jueves, 29 septiembre 2022 - 02:07

29° Marcha del Orgullo. El documento político

Este año hubo varios eventos, porque el movimiento de la diversidad no es homogéneo. El sector nucleado en Orgullo y Lucha, totalmente asimilado al gobierno nacional, hizo un evento virtual el viernes 6N. Más allá de algunos reclamos, su documento es una verdadera loa al oficialismo gobernante.

Desde la izquierda, a su vez, como FIT Unidad hicimos el sábado 7 un evento unitario y combativo en la Plaza de Mayo: las calles no las abandonamos ni se las regalamos a la derecha. Allí hablaron activistas LGBTI+ de las luchas sociales y referentes de las agrupaciones convocantes.

A diferencia de los demás integrantes del FIT Unidad, desde Libre Diversidad MST y como parte de la Federación Argentina LGBT integramos otro espacio unitario y plural, el más amplio del movimiento: la Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo. Dicha Comisión, que componemos más de 60 agrupaciones, produjo un programa especial que transmitió la TV Pública el sábado 7 a la noche. Entre los saludos de figuras políticas estuvieron los de Cele Fierro, Alejandro Bodart y Vilma Ripoll. Abajo reproducimos el documento consensuado, que expresa las exigencias sin concesiones y que, entre otres, leyó nuestro compañero Pablo Vasco.

El documento de la 29 Marcha del Orgullo

Una ley para la inclusión trans-travesti: ése es el primer reclamo de nuestra Marcha este año. Porque las travestis y personas trans somos históricamente objeto de todo tipo de violencias hacia nuestros cuerpos y subjetividades por parte de las instituciones: familia, sistema educativo, de salud, iglesias, policía, fuerzas de seguridad, justicia… Es decir, una sociedad patriarcal que sustenta a través de discursos cis-géneros, la estigmatización, criminalización y exclusión social de nuestras identidades.

Esos discursos y prácticas trans-odiantes buscaron y buscan convertirnos en lo indigno, en lo que debía ser extirpado por el bien de la “normalidad” dominante. La consecuencia más violenta de esta cultura patriarcal son los travesticidios, transfemicidios y femicidios trans. Por eso decimos: sea por acción u omisión estatal, ya basta de genocidio de la comunidad travesti-trans.

Valoramos como un avance el Decreto 721 de cupo laboral trans del presidente Alberto Fernández, que es otro logro de nuestras luchas. Aun así, reclamamos una ley de inclusión que vaya bastante más allá, porque nos corresponden los mismos derechos que a tode ciudadane. Y como nuestra exclusión va de la niñez a la adultez y en todos los ámbitos, el cumplimiento total de la ley de identidad de género y de todos nuestros derechos es un desafío pendiente.

Las personas travestis y trans integramos esta sociedad y exigimos al Estado que nos garantice condiciones de vida y oportunidades como a todes. Para que haya políticas públicas para superar la expectativa de vida de apenas 35-40 años que padece nuestro colectivo. Para incorporarnos desde la infancia al sistema educativo y de salud. Para ser parte plena del mercado de trabajo formal, público y privado. Para tener acceso a una vivienda adecuada. Y para poder llegar a la vejez, y con una buena calidad de vida. Necesitamos el compromiso y la voluntad política del Estado, del gobierno y avanzar en el cambio cultural de la sociedad. Por eso éste es el momento: ¡ley para la inclusión trans-travesti!

El derecho al aborto es otra deuda de la democracia. Lo reclamamos desde hace años y somos parte de la marea verde que logró la media sanción de la ley. Pero no podemos esperar más, porque el aborto clandestino e inseguro sigue matando. Queremos aborto legal, seguro y gratuito para todas las personas con capacidad de gestar este año. También, el acceso igualitario a anticonceptivos y producción pública de misoprostol y mifepristona. Exigimos el cumplimiento de la Interrupción Legal del Embarazo en todo el país, ya que Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Formosa, Corrientes, Mendoza y San Juan ni siquiera adhieren al protocolo nacional de atención integral. No queremos más personas muertas ni presas por abortar. Y basta de infancias torturadas por abusos sexuales y embarazos forzados. Es urgente, es esencial y es prioridad. Que sea ley. ¡Aborto legal ya, este año y sin limitaciones por presión celeste y clerical!

