Cómo se va a encaminar ese “desastre educativo” que determinan, originando recortes sobre los escasos recursos que ya tiene la escuela pública?

Quienes trabajamos con niñeces y adolescencias de sectores populares, sabemos que hay una situación de vulneración de derechos generalizada. Que no es un cuadro nuevo, pero que, al calor del ajuste, despidos y desfinanciamiento de políticas sociales, se agudiza. Es vox populi también que, ante las crisis, las poblaciones más afectadas son las niñeces y adolescencias, además de las mujeres. También es sabido que, a más crisis social, hay más violencia social y el delito en general crece.

Quienes hoy viven su adolescencia son hijes de generaciones que, en muchos casos, no han tenido nunca acceso a trabajo estable y/o formal, que no han tenido acceso a estabilidad habitacional, entre otros derechos.

Es decir, hay una desestructuración importante producto de la marginación provocada durante décadas con privatizaciones, desindustrialización y destrucción de las fuerzas productivas. Poco o nada de la vida de nuestres pibes tiene estabilidad. Por lo cual, señalarles acusatoriamente tiene mucho de cobardía y de intención consciente de buscar un enemigo interno que desvíe la atención de los culpables, hacia quienes son en gran medida víctimas y producto de este sistema.

Los de andar con pies descalzos [5]

Si hablamos de inseguridad, deberíamos hablar de lo que nos cuesta desde las escuelas articular para conseguir, por ejemplo, recursos de salud mental para les pibes, la articulación con el trabajo digno, la insuficiencia de recursos y precarización con las que se sostienen los programas sociales y propuestas socioeducativas y alimentarias en el territorio. No es cierto que no haya proyectos de vida. Cualquiera que entre a un aula de nuestras escuelas y les consulte a niñes y adolescentes, verá que están llenos de proyecciones, sueños, aspiraciones.

Bullrich asegura que hay que dar herramientas para que el poder judicial meta presos a adolescencias. Nosotres decimos que deberían destinar recursos para que nuestres pibes tengan chances de encaminar esas aspiraciones, disfruten de una vida digna, recuperen sus niñeces, adolescencias y juventudes desde el disfrute, la participación/protagonismo y el juego.

Todo el sistema de niñez, en todos sus niveles, se asienta en trabajadoras (mayormente mujeres) y trabajadores no reconocides como tales y con salarios extremadamente precarios. Así queda en evidencia cotidianamente al articular con ENVION (programa bonaerense para jóvenes de entre 12 y 21 años), Servicio Local o cualquiera de los organismos, donde hay valioses compañeres comprometides sin recursos para un abordaje integral y sostenido de las complejas situaciones. Esto muestra una desjerarquización completa del Sistema Integral de Protección y Promoción de derechos de Niños, Niñas y Adolescentes (SIPPDDNNyA), que cruza las fronteras políticas, y queda en evidencia también en la Provincia.

No pretendemos negar el problema de juventudes y adolescencias en conflicto con la ley penal y la cercanía al delito. Pero sí es necesario explicarlo, ubicarlo en su justa medida y encontrar soluciones de fondo. De hecho, también somos nosotras, desde las escuelas, las que tenemos que intervenir cuando a les estudiantes en conflicto con la ley, se les imponen abusos de poder por parte de las fuerzas represivas, se desatan las razias, el gatillo fácil y las detenciones arbitrarias e ilegales en comisarías.

Este sistema capitalista libra una pelea por el aumento de la tasa de ganancia. Eso lo logran superexplotando a las personas y a la naturaleza; y también teniendo un ejército de desocupades que hace que se gane menos por el trabajo, ya que siempre hay mano de obra más barata disponible. Las juventudes integran masivamente ese sector, ya que el acceso al trabajo les está cuestionado.

Este sistema, que sostiene el delito organizado como la trata, el narco, el negocio de las armas, los desarmaderos, necesita también quien haga el trabajo sucio, necesitan a quien señalar. Es decir, marginan a la juventud, dinamitando todos sus deseos y caminos posibles, y luego los señalan como responsables.

Está claro también que, además de criminalizar la juventud, ésta es también una medida clasista, porque apunta a apresar a les pibes pobres y es también racista, porque a quienes se imaginan tras las rejas, no son sus hijes, son les pibes de ropa deportiva y piel marrón. Son les pibes de nuestras escuelas.

Conocer a ese piberío, cargado de sueños que luego la realidad capitalista, y muchas de las políticas en curso frustran, también nos lleva a reflexionar lo que implica el encierro en pibes de 13 con una subjetividad aún en construcción. Una subjetividad que necesita confianza, un lugar seguro, el amor y cuidados, proyectos y la posibilidad de desarrollo cognitivo y emocional en las mejores condiciones.

¿Cuánto bien podría de verdad hacerle a estas niñeces el encierro? Si ya a esa edad pierden todo. Teniendo en cuenta además las actuales cárceles atestadas y el estado mediocre de los lugares para les de más de 16, espacios hoy superpoblados. ¿De verdad esa es la solución para enmendar a aquelles niñes que por un contexto complejo se ven involucrades en un delito?

Más bien parece una propuesta que les elimina, habiendo primero eliminado toda posibilidad de darles oportunidades. Seguramente es una idea más barata y van en sintonía con la argumentación cabecera de este gobierno en campaña: “la venta de niños es una cuestión filosófica”. Por eso tampoco se combate a la trata ni mucho menos se garantizan los controles de prevención para evitar la venta de niñes.

Seguimos buscando a Loan. Y mientras el gobierno ensaya explicaciones diversas en este caso, hasta de hacer radiografías a los animales; la realidad es que lejos de proteger a las niñeces, buscan medidas que habilitan negocios o vulneran sus derechos, o bien, si son un estorbo, vayan preses.

Por todo esto, decimos #NoALaBaja. Y creemos que hace falta poner en pie una gran campaña desde las escuelas y con otros sectores para impedir su aprobación. Se necesita un verdadero plan de emergencia para garantizar los derechos de las adolescencias y juventudes. No son peligrosos, están en peligro.

Ana Paredes Landman

Orientadora social y delegada de SUTEBA La Matanza

Alternativa Docente, Multicolor


[1] Más conocido como Camilo Blajaquis. Escritor y poeta. Preso a sus 16 años, actualmente liberado.

[2] Observatorio contra la violencia institucional de La Matanza

[3] https://chequeado.com/el-explicador/debate-por-la-baja-de-la-edad-de-imputabilidad-en-la-argentina-que-pasa-en-brasil-chile-y-uruguay/

[4]https://www.unicef.org/lac/media/2666/file/PDF%20Edad%20m%C3%ADnima%20para%20la%20responsabilidad%20penal.pdf

[5] Canción de Walter Olmos y nombre del corto realizado por pibes de la calle de Liniers, dirigido por Alejo García

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