jueves, 29 septiembre 2022 - 02:11

10 al 12 de mayo. Los reclamos vienen marchando

Motivos. Este 1° de mayo, día internacional de la clase trabajadora, sobraban motivos para llenar la Plaza de Mayo y otras plazas del país. Y lo hicimos, con masivos actos del Frente de Izquierda Unidad y el MST de protagonistas. Colmados de luchadores, activistas, estudiantes, mujeres, jubiladas y jubilados, trabajadores de distintos gremios y organizaciones sociales como nuestro movimiento MST “Teresa Vive”. Así plantamos un acto de lucha y, en especial, a la única alternativa viable a la crisis, con el FIT Unidad.

Vergüenza. Ahora acompañamos e impulsamos la masiva “Marcha Federal Por trabajo y por salario, contra el hambre y la pobreza”, que lanzamos desde la Unidad Piquetera del 10 al 12 de mayo. Con columnas que vendrán marchando de todo el país y confluirán nuevamente en la Plaza de Mayo. Para decirle no al ajuste del gobierno y del FMI. Porque la inflación galopante incrementa la bronca y el reinado de la necesidad, frente a salarios y jubilaciones mayormente por abajo de la pobreza. Con montos impuestos por los gobiernos y las patronales, y la complicidad burocrática de la CGT y las CTA. Peor aún los montos de los programas sociales, que no alcanzan a cubrir la canasta de indigencia.

Relato. Alberto fue a la Asamblea Anual de Empresarios de la CAME para defender a Guzmán y decir que “el crecimiento es muy grande, la recuperación del empleo es real, el consumo crece”. Pero la realidad y el INDEC lo desmienten. Hay más de 17 millones de pobres, de los cuales 2,4 millones son indigentes, es decir, tienen un ingreso total familiar promedio de $ 20.633. El 50% de los hogares tienen un ingreso inferior a $ 79.000. Unos 5,5 millones menores de 14 años (5 de cada 10 pibes) no cubren sus necesidades básicas. Es decir, pobres con serias consecuencias para su futuro.

Realidad. Ese es el país real. El capitalismo que defiende Cristina como el mejor sistema para producir y repartir bienes… Claro, para una minoría privilegiada que vive a costa del trabajo y las carencias de millones. Esa realidad desbordará las calles, con la multitudinaria Marcha Federal que partirá desde La Quiaca en Jujuy, pasando por Salta, Tucumán, Santiago del Estero. Para sumar a Catamarca y La Rioja, Misiones, Chaco, Corrientes, Córdoba y Cuyo. Y en el sur, desde Ushuaia, pasando por Santa Cruz, Chubut, Neuquén, Rio Negro y La Pampa. Además de Bahía Blanca, desde Mar del Plata a San Nicolás y del litoral, de Santa Fe y Entre Ríos.

Hipocresía. La marcha va a confluir en el centro político y económico de Argentina. Aunque no les guste a Larreta y a otros caretas como Milei, que celebran la protesta de los ricos mientras desprecian la demanda de los más necesitados. Pero con las recetas ya aplicadas por esta derecha, que no distan mucho de las de los llamados gobiernos “populares”, el hambre en Argentina se extiende cada vez más. Según el último informe de la UCA, la inseguridad alimentaria que mide la dificultad en el acceso regular a alimentos, creció de forma alarmante en la última década, hasta casi duplicarse. Un problema que se agrava en el conurbano bonaerense, pese a los intentos de taparlo con el reparto discrecional de Tarjetas Alimentar.

Cartón. Es que la entrega alimentaria por el ministerio de Zabaleta y el del “Cuervo” Larroque en la Provincia a los comedores y merenderos barriales, dista mucho de lo necesario. Aunque se dicen de todo, esto muestra que -en cuestiones de fondo- esas internas
y disputa palaciega, serían más de cartón que realidad. Porque lo que distribuyen ambos ministerios a las organizaciones sociales no oficialistas viene decayendo, al compás de la partitura compuesta por el FMI y su melodía descendente, de notas cada vez más graves.

Sainete. Porque esa música es la que impulsa a un aluvión de gente hacia los comedores. Cuando se hay entregas de alimentos cada vez más insuficientes, espaciadas y de escasa variedad. Con apenas 7 productos, todos secos, nada de frescos. Incluso sin cosas básicas como azúcar, aceite, fideos, mermeladas y con una quinta parte de yerba sobre el total. ¿Se alimentarían así Alberto, Cristina, Kicillof, Larreta,
Morales o Milei y sobre todo la clase poseedora, la verdadera responsable de todo? Para nada. Porque esa “ayuda”, de social tiene poco. Y está lejos de satisfacer las necesidades de calóricas de un hogar promedio. Ni hablar de una dieta suficiente en nutrientes.

Siesta. Mientras la inflación y especulación patronal licua los salarios, jubilaciones y planes sociales, la CGT, las CTA y los gremios conducidos por la burocracia que responde al PJ y el Frente de Todos, duermen una siesta que lleva dos años. Escandalosamente, la CGT dijo no ver motivos para movilizar y se limitó a un comunicado el 1° de Mayo. Pero tampoco movió un dedo la CTA del diputado Yasky. Aunque sí marcharon el 1º la UTEP de Grabois, el Movimiento Evita, la CCC, Somos Barrios de Pie, el FPDS y otros grupos oficialistas. Pero lo hicieron para apoyar al gobierno y la irrisoria propuesta de Alberto y Guzmán de pedirles un “aporte” por única vez a 1.000 empresarios. Los que tienen una monumental ganancia “imprevista” por las subas especulativas en los alimentos o la energía, por la guerra de rapiña imperialista en Ucrania. El 1° de mayo es el día internacional de las y los trabajadores, no para apoyar a los ajustadores.

Alternativa. Esa distancia entre una dirigencia entreguista, y entre las promesas de campaña de políticos del sistema con su realidad de ajuste al gobernar, lleva a un sector a creer que todo sería lo mismo. A un fuerte desencanto con el gobierno, en todas sus alas, al ver que descargan la crisis sobre los trabajadores y sectores populares. Todo para pagar la estafa de la deuda al FMI. Como también está fresco el desastre del macrismo, crecen opciones más extremas como Milei. Ante esto, con el Frente de Izquierda Unidad y el MST nos plantamos como la alternativa para parar a esta derecha y postularse como opción real a la crisis. Te invitamos a sumarte, a rodear de apoyo y solidaridad la Marcha Federal y colmar Plaza de Mayo a su llegada. A impulsar la unidad con el Sindicalismo Combativo y la izquierda.

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