lunes, 26 febrero 2024 - 00:41

Aumentos, despidos, represión, plan Milei. Y la CGT, ¿Dónde está?

Luego del paro que le arrancamos el 24 de Enero, la CGT se refugió en el ostracismo, volvió a hacer la plancha. Mientras tanto, la situación de millones empeora día a día y el gobierno recibe un nuevo golpe. La izquierda, el sindicalismo clasista, las asambleas y otros sectores combativos fuimos los únicos consecuentes en el enfrentamiento del plan liberfacho. Está planteado derrotar su plan reaccionario. Más que nunca es necesaria la continuidad del plan de lucha en unidad.

El 24E significó un fuerte golpe para el plan de ajuste y represión del gobierno. La enorme movilización en todo el país mostró la potencialidad de acción del polo que le está dando pelea al gobierno. Esto incluso teniendo en cuenta que las centrales sindicales no se jugaron a fondo para garantizar el paro y la movilización. Lo que también demuestra que no solo hay reservas para enfrentar al gobierno, sino que también hay potencialidad de desborde de las conducciones sindicales ligadas al peronismo. A la vez la movilización tonificó las luchas en curso y fortaleció a la población que ve de manera creciente que Milei ha lanzado un programa de guerra contra la clase trabajadora y los sectores populares.

Salarios: un capítulo aparte

No solo desapareció de la escena más general la burocracia sindical sino que también en el plano del salario y la pelea por los puestos de trabajo fue a negociaciones lugar por lugar, adaptando una vez más sus acuerdos a las condiciones que les ponía cada sector patronal. Estos dirigentes, intentan utilizar los acuerdos salariales para ganar tiempo y dejar que el salario se vaya licuando, como viene pasando desde hace más de 6 años.

Pero el deterioro de la situación económica es tan grande, y no todas las patronales tienen las mismas tasas de rentabilidad y política, es por ello que la situación del conjunto de la clase trabajadora es cada día peor. Para colmo, en vez de aprovechar la oportunidad de combinar los reclamos salariales, unificarlos y sumarlos a una perspectiva más global, siguen intentando controlar al movimiento obrero.

Despidos: se dejan correr

El recorte implica despidos en estatales y trabajadores de la obra pública, como así también tiene como consecuencia centenares de despidos y suspensiones en pequeñas y medianas industrias. En estatales, lamentablemente, el papel de las CTAs como supuesta alternativa a los gremios de la CGT no pasó de declaraciones y acciones testimoniales y lugar por lugar. También se han negado estas conducciones a tener una política de unificar los reclamos y llevarlos al plano global, combinando el paro general con un plan de lucha de estatales en particular, como se ha venido planteando desde los sectores combativos de estatales, como la Multicolor de ATE. Párrafo aparte merece la actitud criminal que tiene la burocracia con el conflicto en las empresas del neumático que, aprovechando el marco más general de la situación, intenta despedir al activismo. La burocracia de la CGT no ha tomado ninguna medida de apoyo, sino que pretende descargar la responsabilidad de la crisis en la dirección combativa del SUTNA.

A todo esto se le agregan los fuegos de artificio frente a la brutalidad de la Ministra de Capital Humano que ha cortado el envío de comida para los comedores populares. La CGT sacó un comunicado, solo una aparición simbólica para no quedar totalmente descolocada frente a la realidad.

Hay que patear el tablero

Los trabajadores requerimos un plan de acción que imponga lo que necesitamos:

1) Un aumento salarial de emergencia de toda la clase trabajadora. Es objetivo, la pérdida del poder adquisitivo es medible. Desde hace más de 6 años, tomada de conjunto, la clase trabajadora ha perdido alrededor de un 50% de poder de compra. Es necesario un aumento salarial de emergencia para poder recuperar el salario perdido de todos estos años.

2) Paritarias que arranquen, como mínimo, con salarios básicos iniciales iguales a la canasta familiar y tengan cláusulas de ajuste automática mensual. El núcleo de gastos que más inflación subieron fueron los productos de primera y segunda necesidad, y si contamos los alquileres la inflación es aún mayor. Por estas razones comparar inflación general con salario en general es otro mecanismo que esconde en realidad la diferencia específica que sufrimos los que alquilamos y tenemos lo necesario para vivir. Por eso la propuesta de llevar todos los básicos iniciales cómo mínimo al valor de la canasta familiar y atar los mismos a la inflación mensual de manera automática permitiría mantener el salario.

3) Prohibición de despidos y reparto de las horas de trabajo sin quitas salariales. La estabilidad del empleo debería ser la regla, no la excepción. Las patronales quieren garantizarse ni siquiera pagar las indemnizaciones. Poder prescindir de los trabajadores cuando les dé la gana. Esto es una arbitrariedad completamente en beneficio del gran capital. Tampoco la tecnología está al servicio de que todos podamos vivir mejor, bajo las manos de los capitalistas solo sirven para apropiarse de más trabajo ajeno. Por eso mismo deberían repartirse las horas de trabajo disponibles con toda la población activa y terminar de un plumazo con la desocupación. Eso sí, sin reducción salarial.

4) Un plan público de viviendas destinadas a alquiler social o compra bajo créditos a tasa cero. La cantidad de construcciones vacías que están siendo usadas como reserva de capital cuando hay un déficit habitacional enorme es una obscenidad de este sistema desigual. Antes, si trabajabas podías llegar a adquirir un techo, ahora con suerte si podés alquilar. Esta todo al revés, por eso mismo debemos darlo vuelta con un plan de construcción de viviendas que, además de dar trabajo genuino, permitiría algo tan básico como la posibilidad de acceder a un techo.

5) Un plan de económico obrero para generar trabajo genuino orientado a un plan de país independiente y soberano, rompiendo todos los acuerdos que nos atan a la reprimarización de nuestra economía.
La destrucción del empleo de calidad tiene que ver con el proyecto de país. Si somos solo exportadores de materias primas, destruyendo las cadenas de valor y sin un plan de industrialización integral, no habrá posibilidades de tener un país realmente independiente y soberano. El que diga lo contrario está mitiendo.

Superar la falta de continuidad del plan de lucha

Cada día queda más claro que el plan puede ser derrotado. Con una continuidad del plan de lucha con medidas escalonadas el gobierno habría quedado aún más acorralado. Solo con la medida del 24 y el sostenimiento del plan de lucha por la multisectorial independiente, Unidxs por la cultura, las asambleas barriales, los jubilados y la izquierda que enfrentaron valientemente la represión durante las sesiones de la semana pasada y el martes con la reanudación del tratamiento fueron suficientes para que la Ley Ómnibus quede herida de muerte.

Plan de lucha hasta derrotar el plan de Milei

Es necesario combinar las distintas demandas sectoriales con los problemas más globales y sintetizarlos en un plan de lucha para lograr lo que necesitamos. En este sentido es necesario seguir exigiéndoles a las centrales sindicales la continuidad del plan de lucha. La presión es muy grande y la burocracia cada día tiene más temor a esa presión. Por lo tanto, es clave seguir exigiendo un nuevo paro general y que el mismo también plantee lo que necesitamos.

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