31M. Hoy la visibilidad trans es que nos falta Tehuel

El 31 de marzo es el día internacional de la visibilidad trans. La fecha fue instituida en 2009 por la activista transgénero norteamericana Rachel Crandall. Es un día de intensificación de la lucha contra la discriminación hacia el colectivo de personas travestis y trans, así como de reivindicaciones por la igualdad de derechos para cada una de nuestras cuerpas.

La heterosexualidad obligatoria como régimen político ha construido las leyes, las instituciones y los simbolismos. No advierte otras posibilidades de vivir, sino que las estigmatiza y las violenta. Por eso la visibilidad travesti y trans es de suma importancia para nuestra comunidad. Pero esa acción, si no está acompañada de políticas públicas transversales y con presupuesto suficiente que permitan dar respuestas a las necesidades, queda solo en un relato.

En una fecha en que reivindicamos nuestra visibilidad, resulta triste que lo más “visible” sea que desde hace varios días nos falta el joven trans Tehuel, de la localidad bonaerense de Alejandro Korn, por cuya aparición con vida seguimos reclamando. El Estado tiene la responsabilidad de hallarlo, tal como lo venimos exigiendo cada vez más voces.

Supervivencia al desnudo

Ya hemos hablado sobre cómo al agudizarse la crisis a causa de la pandemia por Covid-19 empeoraron considerablemente las condiciones de vida de las travestis y trans. La crisis económica, que no es nueva, y la pandemia, profundizaron la vulnerabilidad habitacional, alimentaria, sanitaria y económica.

No hay datos oficiales de cuántas personas travestis y trans viven en Argentina, pero sabemos que alrededor de 10 mil hicieron el cambio de DNI. Otras no lo cambiaron por diversos motivos, como no estar de acuerdo con la opción binaria masculino-femenino, temor a mayor saña en las detenciones policiales, desinterés u obstáculos en los trámites, sobre todo en el caso de les migrantes.

  • Apenas un 9% de la población travesti y trans está insertada en el mercado formal de trabajo, mientras que un altísimo porcentaje nunca accedió siquiera a una entrevista laboral.
  • El trabajo sexual o prostitución, que suele ser el único medio real de subsistencia, fue y sigue limitado por las medidas restrictivas de la cuarentena.
  • El decreto presidencial de cupo laboral trans y las leyes similares vigentes en algunas provincias y municipalidades siguen sin implementarse. Si lo han hecho, fue a cuentagotas para teñir de progresismo la gestión pero sin intención de resolver el problema de fondo. Más bien es una pose demagógica, que mantiene excluida a la población travesti y trans en una especie de sálvese quien pueda.

Visibles y sin restricciones a nuestros derechos

En la actualidad hay varios proyectos de ley que contemplan el acceso a nuestros derechos, pero permanecen en el Congreso desde hace años. Uno muy importante es el de la Ley Integral Trans, de amplio espectro, que apunta a que se garanticen todos los derechos: educación, salud, vivienda, trabajo y pensión. Lo presentó la Federación Argentina LGBT, de la cual desde Libre Diversidad-MST somos parte.

La situación de nuestra población es tan crítica y explícita, que el gobierno ya no lo puede esconder ni dando algunas concesiones, como los retaceados subsidios de $ 20.500 del programa Potenciar Trabajo. El Estado, sus instituciones y funcionaries apuntan a contener el descontento, pero no pueden ocultar la extrema pobreza, la vulnerabilidad, las huellas del maltrato y la violencia sistémica.

A la vez que defendemos cada derecho de género y combatimos contra este Estado capitalista y patriarcal, también discrepamos con el activismo oficialista selectivo que desde los nuevos ministerios de Mujeres y Diversidad no se hacen cargo de lo que militaron antes ni ponen el cuerpo frente a las necesidades estructurales de nuestro colectivo, con una indiferencia que duele y margina.

Lo que reclamamos

No existe ningún “capitalismo donde ganemos todes”. No hay que ser muy iluminades para saber que este sistema de explotación y acumulación económica privada va en contra de la emancipación social y de las cuerpas, más aún de quienes somos invisibilizadas. Por eso, en la perspectiva de un cambio social de fondo, en lo inmediato demandamos:

  • La real implementación, rápida y sin excusas del cupo laboral trans del 1% en toda la administración pública y entidades del Estado decretado hace más de siete meses, pero aplicado de manera muy puntual sólo para muestra.
  • El rápido tratamiento y aprobación de la Ley Integral Trans, que incluye una reparación histórica para las personas sobrevivientes mayores de 40 años, por considerar que las travestis y trans somos históricamente objeto de todo tipo de violencias hacia nuestros cuerpos y subjetividades por parte de las instituciones heteropatriarcales y sexistas: familia, sistemas educativo y de salud, iglesias, Justicia y sobre todo policía y fuerzas de seguridad.
  • Educación, salud y vivienda. El rol de la educación pública es decisivo para construir una sociedad que no discrimine: queremos acceso, permanencia y que se aplique la Ley de Educación Sexual Integral no binaria. Lo mismo en cuanto a la Ley de Identidad de Género, con asistencia médica sin discriminación, garantía de los tratamientos de reasignación hormonal y quirúrgica gratuitos y provisión en tiempo y forma de la medicación anti-VIH. Y vistos los obstáculos hasta para poder alquilar, el acceso a la vivienda digna es otra necesidad urgente.
  • Basta de travesticidios y transfemicidios, violencia policial y crímenes de odio. El Estado debe destinar fondos suficientes para combatir la violencia de género y asistir a las víctimas. Además el colectivo travesti-trans registra el mayor porcentaje de crímenes de odio, incluida la violencia y persecución policial cotidianas.

Las personas travestis y trans integramos esta sociedad y exigimos al Estado que nos garantice condiciones de vida y oportunidades como a todes. Políticas públicas concretas y efectivas para superar la expectativa de vida de apenas 35-40 años que padece nuestra comunidad. Para incorporarnos desde la infancia al sistema educativo y de salud. Exigimos el compromiso y la voluntad política para avanzar en el cambio cultural y social necesario.

Las travas y personas trans, politizadas

En un contexto en donde el hartazgo es mayúsculo, la lucha continúa y persiste contra un Estado que nos niega la posibilidad de tener vidas vivibles e incluso la coexistencia de nuestras cuerpas. La desaparición de Tehuel es un ejemplo de esas dificultades, aun a riesgo de vida.

La visibilidad nos pone ante el desafío de construir espacios de lucha, no como un mero relleno para teñir de progresismo las viejas estructuras, sino como sujetas políticas de vanguardia en donde nuestras especificidades, nuestras experiencias y saberes revolucionen esta sociedad para hacerla justa e igualitaria para todes.

Porque sumamos en las marchas masivas, pero a cuentagotas somos nombradas. Porque lo que no se nombra no existe y nosotres sabemos el poder del lenguaje. Porque mientras aprendemos a leernos, vamos a conquistar nuestros derechos y a subvertir todos los mandatos que nos ubican en las tinieblas.

Keili González

Noticias Relacionadas