Nuestra comunidad respeta la libertad de cultos. Pero muchos cultos atacan nuestra libertad, nos discriminan y patologizan nuestras vidas. Desde el Papa y la cúpula católica hasta la mayoría de las iglesias evangélicas impulsan una cruzada antiderechos. Y ante el planteo del Papa de unión civil, consideramos lamentable que nos siga discriminando: queremos los mismos derechos y con los mismos nombres.

Ante esta injerencia medieval, exigimos la total separación política, económica y simbólica de la Iglesia y el Estado, que debe ser laico. No queremos que la Nación y las provincias sigan financiando con subsidios millonarios a instituciones religiosas, como sus colegios, que replican el orden patriarcal, incitan al odio y hasta encubren a sus pedófilos. Hay que anular todos sus privilegios jurídicos, económicos y fiscales. ¡Iglesia y Estado, asuntos separados!

El rol de la educación pública es decisivo para construir una sociedad justa e igualitaria. Por eso otra de nuestras reivindicaciones es la aplicación efectiva de la Ley de Educación Sexual Integral, no binaria, con perspectiva de género y diversidad, en todos los niveles y en todo el país, tanto a nivel público como privado.

A nivel salud, exigimos que el Ministerio garantice la distribución de preservativos y acompañe el desarrollo de preservativos para vulvas. También la provisión en tiempo y forma de los medicamentos para VIH y reactivos para control. Seguimos reclamando la sanción de la nueva ley de VIH, hepatitis viral, tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual, que incluya la producción pública de medicamentos y la prohibición del test de VIH en los exámenes preocupacionales. Test como los que patologizan a las mujeres trans en el deporte, una razón más para reclamar ámbitos deportivos inclusivos.

Si antes de la pandemia ya nos era difícil acceder al trabajo, ahora más. Por eso queremos políticas de inserción laboral, basta de precarización, pase a planta de les contratades, aumento salarial, igual licencia por maternidad-paternidad-xaternidad, cobertura real de guarderías, equidad de género en los ascensos, protocolos por procesos de transición. También convenios y estatutos con perspectiva de género y diversidad, y derechos laborales para les trabajadores sexuales y de la economía popular.

En este mundo de capitalismo globalizado, racista y sexista, la crisis se agudizó con la pandemia, que desnudó aún más las desigualdades y provoca una creciente polarización social y política. Hay sectores que proponen como solución ajustar y recortar todos los derechos: sociales, laborales, previsionales, ambientales, democráticos y de género. No lo vamos a permitir.

Esa ofensiva se da en muchos países, sobre todo donde tienen mayor peso la derecha política y el fundamentalismo religioso, como el Brasil de Bolsonaro. Por eso crecen la violencia institucional y el autoritarismo. La policía y la gendarmería se ensañan contra la protesta social, les jóvenes, pobres, trabajadorxs sexuales, vendedores y artistas de la vía pública. Resurgen discursos y crímenes de odio y racismo contra las personas afro, marrones, migrantes y originarias, y contra quienes somos disidentes ante la heteronorma.

Pero esta avanzada retrógrada en la región y en el mundo no pasa sin respuesta. Pese a todas las dificultades y restricciones, en todos los continentes los pueblos, incluides nosotres (lesbianas, gays, travestis-trans, bisexuales, no binaries, asexuales, pansexuales y demás identidades) resistimos, nos rebelamos y defendemos con uñas y dientes -y plumas- nuestro derecho al goce, al amor, a la igualdad y a la dignidad. Por eso, desde esta 29ª Marcha del Orgullo, hoy decimos: ¡no pasarán!

No hemos resignado nuestra visibilidad, ni una sola de las conquistas que supimos conseguir con nuestra movilización. Con orgullo militante y unidad en la diversidad, vamos nuevamente por más derechos: Ley de Inclusión para las personas trans con políticas públicas en todos los ámbitos. Ley antidiscriminatoria que nos incluya y sea eficaz en la lucha contra la discriminación. Ley de aborto legal, seguro y gratuito. Nueva ley de VIH, hepatitis viral, tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual. Educación Sexual Integral sin categorías binarias…

Vamos con nuestras luchas y nuestras banderas multicolores, que traen luz a la cabeza y fuego al corazón. Vamos por un país y un mundo más justos e igualitarios, sin explotación, sin patriarcado, sin racismo ni otra forma de discriminación y opresión. Por un país y un mundo feministas y diversos; con inclusión y justicia social para todes; por un país más libre e igualitario.

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